Nuevamente, la capital y los valles vuelven a ser los destinos más elegidos por los turistas, que en su mayoría son argentinos.
Las expectativas para esta temporada son buenas, así lo indica el nivel de reservas hoteleras que para la primera quincena llega al 70%, y al 80% en el resto del mes.
La capital
Una amplia variedad de alternativas ofrece la capital de la provincia. Entre los recorridos más importantes se destacan la visita al Museo Arqueológico de Alta Montaña, ubicado frente a la plaza principal de la ciudad, la 9 de Julio. Allí es donde se encuentran los Niños del Llullaillaco, que contienen una historia milenaria, y que ya recibieron una infinidad de visitas.
A solo pocos pasos se encuentran el Cabildo Histórico y la Catedral. Ambos ofrecen historia pura, principalmente el Cabildo, sede desde donde los gobiernos salteños de la primera mitad del siglo XIX defendieron el federalismo. En el mismo microcentro, la Basílica Menor San Francisco y el Convento San Bernardo relucen su arquitectura única, prueba de la historia colonial de Salta. Otro de los distintivos de la ciudad es el Teleférico, un elevador que parte desde el parque San Martín y cruza por el aire hasta el cerro San Bernardo.
El interior
Son pocos los visitantes que se van de Salta sin antes conocer Cafayate, Cachi y el resto de los Valles Calchaquíes, incluyendo la famosa Ruta del Vino y el paso por Molinos y Colomé. Los distintos pueblos ya se prepararon para recibir a los visitantes. Además, los diques Cabra Corral y Campo Alegre son otros atractivos para conocer a pocos kilómetros de la capital. El turismo aventura también tiene su lugar en el río Juramento.
Otros destinos: Valle Encantado, la Ruta del Vino y Cafayate
A pocos kilómetros de Cachi se encuentra el Valle Encantado, un lugar que ofrece un paisaje único en los Valles Calchaquíes. Allí, la erosión eólica es la protagonista principal, por el molde que dejó impreso sobre este valle.
Hay una pequeña laguna y sobresalen las cuevas donde se encontraron pinturas rupestres que aún persisten.
Es un lugar recomendado para ir en familia dado que ofrece grandes espacios libres y mucha tranquilidad, aunque no hay comercios de alimentos ni hospedajes.
Para llegar desde Salta hay que tomar la ruta provincial N§ 33 y casi al final de la Cuesta del Obispo hay un desvío que conduce a este valle.
Por los viñedos
Este circuito nace cuando el vino salteño se convirtió en un producto de promoción turística que contribuyó a destacar a Salta en el contexto nacional e internacional. Termina en Cafayate, pero antes atraviesa por una serie de pueblos y lugares destacados: la Quebrada de Escoipe, la Cuesta del Obispo, Molinos y Seclantás. En el paso por Colomé sorprende la altura en la que se encuentran los viñedos que producen uno de los mejores vinos Cabernet Sauvignon a nivel mundial: 2.400 m sobre el nivel del mar.
Las localidades de Angastaco, Animaná y San Carlos también pueden ser visitadas por aquellos que realicen este circuito.
Es considerada como una de las mejores rutas del vino entre todas las que hay en Argentina.
Una vez en Cafayate, luego del fin del recorrido, se pueden conocer más bodegas, ya que allí se encuentra una gran cantidad de productoras vitivinícolas.
Un lugar clásico
Para llegar directamente a Cafayate desde Salta se puede tomar la ruta nacional 68. Hay 198 kilómetros de distancia desde la capital salteña.
No solo es una de las mejores opciones para visitar para los turistas, sino que incluso lo es para los mismos salteños, que año a año acuden a este maravilloso lugar. Cuenta, además, con una amplia variedad de hoteles de distintas categorías. A 8 kilómetros se encuentra el pueblo de Tolombón.
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