En Salta 8 de cada 10 trabajadores jóvenes son pobres

Según una encuesta de la UNSa, el 40% de la población joven salteña tiene miedo a no encontrar trabajo. Consultoras dicen que un sector de la juventud rechaza ocupaciones de fines de semana. Críticas al sistema de pasantías.
Los jóvenes son los más débiles y peores pagos del mercado laboral. Sin embargo muchos, cuando algo no los convence, no dudan demasiado y pegan el portazo. En Salta, 8 de cada 10 trabajadores de entre 18 y 24 años son pobres. La provincia sigue siendo desfavorable en cuanto a las remuneraciones. A nivel país, cinco por cada decena no alcanzan el salario mínimo vital y móvil (smvm). Además, la desocupación castiga con mayor peso en esta franja etaria. En el interior provincial, las posibilidades del primer empleo se reducen a la administración pública.

José está a punto de terminar el secundario. Para el próximo año quiere estudiar en la universidad la carrera de Analista de Sistema y trabajar. Sabe que es difícil, pero para cumplir su objetivo dará pelea. Confía en que su título de técnico electrónico será una buena carta de presentación.

Bajar diez cambios de “la revolucionada” adolescencia y poner los pies en el sistema de trabajo cuesta. No todas las empresas esperan con los brazos abiertos, varias exigen experiencia comprobable de dos años. Otro desafío es conseguir un puesto “en blanco”, que dé margen de tiempo para el estudio, y con un salario que permita la ansiada independencia.

Según datos del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde) de la Universidad Nacional de Salta, en 2010 el 85,6% de los trabajadores jornada completa de entre 18 y 24 años no cobraba el smvm en la provincia. Son los que ganan menos si se los compara con los otros grupos. El 54,4% de los empleados de entre 25 y 29 años no alcanzaba el piso legal en sus sueldos. Esa realidad solo la atraviesa el 35,1% de los asalariados salteños de entre 30 y 39 años. Más del 50% de los mayores a 40 años está por debajo de esa línea. En 2010 el smvm era de $1840 y este mes pasó a $2300.

“Los jóvenes responden fuertemente a los incentivos del mercado laboral. Su rotación es muy elevada. Se ven más atraídos que los adultos, y son mas audaces por cierto, por las oportunidades que se presentan. Se activan mucho más rápidamente que las personas de más edad, además son más propensos a alejarse de los puestos de trabajo y ofrecer su fuerza de trabajo a otros empleadores”, explicó Jorge Paz, director del Ielde.

El economista dijo que “no es casual que la tasa de desocupación a los 18 años sea la más elevada y no sólo en Salta y la Argentina, sino en prácticamente todos los países del mundo. Es la edad que coincide con la finalización de estudios medios, en la que se produce la explosión de personas dispuestas a trabajar; una expansión mucho más fuerte que los empleos disponibles”.

Si bien es un sector más vulnerable, las desventajas se agudizan en suelo salteño. El año pasado, 52,7% de las personas de entre 18 y 24 años no llegaban al smvm en el promedio país y en el NOA, el 79,3%. En Salta, el 85,6% de acuerdo a datos del Ielde.

El desempleo

Terminar el secundario o llegar a la mayoría de edad es un impulso para ver los clasificados y probar suerte. Adriana Jarsun, gerente de la consultora salteña Capital Humano, indicó que “el problema es que muchas empresas no quieren chicos que estudien. Los jóvenes que optan por cursar una carrera necesitan tiempo para rendir sus exámenes. En cambio, las firmas buscan personas full time”. Otra barrera que se pone desde la patronal, la experiencia laboral. “Resulta muy difícil convencer a los empresarios que tomen personal para formar, no invierten en capacitación interna. Si existen algunos que prefieren personas sin formación y así permiten un mayor acceso al joven”, agregó Jarsun.

En cuanto al desempleo joven los indicadores también son altos si se los compara con el promedio de la Argentina. El 21% estaba sin empleo en 2010 en Salta contra el 15% a nivel país y el 19% del NOA.

Paz sostuvo que “el desempleo juvenil elevado no es un hecho exclusivo de Salta ni de la Argentina. Es un problema mundial y que no está asociado a la falta de empleos sino a la explosión de oferta laboral por la entrada masiva de población al mercado de trabajo que se produce principalmente a los 18 años. Es como la cola que se arma para entrar al supermercado antes de que abran. A edades más avanzadas todos comienzan a ubicarse. En el mercado de trabajo esto se traduce en una reducción de la tasa de desempleo para las personas de más edad”. Sin embargo, es grande la diferencia entre los índices locales y el promedio argentino.

Pasantías solo para los mejores alumnos

El sistema de pasantías significa mucho más que una práctica profesional remunerada para un estudiante del nivel superior. Es una puerta que se abre, en muchos casos, para luego entablar una relación laboral de dependencia.

Adriana Jarsun, gerente de la consultora Capital Humano, cuestionó la modalidad que se utiliza. “A mi criterio, no está bien armado. Se piden pasantes y desde las universidades te mandan los estudiantes con los mejores promedios o aquellos que les quedan pocas materias y que no tienen tanta necesidad de trabajo. Sería bueno que sea abierto para todos. Así como está ahora, muchos chicos no tienen demasiadas posibilidades”.

En las búsquedas que se realizan para cubrir puestos eventuales o fijos para los fines de semana, varios “no” aparecen como respuestas. El joven elige tener el sábado y domingo libre para su vida personal.

Jarsun reconoció que en las nuevas generaciones hay una nueva forma de concebir el trabajo. “Quieren empleos cómodos y que no interfieran con su fin de semana. Tampoco buscan puestos que les demande esfuerzo físico o ventas, prefieren el escritorio. Las mujeres están más predispuestas o los jóvenes que ya son padres, ya que tienen una responsabilidad para asumir”.

En diálogo con El Tribuno, expuso que son cada vez más las empresas que no solo piden el secundario sino algún estudio universitario o terciario o personas que estén a punto de recibirse. Aclaró que en distintas actividades, como en el campo, no hay exigencias educativas de nivel medio.

Sector público y contactos políticos

“La presencia del "acomodo' como modo de llegar a un puesto de trabajo también aparece entre los hallazgos de otra investigación, realizada en el interior de la provincia, donde los jóvenes señalan que en Cachi, la búsqueda de un trabajo depende de los contactos políticos que le permiten al joven obtener un puesto en la Municipalidad, la única institución pública que aparece como una fuente de trabajo. En este caso las tareas que debe cumplir son ordenanza, chofer o secretaria del intendente, jardinero, placero, entre otros”, explicó Zaffaroni. Además, en el trabajo aparece otro factor: “quienes no poseen contactos políticos obtienen trabajos informales en el servicio doméstico, en el rastrojo, en la construcción y changas”.

Mientras el motor de una economía se acelera con la creación de puestos laborales por parte del sector privado, en el interior es fuerte el Estado como el gran generador. Entre los jóvenes de Capiazuti y Tartagal, departamento San Martín, “las posibilidades de trabajar se asocian a actividades como empleada doméstica, vendedora sin calificación o niñera. El trabajo asalariado que brindaría protección y seguridad es Gendarmería pero también aparecen otros como policía, maestro y enfermera. Aquí se observa la consolidación de la categoría que señala a las fuerzas de seguridad como el refugio del asalariado, junto a la docencia y la administración pública”.

En la ciudad, los sectores medios y altos consiguen trabajos en las fincas, consultoras, empresas de los padres pero además tienen la posibilidad de no trabajar y de proponerse realizar una carrera universitaria, en cambio los jóvenes de los sectores populares acceden a los trabajos en servicios.

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