Salpica al Vaticano un caso de corrupción

Fue revelado por un programa de TV

ROMA.- El Vaticano no ocultó ayer su furia contra Gli intoccabili ( Los intocables ), un programa de investigación que anteanoche sacó a la luz un escándalo en las entrañas de la Santa Sede.

Los intocables reveló que el año pasado un altísimo prelado, monseñor Carlo Maria Viganó, le envió una carta al Papa en la que denunciaba "corrupción" en la administración del pequeño pero poderoso Estado. En un comunicado difundido ayer, el Vaticano amenazó con iniciar acciones legales contra el programa, pero no desmintió la existencia de la misiva, sólo se limitó a lamentar "la difusión de documentos reservados".

Viganó, arzobispo de Varese, había sido nombrado en 2009 por Benedicto XVI secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano -que administra las licitaciones, entradas y demás obras- para que eliminara un virtual agujero negro.

Manos a la obra, Viganó destapó una olla de negocios y corrupción inaudita. Tanto es así que el programa de TV que contó el caso no dudó en definir su proceder como una operación "Manos Limpias", que le significó al prelado muchos enemigos en la curia, que conspiraron para removerlo del cargo.

Fue por eso que Viganó le escribió el 27 de marzo de 2011 al Papa una explosiva carta en la que hacía un desesperado intento de frustrar su inminente envío a Washington como nuncio (embajador), lo que, según él, era una "conjura interna" con la que algunos trataban de defenestrarlo.

"Un traslado [a Washington] mío provocaría desconcierto en quienes creyeron posible sanear tantas situaciones de corrupción", escribió Viganó.

"Nunca me hubiera imaginado encontrarme frente a una situación tan desastrosa" e "inimaginable", "conocida por todos en la curia", indicó el arzobispo.

Pero no hubo nada que hacer: en octubre, Viganó fue removido del cargo y nombrado nuncio en Washington, un alto cargo pero, en este caso, inscripto en el clásico mecanismo del promoveatur ut amoveatur (en latín, "promovido para ser removido") del Vaticano.

Viganó, que también le escribió cartas incendiarias al secretario de Estado, Tarcisio Bertone, había descubierto que el Vaticano trabajaba siempre con el mismo grupo de proveedores y empresas, que cobraban el doble sin que hubiera licitaciones. De ahí, las pérdidas del Governatorato .

Fiel reflejo de esto, el árbol de Navidad y el pesebre gigante que se habían armado en la Plaza de San Pedro en 2009, habían costado la suma astronómica de 550.000 euros. En 2010, Viganó redujo ese gasto en 200.000 euros, así como otros costos exagerados que se tragaban los bellísimos jardines del Vaticano. Viganó también descubrió la existencia de un "supercomité de gestión" manejado por cuatro nombres importantes del mundo de las finanzas italiano.

El operativo "Manos Limpias" fue exitoso: el Governatorato pasó de un déficit de 8 millones a ganancias por 34,4 millones en sólo un año. Pero como había tocado intereses ocultos, comenzaron las intrigas, las cartas anónimas y los artículos sin firma en Il Giornale que anunciaban su remoción.

"La misión de nuncio en Estados Unidos de Viganó es una prueba indudable de la estima y confianza de parte del Papa", indicó ayer el Vaticano, que no ocultó su ira ante la revelaciones del "caso Viganó"..

Comentá la nota