“Al alcanzar el progreso, las mujeres son valoradas por todo su entorno y sobre todo por el marido. Salen de esa situación de exclusión que las tenían marginadas. Si existía violencia familiar, le ponen un freno.
Sus ingresos apuntan básicamente a su familia. Se preocupan más por la salud y alimentación de sus hijos. Ellas mismas resignan la atención a un profesional médico porque piensan que es un gasto. Las mujeres necesitan más ayuda para la inclusión”, sostuvo José Morales, director ejecutivo de Pro Mujer en Salta.
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