Salarios docentes ¿Cuál es la discusión?

En el país de la mayor atomización sindical docente y de la dispersión del salario del maestro con 17 sueldos diferentes, se está tratando de acordar a nivel nacional, qué es lo que debe ganar de mínima un maestro que se inicia, en el marco de un escenario donde ese piso ya fue superado en al menos nueve provincias.
Por supuesto, que si se parte de la pauta salarial que acordó el gobierno nacional el año pasado con los cinco sindicatos o federaciones docentes de representación en todo el país de 1.490 y luego 1.545 pesos, esta ya fue superada en la mayoría de las provincias. Y al establecer para 2010 el piso en 1.740 pesos a marzo y 1.840 para julio, esa suma sin dudas podrá garantizarse casi sin sobresalto en la mayoría de las jurisdicciones. Teniendo en cuenta además que la paritaria nacional garantizó en enero la continuidad del pago y suba del incentivo docente a 165 pesos, que se cuenta en el mínimo salarial.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO

Pero, ¿Dónde está verdaderamente el conflicto que asusta a la Nación y las provincias?. El nudo que dispara el conflicto está en el cálculo que la pauta acordada por con CTERA, UDA, AMET, SADOP y CEA traducida sería un 23% en total, en la paritaria que siempre lidera y marca tendencia para las restantes negociaciones. A pesar de sus dos tramos -marzo y julio- esta primera paritaria podría disparar en las provincias y distritos similares reclamos del resto de los estatales y por que no de los otros gremios, que también abrirán sus negociaciones. El ministro de Educación nacional, Alberto Sileoni, reconocido por sindicalistas aún no afines al gobierno como el "gran protagonista del acuerdo paritario con los sindicatos", hizo otras cuentas. "Se trata de un aumento que llega al 19% si se lo anualiza, o quizás un poco menos, está claro que no da 23%" dijo y agregó que "a veces se hace un mal cálculo de la paritaria nacional". Sileoni subrayó que la negociación colectiva "tiene una competencia que es fijar un piso salarial, porque para la misma tarea hay en el país 17 salarios diferentes" y por eso subrayó "nos resistimos a hablar de porcentajes, debemos referirnos a sumas fijas".Por otro lado, en la provincia de Buenos Aires, donde reside el tercio del sistema educativo del país y el segundo de América Latina luego de San Pablo, en Brasil por su tamaño, es decir donde se gestionan escuelas, los docentes siempre se distinguieron al igual que en Capital por ganar unos puntos más que el resto de las jurisdicciones. Sin embargo nuevamente ante el inicio de un nuevo año escolar aún no hay acuerdo en la paritaria bonaerense, ya que según el director General de Educación Mario Oporto se hizo una oferta que "cumple con la pauta nacional de llevar el sueldo inicial del maestro de jornada simple a 1.740 pesos en marzo y a 1.840 en julio". El detalle es que la Provincia paga un salario mínimo de 1.605 pesos y para los docentes "la propuesta se estaría tratando de dar una suma fija y no un porcentual que impida se achique la pirámide salarial para los maestros con mayor antigüedad". Así las cosas, los sindicatos que dieron plazo hasta los primeros días de la última semana de receso para que se reformule la propuesta, continuaronn negociando en el fin de semana, ya que el gobierno de Daniel Scioli no imagina el triste escenario de un inicio de clases como en 2009 con paros semanales.

En un país en el que reina la mayor atomización sindical del magisterio que se conozca, una dispersión con 17 sueldos docentes diferentes, jurisdicciones con maestros y escuelas y un estado nacional que dicta políticas educativas y fija pisos salariales, entablar una negociación del sector resulta una verdadero laberinto. A decir verdad, las paritarias de los docentes desde la transferencia final de escuelas y docentes de Nación a las provincias en los ‘90, cuando sesionaron -ya que estuvieron congeladas durante más de una década- tuvieron que encontrar un eje coordinador de semejante fragmentación -sindical y salarial- para que estableciera cuál sería la cifra ideal o razonable para todo maestro que se inicia en la docencia. Así como el ministerio de Educación nacional al quedar sin los niveles inicial, primario y secundario y quedarse con las universidades bajo su órbita, tuvo en lo pedagógico que corregir las inequidades del aprendizaje e imponer los contenidos mínimos para todas las escuelas del país, NAP, también desde fines de los ‘90 tuvo que imponerse como una suerte de "patronal" negociadora con los sindicatos o federaciones docentes del país.

La educación está en serio riesgo

La educación argentina está en riesgo. Lo que se observa a diario en todos los periódicos es la consecuencia de esta falencia educativa y las noticias son elocuentes: "El 73% de los alumnos secundarios toma alcohol y la mayoría dice que se emborracha" "Los jóvenes ya son un tercio de los que van a Alcohólicos Anónimos";"Más HIV en mujeres"; Los adolescentes no usan preservativos" y así se podría seguir, enumerando una vasta lista. Por eso, en materia educativa, los anuncios que hizo la presidenta de la Nación la semana pasada resultan importantes desde el ángulo de que todo cambio es bienvenido, ya que se observa claramente que la educación argentina viene, desde hace decádas, en franco retroceso. Pero si bien se han marcado cambios en los contenidos, debe haber aún muchos más.

CRISIS DE VALORES

Para eso, directamente hay que variar el paradigma educativo hacia otro que debe ser axiológico, vincular, creativo e informativo. El gran problema que tiene la Argentina y una gran parte del mundo es el subdesarrollo educativo, que lleva a la pobreza. La educación es la industria pesada de la modernidad, ya que es la industria que forma personas. Otro grave problema que atraviesa la educación es la falta de límites y la virtual anomia en la que se vive. El desafío y el problema de la educación argentina no pasa por la cantidad de años de cursada ni como se articulan los ciclos, sino que un problema de contenido. Es una crisis de valores, los valores no son genéticos sino que deben desarrollarse con la educación. La información científica es lo menos importante de la educación. La educación es la suma de valores, vínculos, creatividad e información científica. Ante este problema la sociedad argentina da la impresión de estar en una etapa parecida a la adolescencia, pero a la quinta potencia, es preocupante la tendencia a aplicar la ley del menor esfuerzo y el éxito a la vuelta de la esquina que existen en la sociedad, para resolver problemas que son de base. La educación se muestra como útil para la sociedad cuando el alumno y el hijo han sido educados para la vida, es decir, cuando resultan seres autónomos para resolver los problemas del vivir.

QUE ES EDUCAR

Es importante tener en claro que educar no es enseñar sólo matemática o geografía. Educar es mucho más que eso, es enseñar a pensar, es asegurar, a través de la vivencia, el acendrar valores, desde el amor, a la creatividad, pasando por la voluntad, el orden, la disciplina, la solidaridad, la trascendencia, la finitud. Educar es asegurar el saber aprender, a aprender creativamente los conocimientos científicos en pos de resolver y ser capaces de crear en todos los ámbitos. Es innegable que, desde hace un tiempo, la sociedad está padeciendo una crisis de formación que deviene, a su vez, en una carencia de límites que amenazan con una serie de problemas: comportamientos agresivos, antisociales, consumo de alcohol, drogas, prácticas sexuales irresponsables, bajo rendimiento académico, etc. Es hora de que la Familia y la Escuela como "laboratorios sociales" de la democracia actúen en consecuencia, tomando decisiones concretas, para no llegar a situaciones irreparables. La educación sin disposición de códigos, de reglas, de límites, sin tenencia y conservación de valores es imposible. La actual inexistencia de premios y castigos "anarquiza" la tarea escolar y educativa.

ESCUELA Y FAMILIA DE LA MANO

POR NUESTROS NIÑOS

Un estudio reciente, elaborado por el Programa de Estudios de Opinión Pública de nuestra Universidad, arroja cifras por demás elocuentes: 58,4% de los encuestados considera que estas conductas de los jóvenes se deben a la educación que reciben de sus padres, al estado general de la sociedad y a la pérdida de valores. Indagados acerca de la crisis de valores, más de 80% los encuestados sostiene que los adultos son los que están dejando de lado valores morales y cometen excesos. Al mismo tiempo, 47% sostiene que en relación a la educación de los jóvenes es necesario volver a un sistema más rígido y 71% que habría que reimplantar el sistema de amonestaciones en los colegios. Los titulares de los diarios sobre el proceder de los jóvenes no dejan dudas de que parece que es hora de entender que no existe la casualidad y que esto que le sucede a los argentinos como sociedad es fuente de una sola causa, una primera y fundamental: la falta de educación, de calidad y para todos.

(*) EDGARDO DE VINCENZI es rector de Universidad Abierta Interamericana (UAI) y consultor de la UNESCO.

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