Tras la polémica desatada por la posibilidad de que La Salada se instale a mediados del año próximo en esta capital, Jorge Castillo, el impulsor de la iniciativa y uno de los hombres fuertes de la mayor feria de indumentaria de Latinoamérica, salió a defender su proyecto.
Agregó que “La Salada ha sido reconocida públicamente como el ‘shopping de los pobres’. Hay estudios que demuestran que La Salada permite incorporar más sectores al circuito del consumo, sin afectar a los comercios tradicionales. Se trata de fenómenos paralelos, que no compiten entre sí”.
"La feria representa nuevas y mejores oportunidades para mucha gente, especialmente de los sectores de menores recursos, y de ninguna manera puede considerarse una amenaza", indicó Castillo.
Y señaló que asociar a La Salada con hechos de violencia “es fruto de la ignorancia o la mala fe. La feria se encuentra emplazada en una de las zonas históricamente más inseguras del conurbano bonaerense. Las estadísticas demuestran que la tasa de delitos fue decreciendo a medida que aumentaba el volumen de la feria, que fue generando posibilidades de vida digna a los sectores hasta entonces marginados”.
Entre quienes ya salieron a rechazar la presencia de la feria en esta ciudad, se encuentra el diputado provincial de Opción Federal Horacio Rachid. El legislador se opuso a la aprobación de la ley que autoriza la creación de las ferias francas en el ámbito de la provincia de Neuquén.
Argumentó que “esta ley es un vía libre a La Salada Neuquina que es la madre de las ferias de venta ilegal de artículos falsos, de la evasión del pago de impuestos y de la informalidad. Este es un sistema que alimenta la actividad ilegal organizada en todas sus formas y en la mayoría de los casos constituye la masa crítica del lavado de dinero que vehiculiza el movimiento de estos fondos, además propende a la aparición y dominio territorial de organizaciones mafiosas”.
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