"Asumir o no asumir un cargo ejecutivo de tamaña envergadura, siendo la máxima autoridad de la ciudad, no es una opción sino un deber", mencionó el ex candidato Martín Salaberry.
"El engaño al vecino no puede convalidarse. Tampoco el relato que se pretenderá “crear” en cuanto a las bondades de cualquiera de las posibilidades".
"Si Breitentein se queda, simplemente estará cumpliendo con su obligación; y, si se va, se consumará una estafa – inédita - al vecino bahiense. Tal vez, la más grande de la historia de Bahía Blanca. Al no quedar dudas, ello es así, mal que se relate otra cosa".
Salaberry afirmó que "de otra forma, directamente no se hubiese presentado como candidato a Intendente, de manera tal de no hacer creer que se está eligiendo a quien luego, sin más, abandona su lugar".
"La falta de compromiso con la ciudad, el uso y abuso de la buena fe del vecino, tanto el que votó a Breitenstein como el que no lo hizo, son sólo algunas de las evidencias de tamaña maniobra".
"Debo confesarles, yo también me siento estafado en más íntima convicción en mi doble carácter de candidato a Intendente y ciudadano bahiense. La sola duda no aclarada ya daña la credibilidad e investidura que debería ostentar tamaña responsabilidad republicana".
Finalmente explicó que "de no asumir, lo que para nosotros sería un honor, Breitenstein debería renunciar a su cargo y llamarse nuevamente a elecciones. De lo contrario, estaríamos avalando el fraude al vecino y vaciando de contenido de la democracia que tanto nos ha costado construir".


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