Saiz, con poca autocrítica, se despidió tras ocho años

Hoy tendrá su último día de actividad formal.Prefirió no decir adiós y en cambio usó "sayonara".
El gobernador Miguel Saiz aceptó ayer las renuncias de todos sus ministros y demás funcionarios del Poder Ejecutivo y cumplirá hoy con su última actividad formal al frente del gobierno rionegrino. Minutos después del acto de la Policía, partirá a Roca y desocupará por completo la Residencia oficial para permitir el traslado del nuevo gobernador.

Ayer, luego de firmar dos contratos para la construcción de dos escuelas licitadas durante este año, Saiz se despidió oficialmente del cargo, en medio de una ceremonia donde no faltaron lágrimas y muestras de agradecimiento por parte de quienes integraron su equipo de trabajo. En el discurso y en la charla posterior con los medios, el gobernador saliente eludió la autocrítica profunda.

Como acciones sin cumplir, Saiz reconoció que "quedan muchas cosas pendientes como haber podido terminar el puente de la Isla Jordán que está ejecutado en un 97 por ciento y tuvimos mala suerte porque alguna crecida se llevó la barcaza que hacía el pilotaje. No entiendo cuál es la responsabilidad de la provincia porque nosotros no abrimos las compuertas, pero bueno es responsable el Estado como contratante".

Además se cuestionó no haber podido cumplir "trámites administrativos como las servidumbres de los propietarios en la obra de electrificación de Treneta y Yaminué, pero hay que mirar el vaso medio lleno y no el medio vacío. Lo de los chinos será responsabilidad de la nuevas autoridades", indicó.

Durante su discurso, destacó las acciones de gobierno, la preservación de la paz social, algunas obras públicas y la política educativa. Se despidió diciendo que prefería decir "sayonara" en lugar de "adiós". "Adiós significa nunca más, no volver a vernos. Creo que más allá de lo político hemos consolidado una relación personal que nos va a ligar en el futuro, por eso prefiero decirles sayonara: hasta que tengamos la suerte de volver a vernos", concluyó.

Luego, al hablar con los medios dijo que ahora tendrá la "posibilidad de vivir un poco más tranquilo, volver a estar con la familia". Afirmó sentir "tristeza y emoción que produce esta oportunidad de despedirme de cada uno de los colaboradores que estuvieron en esta gestión. Tristeza porque es una etapa que se termina".

Aseguró que "el lunes voy a levantarme tranquilo y no estar pensando qué pueda haber ocurrido en las últimas horas que sea motivo de preocupación".

Un párrafo especial dedicó a la situación de los trabajadores estatales y a la anunciada la ley de prescindibilidad que propondrá Carlos Soria. "Será responsabilidad del nuevo gobierno, no me queda ninguna deuda con los empleados estatales, incluso con los de ATE. Con los empleados públicos hemos cumplido con el compromiso de campaña y que asumimos en 2003: la profesionalización y la recuperación salarial", expresó.

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