Mientras en el Congreso vota disciplinadamente cada proyecto del Gobierno nacional, Marín Sabbatella busca adeptos para expandir por las provincias su partido Encuentro por la Democracia y Equidad (EDE). Se presenta por las provincias con un discurso conciliador con el Gobierno e intenta captar a sectores sueltos del progresismo. Kirchner usaría ese frente para contrarrestar a la centroizquierda opositora.
Pero su alineamiento no termina ahí. En sus ratos libres, recorre el país para presentar su partido, Encuentro por la Democracia y la Equidad, que define como un espacio progresista separado de los partidos tradicionales pero que, en los hechos, será el ámbito en el que Néstor Kirchner buscará aglutinar a los sectores progresistas alejados del PJ pero también de cualquier partido que huela a derecha.
El arma del Gobierno para disuadir esos grupitos fue la reforma electoral, que obligó a cualquier partido a multiplicar varias veces sus afiliados para competir en una interna. Ahora, Sabbatella tiene a cargo el resto: que no se vayan con Fernando “Pino” Solanas, cuyos afiliados recorren las provincias buscando afiliados.
La última vistia de Sabbatella fue el 21 de mayo en Córdoba, donde se anotó un triunfo: logró que ingrese a EDE Carlos Vicente, el viceintendente de la Capital de esa provincia, segundo de Daniel Giacomino, ex hombre de Luis Juez y ahora más cercano al Gobierno.
Robarle un soldado a Juez le da a Sabbatella para chapear en la Casa Rosada. El simpático cordobés es el único aliado visible de Solanas, con quien comparte un slogan similar al que usa el ex intendente de Morón: ya no es tiempo de los partidos tradicionales.
Sólo que Sabbatella, cuando sale, también habla de Kirchner y no tan mal: repite que el piso del kirchnerismo es el pluralismo que mostró en 2003 y el techo su alianza con el PJ que, no aclara, está más sólida que nunca.
Cuando estuvo en Córdoba fue todavía más benévolo con los K. Cuestionó "a sectores presuntamente progresistas que se acercan a la derecha para enfrentar al gobierno", y agregó: "Compartimos la avenida que transita la Argentina en este Bicentenario".
Hace unos meses estuvo en Formosa, donde logró que le palmee la espalda las autoridades de la Junta Promotora de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que encabeza Juan Ramón Lezcano.
Es lo que busca: cooptar a fracciones del frente Nuevo Encuentro con el que el año pasado enfrentó a Kirchner, donde confluyeron Libres del Sur y a la fracción opositora de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), comandada por Víctor De Gennaro.
Para eso, Sabbatella habla seguido con Jorge Ceballos, de Libres del Sur, a quien nunca logró hacer retornar al Gobierno. Y de costado, le ojea a sus militantes en las provincias, a la pesca de que alguno quiera estar en el mundo K. “En algunas provincias deberán elegir si están con gobiernos de derecha o con el gobierno”, se entusiasma un seguidor del moronese.
El horizonte, plantea la fuente, es llegar con un frente progresista al 2011 que pueda ser vehículo de Kirchner para los comicios, pero en ningún caso mezclarse en una interna K con el PJ. “Si algún sector progre quiere hacerlo que lo haga, sino tendrán que venir”, plantean.






Comentá la nota