Intendentes de la Tercera Sección se preocuparon en aclarar que no tienen acuerdo alguno con el diputado de Nuevo Encuentro quien, en apariencias, promovería esa versión para incordiar a Scioli, presionado por la definición del candidato a vicegobernador que anticipa la lucha por la sucesión en el 2015.
Fuentes seguras del PJ bonaerense aseguraron que en los distritos de Luján, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora y Almirante Brown, tal entendimiento no existe y atribuyeron a una “picardía” que el propio ex intendente de Morón motorizó con apariciones en la prensa en las que insinuó lo contrario.
Con esa presunta estrategia, se intentaría quebrar el frente establecido por el gobernador y los jefes comunales de esa región, la única en la que el oficialismo se impuso en las legislativas del 2009, no solo con la mira puesta en la reelección sino en los planes por la sucesión de la presidente y del propio Scioli, ambos sin posibilidades de ser reelectos en el 2015.
Algunas de esas tensiones quedaron a la vista cuando desde el gobierno nacional se resolvió confirmar que Julián Domínguez es el preferido de la Presidente para acompañar al ex motonauta en la fórmula. Tal como reveló en exclusiva esta columna el pasado 17 de enero, el ministro de Agricultura accedería a esa candidatura como premio a la tarea realizada para alejar de la Mesa de Enlace a las entidades que representan a los pequeños y medianos productores.
Ese plan no guarda sintonía con el del núcleo de los intendentes afines a Scioli, quienes verían con más simpatía a Florencio Randazzo en ese lugar Una coronación natural a sus esfuerzos por alimentar listas de adhesión incluso entre aliados al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires que aspira a gobernar en el 2015.
La especie que sindica a Carlos Zanini como probable compañero de fórmula de Cristina y el comunicado de Cacho Álvarez en el que se amaga a reclamar la renuncia de Jorge Landau como apoderado del PJ, da indicios del estado del debate en un arco oficialista que volvió a tensarse por la irresuelta situación política que no escapa a la económica.
El reclamo de CFK a los sindicatos para que no realicen medidas de fuerza, tuvo por respuesta la continuidad de la resuelta por la Asociación Bancaria tras la conciliación obligatoria dispuesta por el ministerio de Trabajo.
Una señal también al jefe de la CGT, Hugo Moyano, a la que los gremios más afectados por causas judiciales le reclaman otro protagonismo frente al gobierno, que pugna por mantener bajo control la discusión salarial, con impacto directo en el índice de inflación.
New age
Dirigentes del PJ bonaerense alineados con el gobierno nacional pero de buen diálogo con Scioli atribuyen a Sabatella una maniobra para sembrar desconcierto en la Tercera Sección y camuflar “su falta de anclaje real.” Las apariciones radiales en las que alabó a Darío Díaz Pérez, Francisco Barba Gutiérrez y a Rubén Darío Giustozzi, entre otros, aportaron más confusión al clima revuelto que envuelve al peronismo cuando se debaten candidaturas bajo un clima que “da para hablar de todas” las candidaturas “hasta el último plazo”, previsto para e próximo 23 de junio.
“Sabe que acá no mide y entonces sale a decir que llevaría de candidatos a intendentes a varios del PJ que van por su reelección y que incluye dentro del progresismo” añadió. “Nosotros le advertimos a varios: ¿cómo se le explica a Scioli eso si llegase a ocurrir?”Esa duda es la que se preocuparon en aventar varios de los citados en la versión.
Las mismas fuentes admiten que la excepción a esa regla es Sergio Massa, quien enfrentaría una difícil encrucijada. “O va a la interna o arma un partido vecinalista que respalde su candidatura a gobernador.” Esta última especulación aparece atada al acuerdo alcanzado con Juan José Álvarez, quien encabezaría la lista de diputados nacionales del intendente de Tigre, y que llevaría como candidatos a cargos municipales a quienes lo acompañaron en la experiencia del kirchnerismo crítico que pretendió encarnar con el Núcleo de Unidad Peronista (NUP.)
Hipótesis que no escapa a la generalidad de febriles negociaciones hasta el final y en las que Álvarez termine colándose en la lista de legisladores de Scioli y CFK en representación de Massa junto a otros, como Gilberto Alegre, intendente de General Villegas enrolado en el grupo de los Ocho.
Las elucubraciones sobre esos acuerdos tienen como especulación mayor un enigma que podría develarse con el correr de las horas: quién será el compañero de fórmula de Scioli. El gobernador ya expresó sus reparos a que esa decisión sea resuelta sin su consenso, como parecen insinuar los sectores K que confirmaron a Domínguez como el predilecto de CFK para el cargo.
De la larga lista de aspirantes a ocuparlo, saldrían las principales a legisladores bonaerenses. Algunas versiones ya señalan a Cristina Álvarez Rodríguez y Aníbal Fernández como los seguros postulantes a senadores por la provincia de Buenos Aires. La ministra de Infraestructura es reconocida por su gestión y lealtad al gobernador. El jefe del Gabinete, mientras tanto, hallaría una salida elegante al ciclo de new age que pretende inaugurar el kirchnerismo para legitimar su estancia en el poder.
Quedaría así despejada la llegada al cargo de Florencio Randazzo quien hizo saber a varios miembros del gabinete que se siente fuera de la carrera por la vicegobernación. No es lo que trasuntan sus laderos. Algunos de ellos compartieron manteles en un bodegón de San Telmo el pasado 6 de abril y dejaron otro mensaje: “Se muere por ser.”
Los que alientan la primera versión, aseguran que el ministro del Interior cree que el cargo es una “jaula de oro” que lo dejaría sin margen para aspirar a suceder a Scioli en 2015. Quienes se inclinan por la segunda, coinciden con el gobernador en que si fuese Domínguez el candidato se adelantaría la pelea por la gobernación. Algo que parece vivir como hecho consumado y por lo cual desearían que el lugar lo ocupe Randazzo.
Cuestión de peso
La ausencia de CFK en el acto de la CGT se inscribe en la lógica de los baby boomers a la usanza oficialsita que alienta el gobierno, que pretende mantener prudente distancia de Moyano y sindicalistas amigos, al menos hasta después de las elecciones de octubre. Según versiones del peronismo bonaerense, el acuerdo para atemperar los ánimos caldeados desde el bloqueo a la planta impresora del diario “Clarín”, llegó hace un par de semanas y de la mano del paciente trabajo llevado adelante por Aníbal Fernández y Omar Plaini.
“A la Presidente no le gustó y se lo hizo saber”, aseguraron desde el PJ que atribuyen a esos diálogos que la central obrera desistiese de promover el mitin del pasado viernes con afiches contra ese grupo multimedios. La desconfianza que las dos partes de esmeran en rechazar parece, sin embargo, expresarse en algunos gestos.
En los alrededores del camionero sospechan que la ausencia de los rotulados “Gordos” del acto obedece a una indicación de la Casa Rosada, a la que le imputan también las palabras de Emilio Pérsico del Movimiento Evita, destinadas a anunciar una presencia atenuada de sus seguidores en el acto.
Desde el oficialismo creen advertir gestos de hostilidad en la desobediencia de la Asociación Bancaria a la conciliación obligatoria que acataron el 28 de abril casi al expirar el horario de atención al público. La Presidente había reclamado la noche anterior el cese de las medidas de fuerza y anunciado una audiencia en la que planea recibir a los dirigentes sindicales y a los empresarios de la flamante conducción de la UIA.
Los sindicatos afectados por causas judiciales le exigen a Moyano una política más activa en su defensa. Desde la conducción de la Unión Ferroviaria dejaron trascender que recién a mediados de este mes lograron llegar al jefe de la CGT, al que no lograban ver desde la muerte de Mariano Ferreyra, el pasado 21 de octubre. Hasta ellos llegó también la versión que las conversiones de Fernández y Plaini habrían abordado las causas judiciales que involucran al camionero.
La desconfianza que domina en la actual situación política no es ajena a la que reina en la escena económica: el gobierno procura moderar la pelea salarial que repercute el índice inflacionario y hace crujir el andamiaje del modelo económico.















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