En el tramo desde Chacabuco a Laboulaye (Córdoba), que pasa por Junín, hubo 90 fallecidos en los últimos diez meses.
Entre los factores que más inciden en el desenlace de un accidente se encuentran el escaso mantenimiento de las arterias, la negligencia o falta de profesionalismo de los conductores, y la poca rigurosidad en los controles.
Según el ingeniero Gustavo Brambati, jefe de Seguridad Vial del Cesvi, en el primer semestre de este año el promedio de víctimas mortales en el país fue de 20 personas por día, mientras que, en ese lapso, 105 resultaron heridas.
Ruta de la muerte. La nacional 7, conocida en los últimos años como “La ruta de la muerte” —por el gran número de accidentados que allí se registran— tiene un caudal diario promedio de 150 mil automóviles en el tramo más complejo.
La 7 atraviesa el país de este a oeste, desde Buenos Aires hasta el límite con Chile, lo que implica que sea una carretera de alto tránsito de automóviles y camiones.
Principal vía a Chile. De hecho, la ruta es la principal conexión internacional entre la Argentina y Chile y también es usada para transportar por vía terrestre importantes cantidades de carga con origen o destino en Brasil, Paraguay y Uruguay. Camiones de gran porte, micros de larga distancia y automóviles recorren la ruta a alta velocidad, algo que agrava los inconvenientes que se generan por las deficiencias estructurales de muchos tramos de la ruta que han quedado obsoletos para el tránsito moderno.
Es que, como dice Guillermo Laura, de la Red Federal de Autopistas, cuando se leen carteles que dicen curva peligrosa, puente angosto, banquina descalzada o zona de derrumbe, lo que se ve es que el Estado está confesando que es impotente para brindar una infraestructura vial segura.
Comentá la nota