La ruta nacional 5, entre las más peligrosas

El movimiento en rutas y autopistas, que se intensifica durante el receso de verano, reavivó la polémica y las protestas sobre la infraestructura vial y el mal estado de las calzadas. Así lo marcan las periodistas Marien Chaluf y Virginia Pignaton en un informe publicado en el sitio laverdadonline.com, que coloca a la ruta nacional 5 como una de las más peligrosas del país.
De acuerdo a lo que marca el mencionado informe, vecinos y especialistas coinciden en que las soluciones que se ofrecen desde el Gobierno son “transitorias y carecen de estrategia de fondo y de inversión”.

Según afirman los expertos, además del “pésimo estado” en el que se encuentran tanto las rutas nacionales (RN) como las provinciales (RP), frente al deterioro del asfalto por la existencia de baches y "huellas" y por la falta de señalización, demarcación y luminaria, la problemática radica en que su infraestructura “no se adapta a las necesidades del tránsito de hoy en día”.

De acuerdo a datos de la Asociación de Fabricantes Automotores (Adefa) en el último año, sólo en la Provincia de Buenos Aires, se patentaron unos 277 mil autos, y a esto hay que sumarle el intenso tránsito de camiones, que provoca “el deterioro y el colapso de los caminos”, volviéndolos cada vez más peligrosos.

Ranking negativo

Las rutas nacionales que atraviesan la Provincia son las de “mayor índice de peligrosidad”, según un informe del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi). De acuerdo al relevamiento, la RN 9 está primera en el ranking, con un porcentaje de accidentes de 6,9; le siguen la RN 3, con un 6,2 por ciento; la RN 7 con un 5,4; la RN 8 con 5,1 y la RN 5 con 4,1. En tanto, la RN 226, que conecta unos 10 distritos bonaerenses desde Villegas hasta General Pueyrredón, se encuentra en el puesto 15, con un índice de 1,2.

Desde la Asociación Civil Luchemos por la Vida se informó que en 2012 hubo 7.485 muertes en accidentes de tránsito, de las cuáles 2.354 ocurrieron en la provincia de Buenos Aires, eso sin contar el saldo de heridos, muchas veces de extrema gravedad, que no figuran en estadísticas.

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