Ruta 45: La UTE debe recomenzar con los trabajos en forma inmediata

Si Balsas y Equipos no reinician ya mismo las actividades, el gobierno municipal, a instancias de Vialidad Nacional y Provincial intimará a dichas empresas para que lo hagan ipso facto - Y si no, se forzará una cesión de la obra (que sería la mejor salida para la UTE) aunque no se dudará en llegar a la rescisión de contrato si esto es necesario - Alquimaq, en las gateras

"La empresa tiene que iniciar la obra ya mismo, o la cede, o vamos a la rescisión", le dijo ayer a este diario el intendente de Rojas, Eduardo Quiri, al actualizar el cuadro de situación con respecto a la reanudación de los trabajos de construcción de la ruta provincial 45.

El jefe comunal estuvo el miércoles junto con el director de Planeamiento y Obras Particulares, José Marzano, en la sede de Vialidad Nacional, donde mantuvo una crucial reunión con el subgerente de Obras y Concesiones de ese organismo, ingeniero Javier Copelotti, quien depende directamente del gerente de Obras y Servicios Viales de Vialidad Nacional, ingeniero Jorge Gregorutti.

En la oportunidad básicamente fue pasado en limpio todo el compendio de reajustes, redeterminaciones y nuevos plazos de ejecución de la referida obra, tras los meses de arduas negociaciones que ha demandado la reanudación de los trabajos, abandonados hacia principios de año por la UTE (unidad transitoria de empresas) compuesta por Balsas Hermanos y Equipos e Ingeniería Civil.

Es decir que ya no hay más que hacer: con lo cual o bien la UTE reanuda ya mismo los trabajos, o se llegará a la rescisión contractual. Previamente, se procurará por las buenas -si Balsas y Equipos no reactivan la obra- que la UTE ceda la obra.

Sería la mejor salida para todos, si se da ese escenario: para el gobierno local, porque se evitará una relicitación, ya que la poderosa constructora Alquimaq está en las gateras más que impaciente por tomar esa obra (inclusive, sin que operen redeterminaciones de precios), y también para Balsas y Equipos que, de esa forma, evitarán ser baneados de por vida del registro nacional de proveedores del Estado, y hasta podrían mantener sus aspiraciones de ejecutar algunas obras de importancia en este distrito.

MENOS PALABRAS,

MÁS ACTIVIDAD

Por supuesto, este es uno de los escenarios. Como hemos visto, la UTE, en principio, ha manifestado su voluntad de continuar con la obra. Por lo menos, nos parece que debe considerarse seriamente el hecho de que el propio Jorge Baldomá, representante técnico de Balsas, le haya asegurado a este diario, la semana pasada, que la obra "estaba terminada en setiembre" del año próximo.

Por cierto, debemos tomar seriamente una declaración de tal índole, aunque el propio Baldomá también había asegurado, a mediados de junio, que la obra, en agosto, estaba en pleno desarrollo.

Como se comprenderá, aunque estamos obligados a manejarnos con toda objetividad, lo cierto es que, contestes con el sentimiento de los vecinos de Rojas y Arenales, no podemos menos ya que manifestar cierto grado de impaciencia.

No es que pongamos en tela de juicio las afirmaciones de Baldomá ni mucho menos: comprendemos lo dificultoso de una obra de esta magnitud.

Pero también es cierto que ya es hora de pasar del palabrerío a los hechos: si la UTE continuará con la obra, que reinicie los trabajos de inmediato; y si no está en condiciones de hacerlo, lo cual es comprensible, porque no todas las constructoras tienen planta de asfalto propio, que la ceda en forma inmediata.

Porque es poco menos que increíble que una obra presupuestada y garantizada en cuanto a su desarrollo permanezca detenida cuando se han cancelado todos los pagos atrasados, y sobre todo cuando se trata de una obra emblemática para dos distritos.

ANTECEDENTES

Como ya hemos referido, al atrasarse los pagos por certificación de la obra -que supone dos aspectos: la pavimentación de los 17 kilómetros de tierra y la repavimentación del tramo que llega hasta la ruta 31- la unidad transitoria de empresas adjudicataria, compuesta por Balsas y Equipos e Ingeniería Civil, paralizó los trabajos luego de que se hubiese llegado prácticamente a la cota de suelo cal en el tramo que va desde el paraje Hardoy hasta Sol de Mayo.

Para reanudar las obras se iniciaron negociaciones extremadamente complejas: la UTE pretendía asegurarse no sólo el pago de las certificaciones atrasadas -todas ellas cumplidas- sino que además apostaba a asegurarse un monto anticipado lo suficientemente seguro como para paliar cualquier nuevo atraso en el pago de las futuras certificaciones.

El razonamiento de la adjudicataria era -y es- el siguiente: si los pagos nuevamente se demoran, esto podría acontecer en una etapa crucial de la obra, que es la del asfalto. Y la UTE no lo produce: debe comprarlo. Y el asfalto, por ser derivado del petróleo, se paga cash.

Desde Vialidad Nacional se mostró comprensión. Pero también se le aseguró a la UTE que no se operará económicamente por afuera de los mecanismos previstos para obras de esta magnitud. Es decir que se cancelarían -como se hizo- los pagos atrasados y se concedería solamente la seguridad de los pagos futuros, considerando solamente el pago de una certificación pendiente como anticipo.

Esta situación se convirtió en un verdadero escollo. Y, aunque no se dijo nunca oficialmente, generó una tensión que aún hoy es palpable entre las partes. Tanto, que desde Vialidad Nacional y desde el gobierno local se establecieron contactos informales primero y formales después con Alquimaq, la firma que cotizó en segundo lugar en aquella licitación realizada en Rojas en 2009.

De hecho, hoy mismo, ahora mismo, se sabe que los representantes de Alquimaq rondan las oficinas de Vialidad Nacional porque tienen claro y manifiesto interés en hacerse de la obra de construcción de la ruta provincial 45. Inclusive Alquimaq cuenta con planta de asfalto propio y, según las obras que maneja esta firma, la de la 45 es menor en comparación. Pero Alquimaq tiene intenciones de desembarcar por esta región.

Ahora bien, ¿cómo podría obtener la obra Alquimaq? Si la adjudicataria actual la cede por no estar en condiciones de seguirla o si el gobierno local, un tanto harto ya de demoras, decide primero intimar según ley y luego rescindir el contrato y relicitar la obra.

Ahora, tras pasarse en limpio los frutos de la discusión de meses entre Balsas y Equipos por un lado y el gobierno local y Vialidad (Nación y Provincia) por el otro, refrendando la disposición de la UTE de seguir adelante con nuevo plan, nuevos plazos y una peleada redeterminación de precios, debería quedar despejado el camino para la inminente reanudación de los trabajos.

"PARA PELEARNOS

TENEMOS TIEMPO"

"Así que ahora estamos esperando que la UTE confirme cuándo reinicia los trabajos, y si no... Como hablábamos ayer (por el miércoles) con el ingeniero Copelotti, vamos a tratar de hacerlo todo en buenos términos. Para pelearnos tenemos tiempo. Pero en todo caso a la UTE le convendrá más ceder la obra que llegar a una rescisión", explicó Quiri, en diálogo con este diario.

El intendente precisó luego que la reconfiguración presupuestaria de la obra, lo cual incluye la reformulación de plazos de ejecución y demás, será aprobada por Vialidad Nacional. Pero dentro de las pautas y normas vigentes en la materia y no ad hoc, como pretende la UTE.

¿Y qué es lo que pretende la UTE? Es el nudo de todo esto: la forma en la cual se percibirá el monto global dimanante de los ajustes y redeterminaciones: Balsas y Equipos pretenden que esto sea prácticamente adelantado en su totalidad; Vialidad ya dijo que de ninguna manera.

Esta es la situación. Como decíamos antes, es un verdadero pecado que una obra garantizada desde la Nación, esté atravesando semejantes inconvenientes.

Pero ahora la pelota está en el campo de juego de la UTE. De Balsas y Equipos depende todo ahora: o reanudan, o ceden, o rescinden.

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