Ruta 65, el camino de los pozos

La ruta 65 ha recibido varias denominaciones, como “ruta de la muerte”, “el camino de los pozos”, “la vía de promesas incumplidas”, o bien podría transformarse en una pista para calentar neumáticos, ya que el zigzagueo para esquivar las pronunciadas irregularidades es constante.
También una suerte de ruleta rusa, o un espacio propicio para recolectar los desechos que quedan a la vera de la ruta, producto de roturas. Ésta semana hubo –o hay aún- un auto volcado, abandonado por su dueña, que milagrosamente salió ilesa del accidente. Quedan restos de neumáticos, partes metálicas, y ahora –sólo ahora- una banquina limpia.

Ésta nota tuvo un origen, y también su propia historia. Periodísitica y humanamente todos somos usuarios de esa vía de comunicación, y muchos de los autoconvocados han sensibilizado con sus luchas ligadas al dolor. El origen es el de un ciudadano común, que intenta saber cuál es el estado actual de las obras que no se visualizan.

Desde lo periodístico, www.diariolamañana.com.ar cubrió con beneplácito el anuncio de la repavimentación integral de los 151 kilómetros que unen Bolívar con Guaminí. Los enunciadores del evento fueron el Intendente Eduardo Bucca y el Director General de Vialidad provincial, Ricardo Curetti. El evento sucedió el 27 de marzo, y el mismo Curetti especificó acerca de la obra que iba a insumir $ 64 millones que “su iniciación es inminente, he recorrido la ruta el fin de semana, ya se está haciendo un recalce de banquina y ahora lo primero es poner en marcha la planta asfáltica, ya está el acopio de piedras”. Hecho consumado, según sus dichos.

Desde éste mismo medio se ha dado cuenta, con el mismo afán, sobre el inicio de obras. Pero más allá de un centenar de metros, el movimiento desapareció. Primero unos metros de asfalto, luego un poco de relleno en los pozos más importantes, después juntar basura, hasta llegar a la inacción total.

Silencio oficial

Para abordar el tema se enviaron notas al gobierno municipal con el fin de solicitar entrevistas que refieran a la situación. Ante la falta de respuesta se hicieron gestiones personales y telefónicas, las que, intentaron desalentar el interés, aduciendo fundamentalmente, que el tema excedía la órbita municipal.

Siempre se ha sostenido que esa obra, como otras que hacen a las políticas de Estado, exceden posturas personales, corporativas y/o políticas, por lo que el interés periodístico ha residido –y lo sigue siendo- nada más que para reflejar el tipo de gestiones que la administración municipal ha realizado al efecto de presionar para que la obra de repavimentación se concrete.

En distintas ocasiones se nos fue pidiendo plazos para obtener información y/o respuestas, y así satisfacer nuestro requerimiento. Ha sido imposible. Sí, amablemente, off de récord y por teléfono, nos aseguran que las gestiones son intensas, y hasta se ha llegado a reconocer que el problema que ha paralizado la repavimentación es una cuestión de fondos. También en off, para garantizar continuidades laborales, personal de la firma Tecnipisos ha coincidido en las versiones.

Hasta aquí es una mera crónica de los intentos por abordar el tema. Lo que cabe destacar es que nadie pretende señalar al Intendente, que sí estuvo presente para el anuncio, como parte de su gestión. Es que voluntaria u obligadamente, Bucca ha sido presa de expectativas que después no se han cumplido. No hemos podido dilucidar aún, más que por terceras visiones, cuál es la posición formal.

La otra cuestión es la versión de Curetti, quien declaró ese día 27 de marzo, que ya estaba el acopio de piedras, es decir, la obra en marcha.

Ese mismo día, el titular de Vialidad reconoció el movimiento de autoconvocados que reclama por la ruta. Dijo tener contactos y prometió un asado. Hoy esos vecinos, a lo largo de la extensión de la repavimentación prometida, no son atendidos por las autoridades de ningún nivel.

Al respecto, cabe destacar una mención del vecino de Urdampilleta, Miguel González, quien reconoció ser recibido por Bucca, y que ante su presencia hizo el reclamo telefónico a Curetti.

La posición del intendente bolivarense es incómoda, como ha sido la de sus antecesores, no puede dar respuesta directa al tema. Se agrava, cuando Bucca se encuentra en pleno proceso de negociaciones con la Nación y la Provincia para asegurar promesas electorales y gubernamentales. Ésta vez, Municipalidad, Provincia y Nación, tienen el mismo color político, a pesar de las internas, en la que el jefe comunal debe navegar con sutileza.

Desde La Mañana también se enviaron correos electrónicos al Director Curetti y a sus colaboradores, solicitando información al respecto. Al momento de redactar la presente, no hubo ninguna respuesta.

Autoconvocados ante la inacción

Hace años que un grupo de personas empieza a gestionar particularmente instancias de presión. Muchos de ellos lo han hecho a modo preventivo, otros motivados desde el dolor causado por accidentes ocurridos a familiares y/o seres queridos.

El profesor Jorge Lapena es uno de los pioneros en la región. Ha logrado trascender en su prédica los límites distritales. En él se conjugan varios intereses: vive en Henderson, ha sido periodista –y actualmente colaborador- del diario La Nación cubriendo notas de interés para la región, y el 1 de enero de 2010, uno de sus primos muere en un accidente automovilístico.

Manifiesta que esa conciliación de factores, junto a “todas las postergaciones de obras y anuncios incumplidos” hizo que “incluya varios antecedentes de pedidos de informes, denuncias, proyectos y estudios realizados por distintos distritos, como municipios o instituciones, fui elaborando un documento que fue presentado a la ex Ministra de Infraestructura Cristina Álvarez Rodríguez en 2010”. Agrega que a ese informe “adjunté el incumplimiento de la reunión de los doce intendentes en 9 de Julio, en 2006, más denuncias y pedidos de Juan C. Morán cuando era Diputado Provincial de la UCR y solicitudes de los municipios”. Así se convierte en el motivador de la primera movilización que ocurrió el 4 de febrero de 2010.

Sin resignación, el profesor de Geografía, sigue enumerando detalles. “Luego de un accidente fatal a la altura de Ibarra, el 27 de septiembre de 2010, se hicieron dos movilizaciones más a la altura de Urdampilleta, donde coincidimos en crear un Movimiento de Autoconvocados de Ruta 65”. Explica que se hizo “para reclamar por las mejoras del corredor y sus accesos”, organización originada con “Miguel Allende, padre de una de las víctimas, José Soler, ex delegado de Urdampilleta hasta 1991, Miguel González, ex delegado entre 1991 y 1995 de Urdampilleta, y una chica policía que tuvo que dejar porque la obligaron, José Umpiérrez, delegado local de Federación Agraria Argentina y otros vecinos”. Agrega que se le ocurrió “mediante el mecanismo de asambleas locales y zonales, congregarnos con otros grupos de la región, cuya jurisdicción comprende Zona Vial VIII, con asiento en Pehuajó, ya que son varios los anuncios incumplidos”.

Los autoconvocados, según Lapena, tienen su propia organización. Así enumera Ruta 65, Tramo 1, buscando la repavimentación entre Bolívar y Guaminí; Ruta del Cereal, “inauguración de obra de pavimentación entre Monez Cazón y Salazar, el 1 de agosto de 2008, acto que contó con la presencia de Scioli, el mismo día que se generó la controversia con autoconvocados rurales de Bolívar en el aeródromo. Esa ruta nunca se comenzó”, afirma. La Ruta 65 tramo 2, con autoconvocados de 9 de julio; el Acceso Henderson-Transener-Ruta 65, donde “se hacen todo tipo de anuncios, en las elecciones, y después dicen que no hay fondos, como sucedió éste 9 de marzo con el anuncio del Ministro Arlía”. Agrega el Acceso a Magdala por Ruta 86, “anunciado en el centenario del pueblo, éste año dijeron que no se hace”; el Acceso a Bellocq por Ruta Nacional 226, “proyecto presentado por el Senador Omar Foglia, que lo durmieron en la Cámara Baja provincial”; la Ruta 85 (Guaminí-Pellegrini) y Ruta 50.

Zabaleta, el que tira de la otra punta

Con 56 juveniles años, Ignacio Zabaleta es un aguerrido militante de muchas causas, entre ellas la de la Ruta 65. Es concejal de Guaminí, por el partido radical, pero en una versión disidente. Tiene mirada amplia y contemplativa, no le interesa quiénes lo acompañan, sino cuáles los objetivos. Habla de miradas estratégicas, en donde incluye esa arteria que atraviesa la provincia en dos, piensa en regionalización y acciones conjuntas. Ha impulsado un Foro de Concejales y se ha frustrado. Vuelve a intentar, y trata de impulsar un nuevo encuentro, que pronto arrancará en Saladillo. Se satisface hablando de encontrar mucha gentes buscando alternativas para dar solución a una ruta que hizo hace más de tres décadas buscando solucionar el flujo vehicular de esa época.

En su visión estratégica manifiesta que “lo que se impone en la prioridad e inmediatez es la ruta 65, pero no perdemos de vista una política de Estado que plantee un presente de hoy para un presente futuro, es un futuro presente que va a existir, con una cantidad de millones de vehículos que no van a tener por dónde transitar; queremos llegar a tener 150 millones de toneladas de granos, y por dónde las vamos a llevar. ¿Cómo vamos a hacer eficientes el costo de fletes hacia los puertos? Eso se debe programar y ejecutar”.

Es de no esquivar ningún tema, y no desaprovecha para hacer una crítica política. “Están todos metidos en la lucha partidaria, en las internas y una pelea por el poder pero nadie te sabe decir para qué”. Concluye que “el poder es para pedir por éste tipo de cuestiones”.

El ingeniero (Pascual) Palazzo siempre decía que la autopista o ruta ideal es la que no tiene carteles de peligro, porque en su diseño está contemplado el no tenerlo, como que no hay choques frontales porque todos van en el mismo sentido, no hay curvas peligrosas, ni cruces a nivel, etc. La mediocridad se ha enseñoreado de los ámbitos de decisión”, manifiesta enfático.

Sintetiza su posición: “yo recibo muchísimas críticas porque soy un humilde Concejal que a veces plantea cosas que exceden el ámbito, y exijo éstas cosas para que el que tiene poder de decisión las resuelva”.

¿Tiene alguna ideología?: Yo soy afiliado UCR desde 1982. Mi abuelo tenía cierta relación con Yrigoyen, pero no he sido militante. Yo no soy fanático, incluso fui expulsado del bloque del radicalismo, porque no me sometí, fui muy crítico. Siempre planteo éstas cosas, de estar al servicio de la gente.

Pregunto porque algunos funcionarios descalifican al reclamo al aducir que es político: Se trata de hacer buena política. El tema de las salidas a las rutas lo he hecho con un referente y concejal del Frente para la Victoria, el interlocutor del Intendente de Guaminí, Néstor Álvarez y ahijado político de Cristina Álvarez Rodríguez, uno de los puntales de Scioli y sobrina nieta de Evita; con ellos tengo una absoluta cordialidad, en el Concejo tengo temas con los que acordamos y otros no. No podemos remar uno para un lado y otros para el otro, porque terminamos navegando en círculos.

El viernes estuvo en Casbas el ministro Arlía, y yo como Concejal fui invitado, fui el único no peronista. A él le dije que en unos días lo iba a ver por el tema de la ruta. Yo no fui a la inauguración (en Bolívar) porque no me como ese caramelo, si me decías que se iba a hacer un bacheo profundo con 50 o 60 millones de pesos te creo, pero una repavimentación necesita entre 130 y 160 millones. Si ahora no pueden hacerla, que digan no podemos y que asuman la mala praxis, porque no hace dos años que están como para que no den una solución.

En el anuncio se habló de una pavimentación de cuatro centímetros. Se cree que es inadmisible en una obra de esa envergadura: Claro. En una nota me decían que ya estaban las máquinas haciendo las banquinas, es lo que tienen que hacer, espero que no sea sólo humo.

En nuestra zona no se ha hecho nada. He llamado al responsable del obraje por unos baches peligrosísimos que se hicieron entre las lagunas de Alsina y Cochicó. Vinieron en seguida, muy amablemente, pero dura cinco días.

Incluso se observa que le echan piedra en seco, y se vuela rápidamente: Sí, porque hay que tener en cuenta el alto tránsito. Ésta no es nuestra ruta, acá pasan autos y camiones de todo el país, que van al sur o a Chile, es un enlace de rutas importantísimas, una vía del Mercosur, mucho más que para nosotros.

Hicimos un relevamiento y nos sorprendimos al ver las planillas del origen y destino de los vehículos, ahí te das cuenta del rol estratégico.

¿Qué le dijo Arlía?: Estuve muy poco, porque era un anuncio de obras para acá (Guaminí). La ruta 65 lo dejó para el final. A mí no me cierra lo que dijo, es como que no iba a andar ese trabajo, entonces pararon para hacer otro. Yo creo que lo empezaron porque se les empezaba a hacer lío con la gente y lo anunciaron apurados, porque si llega a ser de la otra manera es una gran irresponsabilidad el haber movilizado todo, los costos que implica y la logística para llevarlo a cabo, para que a los veinte días digan esto no es así.

Pero estamos para mirar para adelante y buscar soluciones. ¿Cuál es la situación hoy y la solución? Se trata de hacer algo mejor. El Ministro dice que hay plata; el Estado Nacional recauda U$S 4.000 millones por año en conceptos de impuestos sobre los combustibles y otros impuestos, todo va a parar a una olla que tendría que estar en infraestructura vial. ¿Dónde está esa guita?

No agreguemos fondos no específicos para esto como es la retención de la soja. Hay que rediseñar el reparto, con la plata que sale de los municipios, y esa plata después tenés que andar rogando para que te manden algo.

¿Es imposible pensar en un trabajo conjunto entre gente que piense así?: Nosotros nos estamos juntando, no nos importa lo que piensen los demás. Cuando te empezás a conectar, te encontrás con un montón de gente, que no es la que toma decisiones ni está en las estructuras partidarias, porque somos tipos idealistas que buscamos el poder para otra cosa. A ellos les interesa para hacer negocios o para su ego personal.

Hoy la obra está literalmente parada. Algunos han dejado deslizar que no hay plata para realizarla. Incluso se esperaba que Scioli aumente los impuestos como parte de la negociación por la continuidad… Te voy a dar un dato más. De todas las obras civiles, la que no esté cumplimentada en un 50% se para, y es un dato preciso, se para la obra pública.

Lo peor es que desde el interior, que es donde generamos los recursos, tenemos que andar mendigando.

González, el que empuja desde Urdampilleta

Miguel González vive la lucha como una causa crucial. Las veces que nos hemos comunicado con él, ha estado atendiendo a alguien por el tema. Sintetiza su malestar: “he llamado al ingeniero Menéndez en varias oportunidades y no me ha atendido, sí me atendió el ingeniero Pagella de la Sección VIII de Vialidad, pero me dijo que quien me debe informar sobre los trabajos es Menéndez”. Teléfono descompuesto.

El grado de identificación de González con el reclamo se encuentra en pequeños detalles de su charla. “Siempre ando con la cámara de fotos”, dice como al pasar, o “me hago una escapada y voy a ver”. Finalmente cuenta que “generalmente, cuando hay un accidente, llaman a los bomberos, a la policía y a mí”.

Un aspecto positivo que destaca es el referente a nuestro Municipio. González evoca que “el martes (29 de mayo) tuve una entrevista con el intendente (Eduardo Bucca). Nosotros íbamos a hacer un corte en la ruta el 25 de mayo, pero como los caminos vecinales estaban intransitables, no era momento para hacer una propuesta. El intendente habló ante mi presencia con el Director de Vialidad, el ingeniero Curetti, quien le informó que se iba a efectuar el pago a la UTE (Tecnipisos). Curetti manifestó que el anticipo se iba a pagar. Tengo entendido que ésta semana las máquinas estaban haciendo algunos trabajos de bacheo en la zona de Daireaux; pero hasta la semana pasada estuvieron parados. De acuerdo a lo manifestado por algunas personas que yo consulté, era porque la provincia no había hecho el pago del anticipo de obra”. Reconsultado por esas actividades, al momento de cierre de la nota, González afirmó que habían reiniciado el trabajo, “pero es el mismo que han hecho entre Urdampilleta y Bolívar, un parche apenas”, dice molesto.

Asegura que van a seguir autoconvocados, “estamos preocupados. El domingo hubo otro accidente en la ruta, una mujer que volcó a pocos kilómetros”, informa, y enumera una continuidad de accidentes que se originan en que “la ruta tiene lugares con una seguidilla de pozos, algunos muy profundos. El otro día un camión despistó y otro rompió una punta de eje”.

A González se le pregunta acerca de los cuestionamientos que existen sobre supuestos intereses políticos detrás de los autoconvocados. Es cuando la indignación le gana a la razón: “¡Qué intereses vamos a tener! Yo no tengo más interés que esto. No se preocupan ni los concejales, porque no nos ha acompañado ninguno en un reclamo como el que debe de hacerse, desde el Concejo para elevarlo a la provincia. Son todos contactos que hemos realizado con los funcionarios… lo único que queremos es que no se siga matando gente. ¡Que no digan disparates!”, profesa con enojo. Analiza que lo “que molesta es que uno salga por los medios. Uno tendría que llevar los pozos a los medios nacionales. Si destinan fondos para hacer espectáculos en Mar del Plata o cualquier otro lugar, donde gastaron fortunas, con una retención de la soja de un 35% que genera los recursos necesarios para las obras en una ruta de las principales del Mercosur; no pueden hablar de temas políticos. Lo que defendemos es que esté en condiciones y que la plata de la zona se destine a obras, una de ellas es hacer una ruta que corresponde”.

Afirma –y es reconocida- tener “mi ideología política, lo único que pedimos es que todos los intendentes, de Guaminí a Bolívar se junten para pedir por éstas obras”.

Las historias, los enojos, las vivencias.

Uno de los profesores que viaja a los pueblos rompió una de las ruedas a la ida, y a la semana siguiente, otra en la vuelta. Un camión viajaba de noche, y uno de los pozos desarmó su sistema de iluminación. Alguien hizo un trompo, otro a duras penas esquivó un camión… parecen historias repetidas, como un deja vu de cada viaje.

Liliana Maldonado es una bolivarense que vive en La Plata, pero que viaja hacia La Pampa. “No le reclamo a ningún Intendente en particular –dice- creo que eso es responsabilidad del gobierno de la provincia, pero exijo mis derechos de ciudadana”. Cuenta su propia experiencia: “el sábado entre Daireaux y Bolívar venía esquivando pozos como podía pero agarré uno muy profundo, ya que venían camiones de frente y no podía hacer maniobras para esquivarlo, la ruta es muy finita y no te permite grandes movimientos, se abollaron las dos llantas de la derecha”. Una como tantas.

Marcos Schmoll eligió Urdampilleta como su lugar en el mundo, y trabaja en Pirovano. Con enojo, cansado de discursos manifiesta: “no hay día que no encuentres vehículos parados en la banquina cambiando neumáticos o con las llantas rotas; vas haciendo permanentemente zigzag para esquivar el pozo que ves porque esquivas uno y agarras otro. El problema más grande es la gente que no es de la zona y de golpe se encuentra con los cráteres, por lo tanto tenés que ir mirando los pozos y a los que vienen de frente”. Para la gente de la zona, la alternativa es “utilizar estrictamente los caminos de tierra, que también están sin atención, por lo menos no tienen el tráfico de la ruta”. Es de aquellos que buscan explicaciones políticas entre los distintos niveles del Estado. Analiza que “hoy están alineados el gobierno nacional, provincial y municipal, si así no pueden hacer nada creo que estamos perdidos del todo”.

Schmoll es otro de los que critican las obras realizada, considera como “ridículos esos parches de 200 metros como para decir que están haciendo algo..., ves una parte arreglada, te despreocupas y de repente se te aparece un cráter del ancho de la ruta”. Finalmente reflexiona: “una goma, una llanta o un tren delantero son caros pero tienen arreglo, pero ya van varias las familias arruinadas y eso no lo compones nunca más”.

Actualidad y futuro, visión de autoconvocados

Es Jorge Lapena quien afirma que para frenar los cortes, en 2010 “se comprometieron –desde el gobierno- a repavimentar el tramo entre Bolívar y Guaminí, lugar en el que hay un promedio de 134 accidentes y 21 muertes por año”.

El docente, amante de las estadísticas, tira datos. “En 2010 debieron decir que iban a empezar, así como licitar a las apuradas, porque recibieron una denuncia penal de la Diputada Gladys González y un proyecto de pedido de Informes del Diputado Gustavo Zuccari, con avales judiciales. Fue forzado”, sintetiza.

Agrega Lapena que “de los 64 millones de pesos destinados, (a Tecnipisos) se les pagó en abril el anticipo, primera cuota, y nada más”. Según el dirigente autoconvocado, se hizo para frenar la inminente protesta y la presencia en los medios de comunicación.

También denuncia y analiza. Declara que “en el verano, el gobierno bonaerense sí tuvo para gastar fortunas en publicidad oficial y artistas, o para que Scioli ayude al equipo de básquet, Peñarol”. Pero, “el 8 de mayo se debía pagar la segunda cuota del anticipo, y como no se hizo, la empresa levantó campamento, dejando sin efecto a contratos de sus cuadrillas”.

Luego de la molestia que ha causado en el interior el impuestazo de la provincia, Lapena ambiciona hacer conjugar las dos luchas en objetivos comunes: “la postergación de la provincia para con los pueblos del interior, que son siempre lugar de recaudación y no de extensión de obras y servicios públicos”. Finalmente, Lapena coincide con sus compañeros, “hasta el segundo semestre hay recesión de pagos y se paran las obras viales”, afirma conocedor de información.

Finalmente, una coincidencia entre todos los entrevistados: no se entiende por qué los funcionarios y dirigentes no toman una posición compartida, por qué gran parte de la prensa local no se hace eco de la problemática. Lo último es una pregunta. ¿Hasta cuándo van a hacer anuncios que no pueden cumplir?

Comentá la nota