Las "rurales" de antaño...

La modernidad la transformó en "expo", pero antes, bastante antes, siempre había sido "la rural", simplificando de esa manera lo que constituía la muestra, la organización, es decir, toda la fiesta en su conjunto, una de cuyas atracciones centrales fueron siempre por aquellos años los saltos hípicos, tan infaltables como esperados por la gente. Por supuesto, entre otras muchas cosas, tan variadas como ahora.
No vayan a suponer tampoco que estamos retrocediendo tanto, apenas algunas décadas, cuando el lugar era el mismo de hoy, ahí sobre calle Brasil, con muchísimo más espacio. Hoy todo se ha ido comprimiendo, pero en base a un mayor ofrecimiento, con más comodidades, mucho más coqueto que entonces, pero tanto sus características como su esencia se mantienen inalterables. Así fueron antes, allá en el tiempo, y lo son ahora. Tanto cuando se trabajaba la tierra con arados de dos o cuatro rejas y tirados por caballos, con el labrador envuelto en nubes de polvo, como ahora en que el avance hasta eliminó esa labranza, pues se recurre a la siembra directa, muchísimo más provechosa y productiva. Y además, ni hablar de las maquinarias de ahora, con aire acondicionado y todo el equipamiento imaginable.

Bien, volvamos a la Rural. Los animales eran la principal atención, vacunos, ovinos, equinos, porcinos, aves, ocupaban gran parte de las instalaciones. Y ya entonces estaba el concurso lechero, una tradición de más de 90 años. Sello de jerarquía para la muestra, todo un distintivo. La parte comercial e industrial era bastante más acotada, por supuesto que no como ahora, que ocupa gran parte del predio.

Invariablemente, no faltaba alguna lluvia durante la muestra, era casi un clásico como en la semana previa a las 500 Millas de aquellos años, tanto como para meterle miedo a quienes habían trabajado tanto y tan duro. Y ya que hablamos del tiempo, en eso no hubo demasiados cambios, siempre fue muy variado, pues hubo momentos en que el frío era tanto que el predio se asemejaba bastante a un refrigerador, pero también hubo otras veces de mucho calor, con sol casi de verano. Así fue antes y sigue siendo ahora, tal vez desmintiendo en parte al famoso efecto invernadero que provoca el recalentamiento global.

¿Y a qué vienen estas reflexiones?, pues para tener clara la inserción en la historia de Rafaela que tiene esta muestra que esta semana dejará atrás su 103ª edición. Más de un siglo acompañando a una ciudad que tiene 129 años. No es poco al momento del balance, más considerando la pujanza que tiene por estos lares la producción del campo, que llevó a convertirla en la cuenca lechera más importante de América latina.

Es desde hace tiempo, por presente y por historia, una de las muestras en su tipo más importantes del interior del país, la que siempre concentra la presencia de varias decenas de miles de personas.

Vaya entonces nuestro recuerdo por aquellos eventos de medio siglo atrás, y por el buen presente del hoy, brindando por la ventura que ofrece el futuro.

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