Rumores de golpes y tensión por el destape de los "narcomilitares"

Las denuncias de dos ex jueces contra un grupo de generales divide al chavismo

CARACAS.- Ruido de sables en Caracas. Entre la ola de rumores que sufre la capital venezolana emergen los que tienen a militares como protagonistas. ¿Es posible un nuevo golpe en el país, el tercero en 20 años? Pese al empeño propagandístico del chavismo, incluso con la creación de un Comando Antigolpe, cualquier acción contra el actual poder político es inviable. Absoluta ficción.

Desde el golpe de abril de 2002, Chávez ha subyugado a todos los poderes del Estado y ha mimado a las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN), con un incremento salarial este año del 50%, la promoción de los militares más comprometidos con la revolución, el reparto de ministerios, gobernaciones y misiones sociales, así como la dirección de distintos proyectos económicos.

Y como frutilla del postre, una carrera armamentística valorada en 19.000 millones de dólares adornada con 36 Sukhois rusos, nueve submarinos, 92 tanques, 105.000 fusiles

Las dudas aparecen cuando se habla de un autogolpe, que implicaría a los "narcogenerales" denunciados por los dos ex magistrados huidos a Estados Unidos y Costa Rica.

Pese a su poder militar y económico, Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para Seguridad, Defensa y Fuerza Armada Nacional, lo tiene claro: "No, rotundamente no. El golpe no es posible. Son minoría. La tentación de los militares no es golpista. Lo que sí existe es malestar y preocupación tras las denuncias, incluso críticas internas".

"Deslegitimación" es la palabra que se cierne sobre la cúpula militar chavista. El general en jefe Henry Rangel Silva, cabecilla del sector radical, está en la lista Clinton "por ayudar materialmente al tráfico de drogas". Sus activos fueron bloqueados en Estados Unidos. El ex juez chavista Eladio Aponte lo acusó de proteger a un teniente coronel procesado por el hallazgo de dos toneladas de cocaína.

Rangel también está directamente vinculado con la famosa valija de Antonini Wilson. "Yo mismo le pregunté a él, y Rangel me lo confirmó: los 800.000 dólares eran para la campaña argentina", afirmó a LA NACION Antonio Rivero, general de brigada retirado, compañero de armas de varios de los acusados y ex director de Protección Civil.

A la par de Rangel, aparece el zar de la droga. Así denominó Aponte a otro general, Clíver Alcalá, comandante de la IV División Blindada, la más poderosa del país. El narco Walid Makled, juzgado actualmente, acusó a Alcalá de controlar laboratorios de droga en la frontera.

"Es narcotraficante ciento por ciento", disparó sin rubor. El otro ex magistrado, Luis Velásquez, fue más allá al implicarlo en el asesinato de un ex director de Inteligencia Militar, el general Wilmer Moreno.

Estos dos poderosos militares habrían participado en una trascendental reunión en La Habana, presidida por Raúl Castro, según reveló Nelson Bocaranda. "Alcalá fue quien lució más aguerrido en defender con las armas la revolución. También el comandante Euclides Campos", insistió el prestigioso periodista.

Las posiciones radicales no se impusieron, sobre todo, ante la negativa de los aliados políticos de Chávez en el continente.

Inestabilidad

"En lo interno hay una inestabilidad que asciende hasta la tensión", descubre otro prestigioso militar retirado, José Machillanda. "El rechazo militar es mayor que antes de la entrevista de Aponte. No hay dónde esconderse. Quisieran ser invisibles porque se saben descubiertos."

Los otros grandes acusados son el general de división Hugo Carvajal, ex director de Inteligencia Militar, y el también general y viceministro Héctor Reverol, al que Makled acusó de vivir en una casa de tres millones de dólares.

Las estimaciones de Machillanda y Rivero, sumadas a las álgebras manejadas por varios medios, sostienen que las FAN se dividen en comprometidos con la revolución (35%), los que la denuestan (25%) y el sector neutral/institucional (40%). Los acusados sólo representarían a una minoría dentro del primer grupo.

En esta especie de reality del narco, tampoco podían faltar sicarios y sexo. En marzo pasado, el capitán Jesús Aguilarte recibió cuatro disparos de dos motorizados mientras comía una arepa en Maracay. El que fuera gobernador de Apure fue cesado por Chávez, después de que se conocieran corruptelas y fiestas con aspirantes a misses .

¿Es posible un golpe de Estado como acto de desesperación? "No creo en la salida militar", respondió a LA NACION una fuente comprensiblemente anónima. "Se trata de un asunto de supervivencia: los ladrones quieren salir con sus reales a salvo y la mayoría de las FAN quieren salir de los corruptos. La negociación es la clave", advirtió..

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