Hay rumores de proyectos privados para explotarla.Neuquén echó al olvido la Planta de Campamento Nº 3.
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En el primer gobierno de Carlos Menem, Nación decidió transferir varios edificios de Educación a la provincia, entre ellos, la Planta de Campamento Huemul y la escuela de la Isla Victoria, transferidos en el 91. En manos de provincia sólo funcionó entre el 92 y 93; luego de eso, 17 años de abandono y saqueo. Hoy el gobierno se encontraría analizando tres proyectos privados para explotar el predio.
La planta comprende unos 10 edificios de madera, entre viviendas para los profesores, pabellones de dormitorios, batería de sanitarios, comedor y cocina, ubicados en un terreno arbolado a orillas del lago Nahuel Huapi, a unos 25 km de La Angostura sobre la ruta 231 y aledaño a la desembocadura del arroyo Huemul. De una flamante obra hoy quedan sólo los esqueletos de madera y el testimonio del saqueo: faltan puertas y ventanas, calefactores, sanitarios y todo lo que tuviera algo de valor. Antes de la cesión, Nación había comenzado a construir una batería de baños pero la obra quedó a medio terminar.
La planta tiene capacidad para unos 60 chicos. El lugar donde funciona actualmente, camino al puerto de la Villa, alberga 40 chicos y la demanda de contingentes es tan grande que prácticamente tienen el cronograma completo hasta fin de año.
"Nosotros entramos en el 93. A la planta le faltaban cosas y la pusimos a funcionar, pero al año un día quisimos entrar y nos encontramos con que Parques Nacionales nos había puesto un candado. De ahí quedó todo parado 4 años hasta que la provincia firmó el convenio con Parques en 1996. Cuando en el 97 quisimos entrar de nuevo, ya estaba todo destruido", cuenta Roberto Baggio, actual director de la Planta de Campamento N°3. El problema era que el edificio pertenecía a Educación de Nación pero la tierra a Parques, institución con la cual faltaba acordar el traspaso.
En el 97 el Consejo Provincial de Educación realizó un relevamiento exhaustivo de la infraestructura y elaboró un proyecto de remodelación que alcanzaba los 500.000 dólares. La puesta a punto generó expectativas pero sólo quedó en eso.
En un acto público, el entonces gobernador Jorge Sobisch anunció que traspasaba la planta al municipio en la gestión de Cacacult –desde 1999 a 2003– y quedó así hasta el gobierno de Panessi. Tampoco bajo la órbita municipal cambió la situación.


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