Un sector del bloque oficialista plantea "malestar" por manejo institucional y diferencias políticas
La búsqueda de acompañamiento de bloques opositores para lograr el número necesario para "sacar" esa ley reclamada por Scioli, y que finalmente se aprobó el jueves pasado, dejó en la tropa oficialista de la Cámara baja un inocultable enojo por el rol jugado por quienes debieron ser sus interlocutores en el Ejecutivo.
En voz baja, al menos tres diputados consultados por EL DIA reconocieron su "malestar" y advirtieron incluso que el gobierno provincial deberá "cambiar la actitud" de cara a la discusión que se iniciará dentro apenas un mes, cuando se envíe el proyecto del Presupuesto de la Provincia para el ejercicio 2011.
El nuevo frente de conflicto se abre cuando todavía resuenan los ecos de la polémica desatada el pasado mes de enero, cuando trascendió una batería de críticas al gobierno provincial que lanzaron en un almuerzo privado en Pinamar los hombres de ese espacio.
Hay, por estas horas, un reproche compartido por los diputados, que apunta a la actuación de lo que los legisladores denominan "el sciolismo" -y que refiere centralmente al gabinete del Gobernador- en el proceso de negociación para la aprobación de proyectos de peso, ahora que el oficialismo ya no controla la mayoría en esa Cámara.
MINISTROS EN LA MIRA
En ese marco, los legisladores cuestionan que el Ejecutivo haya girado el proyecto de Ampliación Presupuestaria con la premisa de que no se le cambie "ni una coma" y critican la intervención de los ministros que se sumaron la discusión con la oposición.
"No se puede mandar una ley que tiene que ver con los recursos y la deuda y pedir que no se le cambie una coma. Es una actitud soberbia que choca con la realidad. Desde el primer momento sabíamos que íbamos a tener que negociar cambios con la oposición", explica uno de los hombres del bloque.
"Pero además, cayó mal el gesto de algunos ministros, como Alejandro Arlía, que vinieron a reuniones con la oposición con una actitud que no ayudó a construir, y que casi hace naufragar el acuerdo", resaltan.
En medio de numerosas consideraciones fuera de micrófono, hubo un legislador que rompió el tono reservado y "blanqueó" ese malestar. Fue Juan Garivoto, histórico integrante de ese bloque. "El gobierno provincial hizo poco y lo poco que hizo lo hizo en un sentido contrario, como por ejemplo, las poco felices declaraciones del ministro de Economía. Ningún consenso parte de la premisa de que no se puede modificar una coma. Cuando no tenés la mayoría, no se puede hacer eso; hay que consensuar", dijo.
CONFLICTO Y LINEAS INTERNAS
El nuevo episodio volvió a dejar al descubierto la baja sintonía del Ejecutivo con la tropa oficialista en Diputados que, sin embargo, hasta ahora no ha menguado los esfuerzos de ese bloque para aprobar las leyes que pide Scioli, pero que sí incrementa la distancia política.
Compuesta por 37 legisladores, un número que lo obliga a buscar acompañamientos opositores hasta para conseguir quórum, la bancada conducida por Raúl Pérez se caracteriza por la diversidad de origen de sus integrantes y por la ausencia de referentes del "sciolismo" puro.
"Actualmente el bloque tiene seis o siete 'terminales` políticas y ninguna se referencia con Scioli. Hay gente de movimientos sociales ultrakirchneristas, otros vinculados a intendentes o a ministros del gobierno nacional. Pero el Gobernador no tiene ni un hombre propio", grafican desde ese espacio.
"Nadie se identifica con el gobierno provincial. Y por eso nadie defiende con mucha enjundia ni pasión sus proyectos. Nadie siente propia la gestión. El malestar crece además por algunas actitudes de Scioli, como visitar los distritos y no invitar a los legisladores, que se enteran al otro día por los diarios", dispara una de las voces más críticas.
Por ahora nadie habla de rupturas, un escenario que, por el contrario, todos descartan. Ni hay cuestionamientos a la conducción que ejerce Pérez. "Hay más afinidad con él y con (el presidente de la Cámara, Horacio) González que con el gabinete provincial", afirman otros.
Pero sí hay advertencias sobre la profundización de ese "malestar" al ritmo del calendario electoral, cuando las diversas líneas internas representadas en el bloque empiecen a jugar "más fuerte" en términos políticos. "Todo el mundo está fastidioso. Y ese fastidio va a crecer a medida que se acelere el lento pero progresivo proceso político interno del peronismo bonaerense", describen.



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