Si bien las llamas causaron perdidas materiales considerables, pudo haber sido peor de no haber intervenido rápidamente un vecino bombero que se encontraba de franco de servicio.
Jorge se encontraba en la tranquilidad de su casa cuando, a los gritos, sus vecinos le pedían que interviniera en el incendio originado en la casa de sus vecinos, la familia Díaz.
Cuando se dirige a la casa nota que las llamas ya había tomado una cama y parte de un ropero, lo que provocaba un humo tan denso que no permitía el ingreso a la habitación. Con la ayuda de los baldes con agua que le alcanzaban sus vecinos logró apaciguar un poco las llamas y lograr que tomara otra habitación.
“Entrar de esa manera fue muy peligroso. El humo hizo que me ahogara varias veces y no lograba ver nada. Por suerte no hubo que rescatar a nadie porque los ocupantes lograron salir a tiempo”, explicó a Diario Panorama el agente agotado luego de trabajar arduamente junto a sus compañeros que llegaron luego para terminar de sofocar el incendio.
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