Parecería que Roy Nikisch está bajo el padecimiento de sus propias acciones. Más allá del análisis de haber hecho o no un buen gobierno, hoy es víctima de su propio error táctico y estratégico de las elecciones pasadas.
Los radicales presentan un partido privilegiado por ser el único partido político en el Chaco que posee “UN político”. Además, este político es quien les dio conducción, identidad y victoria, pero se han equivocado de candidato. Rozas podría haber hecho una campaña electoral que Nikisch no la ve ni en sueños, incluso podría haber restaurado a la Unión Cívica Radical de la Provincia y, quién sabe, quizás hasta podía haber movido las fichas de modo más complicado en este tablero político electoral donde su adversario ya dio un jaque mate pastor en una jugada tan rápida que ni dio tiempo a que se acomoden los espectadores. Es un juego sin fervor donde la hinchada no puede disfrutar del triunfo ni sufrir la derrota; es como en un boxeo por el título donde toda la gente ha comprado una entrada muy cara para ver y apreciar un espectáculo pero al iniciar el primer round un boxeador se desvanece y cae nocaut antes que el otro pueda dar su primer golpe.
Los radicales se han traicionado entre sí, y hoy están bebiendo el cáliz de su propia traición porque parece que en las últimas elecciones uno de ellos le puso todas sus fichas al adversario de tal modo que su correligionario pierda. Hoy ha perdido él también, y también han perdido todos aquellos que se han cambiado las camisetas y se pasaron al otro equipo al inicio del primer tiempo dejando jugadores menos en el suyo y muchas bocas abiertas en la hinchada. La Lista Naranja se ha vuelto roja de vergüenza.
Da mucha pena ver que el único conductor del radicalismo solo sea un simple alentador de un candidato que se cree por encima del conductor, quizás porque se lo dijeron. Da pena que un político de raza sea desplazado por la negligencia y la torpeza. Hoy ese conductor lo deja a éste otro solo, quizás para que muestre su propio talante o quizás para que aprenda a los golpes lo que no puede aprender por simple lógica y razón dejando huérfanos y dispersos a sus propias bases y simpatizantes.


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