El ex gobernador del Chaco aseguró que “no hay lugar para una presidencia con poder absoluto ni para la reelección indefinida”.
“Resulta extraño que vayan a cumplirse 30 años del ciclo democrático mas largo de la historia argentina sin que los gobernantes se hayan quitado de la cabeza las ideas totalitarias del poder eterno y sin límites para regir los anhelos, los sueños y las esperanzas de nuestros semejantes”, subrayó el ex gobernador de la Provincia, entre 1995 y 2003.
Asimismo, expresó que “también es insólito reeditar conflictos con actitudes que ponen en cuestión los valores del Estado de Derecho, la defensa de la vida, de la libertad y la justicia. Esos valores son los mismos que defendieron los argentinos frente a la dictadura militar”.
“En aquellos tiempos sombríos, sin reconocer matices, se apostaba también al todo o nada con una inercia que arrastraba a la violencia luego de años de proscripciones y torturas, cárceles y represión, que habían puesto al Estado en manos de una facción sin consenso, sin instituciones ni reglas, como en otros largos tramos de nuestra historia”, señaló el dirigente radical.
En esa línea, Rozas pidió recordar “que en 1930 se quebró una continuidad institucional con pretensiones de poder absoluto”, y añadió: “ Por imperio de la violencia se pisotearon la Constitución Nacional y se avasallaron la justicia y el Congreso. Había sonado “la hora de la espada” al decir de Leopoldo Lugones convocando a la aventura del fascismo criollo. Y desde entonces una larga serie de alzamientos armados y cívico militares liquidaron el consenso y las bases de convivencia sentadas en 1852, y arrasaron la Constitución dispuestos a “quedarse con todo” e inaugurando un largo tiempo de autoritarismo y decadencia en nuestro país”.
“El `vamos por todo´ que la presidente alienta desde la tribuna encierra la propuesta de reelección indefinida como poder que se extenderá sin límites, de manera irrevocable y absoluta. Aunque se disfrace bajo el nombre de una `eventual continuidad democrática´ por los intelectuales oficialistas de Carta Abierta, la consigna no entraña solo un rasgo de temperamento político de la presidente. Es una necesidad primordial del único proyecto de sucesión que ha imaginado hasta ahora, del cual no ha abdicado y que no debemos subestimar”, afirmó el presidente del Comité Nacional de la UCR.
En ese contexto, remarcó: “Pero los excesos del gobierno actual nos ponen en la imperiosa necesidad de la mayor firmeza y la no complacencia para defender la democracia y para evitar que las garantías republicanas se pongan en riesgo con una nueva reforma constitucional. Una reforma que, a no dudarlo, no servirá al propósito de profundizar una mayor solidez o calidad institucional, ni para garantizar la división de poderes, consolidar una justicia independiente, ampliar la libertad de expresión, defender la legalidad o hacer efectivo un auténtico federalismo. Servirá más bien para lograr todo lo contrario”.
“Las experiencias de las reelecciones indefinidas en otros países y en las provincias argentinas deben servirnos para un aprendizaje de la democracia representativa, con alternancia en el poder como el mejor sistema que podemos vivir de acuerdo con los modos de pensar y de sentir, con las tradiciones e identidades que abrazan la mayoría de los argentinos. Hoy vemos que la sociedad actual se moviliza y se pronuncia en el escenario público buscando nuevas formas de participación que hacen de la democracia una forma de vida y no solo un régimen de gobierno”, aseguró Rozas.
“En una democracia los funcionarios son siempre circunstanciales. En los países avanzados nada ni nadie está por encima de la Ley, ni nadie puede considerarse imprescindible. Siempre la concentración de poder en una persona o familia ha sido nefasta para preservar las libertades y la dignidad humana. Y por eso se establecieron las Constituciones, para limitar y controlar el poder. Así funcionan las democracias adultas donde gobernar significa también cultivar las instituciones”, apuntó.
“Por ello sostengo que antes de pensar en reformar la Constitución Nacional debemos cumplir con ella y con sus principios fundamentales. No tenemos independencia de los poderes. Los gobernadores pierden autonomía porque el poder central los condiciona con sus recursos. En el Congreso todo debe aprobarse a libro cerrado. Ni la oposición ni los legisladores oficialistas pueden modificar un punto o coma en los debates”, indicó el ex primer mandatario provincial.
En esa línea, Rozas afirmó que “muchos derechos y garantías ciudadanas podrían correr peligro si se habilita una reforma constitucional bajo este gobierno”, y advirtió que “si se le abre esa posibilidad no solo estará en juego la reelección presidencial indefinida sino también el peligro cierto que se destruya el federalismo”.
“La mejor defensa del federalismo es exigir que se cumpla la Constitución Nacional. En su letra y espíritu están expresados los derechos y las garantías más inconmovibles del federalismo. Una reforma del texto constitucional es muy probable que intente degradar esas garantías si se queda en manos de quienes han instaurado un verdadero unitarismo fiscal en la República”, planteó el dirigente.
Asimismo, manifestó que “asombra que se hable de reformar la Constitución mientras los derechos sociales que consagra el artículo 14 bis son todavía una asignatura pendiente de la democracia argentina”, y señaló: “El trabajo no registrado alcanza ya un 40% en nuestro país. Hay millones de argentinos que no tienen salarios ni condiciones laborales dignas. Los jubilados deben litigar años en los tribunales para recibir los haberes que les corresponden. Un millón de familias no pueden acceder a una vivienda digna. La educación pública ha declinado al extremo con la deserción de la mitad de los estudiantes secundarios que no cumplen el ciclo obligatorio. Y podemos seguir enumerando derechos sociales incumplidos mientras la igualdad de oportunidades queda reducida al subsidio universal por hijo cada vez mas carcomido por la inflación y el alza del costo de vida”.
“También la carencia de políticas públicas en muchas áreas como la energía, el transporte, la salud y la infraestructura pública, nos muestran que la tendencia a atornillarse en el poder ejercido durante una década no ha servido para lograr transformaciones profundas del orden social y económico del país”, indicó, y concluyó: “No debemos admitir que se atropelle la Constitución con un presidencialismo absoluto ni con la reelección indefinida”.

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