La presidenta brasileña Dilma Rousseff, que este mes lanzó un programa para aumentar competitividad a las empresas analiza, dentro de esa misma estrategia, flexibilizar las normas laborales con cláusulas que permitan la reducción salarial temporaria, publicó la prensa local.
El proyecto incluye también la institucionalización y ampliación de los bancos de horas, que reducirán el pago de horas extras así como la formación de Comités Especiales de Empresas para establecer negociaciones entre empresarios y empleados al margen de los acuerdos colectivos.
Un borrador del proyecto que toma como modelo parte de la legislación laboral alemana comenzó a ser analizado en el Palacio del Planalto por parte del Secretario General de la Presidencia, ministro Gilberto Carvalho y por asesores de la jefa de gabinete, Gleisi Hoffmann, publicó el diario Estado de San Pablo.
El ministro Carvalho es el interlocutor de Rousseff con el mundo sindical y al parecer ya evaluó la reforma laboral con representantes del sindicado de metalúrgicos del cordón industrial de San Pablo.
El cambio en la normativa laboral hará posible que las partes arriben a acuerdos rápidos en momentos de agravamiento de las crisis económicas y es respaldada por algunos ministerios, como el de Hacienda, y fue comentada durante una conferencia por el viceministro de esa cartera Nelson Barbosa.

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