La candidata oficialista ya le lleva 10 puntos a su rival socialdemócrata; anoche se enfrentaron en el primer debate por televisión
Apenas unas horas antes del primer debate televisivo entre los aspirantes a la presidencia, anoche, una encuesta reveló ayer que Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), amplió su ventaja frente a sus competidores y hasta podría llegar a ganar en la primera vuelta en las elecciones del 3 de octubre.
El sondeo del Instituto Sensus indicó que la ungida por Lula para sucederlo en el Palacio de Planalto goza ahora del 41,6% de las intenciones de voto. Esto la coloca 10 puntos por delante de su principal competidor, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que obtendría el 31,6%. Bastante por detrás se ubica la abanderada del Partido Verde, Marina Silva, con el 8,5%, mientras que un 10,5% de los encuestados dijo no haber resuelto todavía por quién votará.
Así, quedó ahora como posibilidad muy real que Rousseff, ex jefa de gabinete de Lula, pueda alcanzar el umbral del 50% más un voto en la primera ronda electoral, lo que la coronaría como la primera presidenta de Brasil.
"Es un escenario que ahora no se puede descartar, pero no se puede asegurar qué ocurrirá; hay que esperar", resaltó a la prensa Ricardo Guedes, director del Instituto Sensus, que fue contratado por la Confederación Nacional del Transporte para realizar el sondeo el fin de semana pasado y tiene un margen de error de 2,2%.
En una eventual segunda vuelta entre Rousseff y Serra, la candidata "petista" vencería con el 48,3% de los votos frente al 36,6% del "tucano", como se conoce familiarmente a los miembros del PSDB.
Sin embargo, el encuestador Guedes advirtió que la situación de Rousseff podría incluso mejorar una vez que comience la campaña propagandística por televisión, el próximo día 17. Y se beneficiaría de hacer propios los logros sociales del gobierno, como los planes Bolsa Familia, el aumento del salario mínimo de 80 a 280 dólares, o los casi 30 millones de personas que salieron de la pobreza. Con el apoyo clave de Lula, Rousseff viene creciendo de manera sostenida en las encuestas, que apenas un mes atrás le daban una ventaja de sólo el 3% frente a Serra, gobernador del estado de San Pablo hasta lanzarse a la contienda.
Padre y madre
"Lula ha hecho muchísimo por nosotros, la gente pobre del Nordeste", comentó a LA NACION Rita Queiroz, oriunda del estado de Ceará y mesera del restaurante por kilo Broth, en el tranquilo barrio de Arpoador. "El es como nuestro padre y Dilma será nuestra madre", agregó.
No muy lejos de allí, frente al calçadão de la playa de Copacabana y bajo una llovizna invernal, el quiosquero Clodoval Perera se quejaba por la transferencia de respaldo que Rousseff hereda de Lula.
"Ella no es él; no tiene su carisma, ni es una gran estadista. Es una ex guerrillera y asaltante de bancos que continuará con la política de asistencialismo que pagamos los de la clase media. Van a terminar creando una legión de vagabundos en el Nordeste", declaró mientras cerraba su negocio para ir a su casa a ver el primero de los cuatro debates presidenciales previstos.
Para el analista político Amaury de Souza, en este país adicto a las telenovelas, la televisión será la que tendrá la última palabra.
"El 54% de los votantes brasileños no lee porque es analfabeto o porque tiene la escuela primaria incompleta, y la televisión es el principal medio formador de opinión", destacó el politólogo de MCM Consultores Asociados. Y con los espacios propagandísticos televisivos gratuitos distribuidos entre los candidatos de acuerdo con el caudal de votos de su partido en las elecciones cuatro años atrás, Rousseff es la que más presencia tendrá.
"Es un sistema bueno porque impide que demagogos sean elegidos, pero hace muy difícil que aparezca alguien nuevo en la política brasileña. Un fenómeno como el de Barack Obama jamás podría ocurrir en Brasil", explicó De Souza.
Así, los tres candidatos se enfrentaron anoche en un debate codo a codo, luego de intensos entrenamientos. La que más se preparó fue Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente de Lula, que contrató a un equipo de fonoaudiólogos, actores y especialistas en posturas corporales. Después de todo, por ubicarse en el tercer puesto y ser la que con menos tiempo televisivo contará, no tiene más alternativa que aprovechar cada minuto frente a las cámaras para convencer al electorado.



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