Rotonda en el cruce de la 35 y la 14: "Encierra más peligros que otra cosa"

El jefe del Distrito de Vialidad Nacional dijo que la rotonda que pide el senador Marino “es un acto de irracionalidad ingenieril”. Añadió que es “injustificable” la construcción de una obra de ese tipo.
El jefe del Distrito de Vialidad Nacional, José Manuel Rodríguez, advirtió que la construcción de una rotonda en el cruce de las rutas 35 y 14 es “una irracionalidad ingenieril” y calculó que “encierra más peligros que los obstáculos que salva”.

De ese modo, el ingeniero torpedeó la idea del senador radical Juan Carlos Marino, quien logró que el Senado nacional aprobara una iniciativa que impulsa esa rotonda.

En el cruce de las mencionadas rutas son habituales los siniestros de tránsito, algunos de ellos fatales. Rodríguez dijo que en todo caso habría que hacer un “intercambiador” y explicó aspectos de una obra de ese tipo y sus diferencias con una rotonda.

El jefe del Distrito de Vialidad habló con el programa “La Mañana de la Radio”, que se emite por LU 100 (AM 1130). También consideró que el ingreso a la ciudad, especialmente por la Ruta 5, es “un adefecio”.

“Por los medios”

Rodríguez se quejó de que se enteró de la idea de la rotonda “como ustedes, por los medios”. Y aclaró: “Para hacer una obra Vialidad tiene que tener el proyecto hecho, aprobado, cuantificado el monto de obra, que se aprueba en Diputados y Senadores para que el Ejecutivo lo convierta en ley. Hasta que eso no suceda, no sé si podemos hablar de una obra en lo inmediato”.

Después, analizó: “Cuando se pone un obstáculo en la ruta, como una rotonda, encierra más peligros que los obstáculos a salvar. Es la peor solución desde el punto de vista de la ingeniería, los países desarrollados no hacen rotondas, sino intercambiadores, que es lo que corresponde en este caso”.

“Un intercambiador -explicó- es una forma de canalizar el tránsito de manera segura, como en la Ruta provincial 20 y 151. Lo diseñé yo. Había un accidente por semana y no hubo nunca más un accidente, gracias a Dios. Un intercambiador es una canalización a nivel, donde al vehículo lo guía de forma tal de que ingrese despacio a la arteria principal. Acá la principal es la Ruta 35. Hay que hacer un movimiento de curvas horizontales para que el vehículo que viene por la 14 frene obligatoriamente. Ahora es un cruce vivo, franco, y así se producen los accidentes”.

Rodríguez apuntó que “la rotonda en la Argentina la estamos aplicando mal, porque copiamos de los americanos. La rotonda es para tránsitos lentos, no para una ruta. Funciona bien en la ciudad, no en la ruta. Y fíjense la cantidad de accidentes que se producen en las rotondas”.

El funcionario no dudó en señalar que desaconsejaba la construcción porque “es un acto de irracionalidad ingenieril”.

“Una rotonda ahí no se justifica: estamos en desigualdad de densidad de tránsito entre la 35 y la 14. Con la rotonda se les da igualdad de importancia a ambos tránsitos. Son tránsitos totalmente dispares, hay que hacer un intercambiador”, insistió.

Aunque al mismo tiempo, se alivió: “Estamos lejos de que se construya”. Advirtió que sobre el tema seguramente “me van a pedir opinión, lo tiene que hacer gente mía, obviamente, lo hace el equipo que tiene el 21 distrito. Acá hay más de 20 ingenieros”.

Dejó en claro que “para nada nos comunicamos con Marino, no lo conozco”.

Accesos

Rodríguez habló de otros temas y acerca de la situación del tránsito en general destacó: “Lo primero que falta es educación vial, los invito a que se detengan en la rotonda de la Circunvalación Santiago Marzo y Perón. La gente que viene por Perón tiene un cartel de ‘ceda el paso’ y fíjense a qué velocidad pasan... Falla la educación vial”.

“Un accidente es un hecho fortuito, inevitable; un reventón de un neumático, una rotura de la dirección... los accidentes no son manejables, sino fortuitos. Los otros son hechos de tránsito, donde intervienen el exceso de velocidad o alcohol, la impericia conductiva... son evitables, no son accidentes sino siniestros”, diferenció.

Después habló de los obstáculos que pretenden ordenar el tránsito, como lomos de burro y semáforos. Afirmó que “los lomos de burro están prohibidos por un decreto, firmado por la Junta Militar. Cuando a los municipios les hacen juicio por un lomo de burro, los pierden”.

Sobre la cantidad de semáforos que hay en Santa Rosa, dijo: “a grandes males, grandes soluciones. Si no se entienden razones y se pasan los semáforos en rojo... Es un problema de respeto por el prójimo. Deberíamos tener multas, pero severas. Si en un siniestro un vehículo impacta contra otro vehículo, el culpable debe pagar los daños más una multa que equivalga al 200 por ciento de esos daños”.

Respecto de los accesos a la ciudad, opinó: “La ciudad tendría que tener los accesos que corresponden a una capital de provincia”.

“En la Illia -evaluó- es como cuando empieza a hacer la casa y después se agregan dormitorios y queda un adefecio, pero no lo puedo arreglar porque no fue a un arquitecto a que prevea que se agreguen dormitorios. Esto pasa con la Illia: llegamos al límite y no le podemos arreglar nada. Hay que hacer un proyecto en serio”.

En ese sentido, consideró que la situación de la Ruta 5 directamente “es una trampa mortal. En el verano, cuando hay mucho tránsito, párese en el viejo autódromo. Cuando llega al intercambiador va a ver las piruetas que hacen, no se sabe por dónde ir... frenan, aceleran, doblan... Hay que hacer un intercambiador en serio, no un adefecio, que es una mala opción. Nunca se puede poner un obstáculo en una curva vertical y horizontal superpuesta, con un adefecio al medio. Es el ejemplo claro de lo que no se debe hacer”, completó.

Finalmente, el funcionario hizo referencia al guard rail del Bajo Giuliani, ausente desde que lo chocó una camioneta: “El guardrail es un elemento que cuesta 100 dólares el metro.

Los responsables de Vialidad quieren cobrarle al seguro el daño producido. En mi gestión le cobro a cada uno que me hace daño, si lo identifico le cobro, es la única manera de que podamos crecer y ser serios”.

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