Ayer declaró el imputado. Concluido el debate reveló: "a mis colegas no les gustó que aceptara el accidente porque los comprometía". El parte anestésico fue "arrancado violentamente de la historia clínica", denunció.
Por lo pronto, ayer declaró el imputado del "formol gate". El anestesista Eduardo Rossi (70) dijo que alguien arrancó "violentamente" el parte anestésico de la historia clínica. Allí el facultativo, con su firma, había admitido el accidente. El papel quemaba. Y la cúpula del nosocomio habría hecho esfumar las evidencias. El acusado atribuyó la jugada a razones "políticas". Es más, en un diálogo informal con Mercedes Galardi, la esposa de Roberto Rojo -víctima-, confesó que sus pares, los médicos, estaban disgutados con él porque "acepté los hechos y los comprometí". Esa conversación de la que fue testigo LA VOZ tuvo lugar en un pasillo del Tribunal, al terminar la segunda jornada de audiencias.
Rossi habló durante una hora y media. En su defensa disparó cosas muy interesantes. Expuso que el caso es "único en el mundo, para el libro Guiness". Se auto-respaldó en los pasos profesionales de rigor, y no pudo explicar cómo apareció el frasco de formol en el carro anestésico. También cuestionó a la prensa por difundir la versión del damnificado, que "no sabe nada de medicina". A los medios le adjudicó un padecer "social", en tanto que lamentó el fin de su carrera con este lamentable episodio.
Por otro lado, le pasó facturas al magistrado Carlos Alberto Pocorena por haberlo ido a buscar con la Policía cuando huyó del edificio judicial, en circunstancias donde iba a empezar el juicio. “No me entra en la cabeza”, fustigó.
El enfermero Rubén Specogna "me preguntó: usted le inyectó el frasco que estaba acá?. Esto es formol?. Y le respondí: Cómo formol?. Para mí fue un shock, quede azorado, fue como echar nafta al incendio. El formol es un alcohol que mata la vida", narró Rossi.
Con 40.000 anestesias en su currículum -ingresó al hospital en el 76-, el galeno procesado por "lesiones culposas" perjura que siempre creyó estar aplicando xilocaína con epinefrina. Hasta que su auxiliar lo advirtió y se percató del malogrado suceso.
LOS MURCIELAGOS Y EL OLOR
En el quirófano reinaba el olor a químicos utilizados para matar murciélagos. Es que los techos del centro asistencial suelen ser copados por estos animales. Lo confirmó en el debate el doctor encargado del Control de Plagas. La fumigación resultaba poco menos que insoportable en una sala en que los pacientes están expuestos a todo tipo de contagios. Y el hedor habría impedido que Rossi pudiera identificar el formol, cuyo olor es muy fuerte y fácilmente perceptible.
MOREY: "SENTI QUE MESURADO ME TOMO EL PELO"
Al interrogar a Rossi, el fiscal Morey fue tajante. Desnudó un "manto de silencio" para encubrir la gravedad del caso en las semanas posteriores a la operación. "La historia clínica estaba escondida, incompleta, con hojas faltantes. Las hicieron desaparecer", comprobó el Ministerio Público cargando -sin nombrarlos- sobre los directores del hospital. "?Cuál era la necesidad de ocultar las cosas, si tal vez no tenía ningún sentido?", evaluó. Es que el anestesista fue cristalino al rubricar el error, una transparencia que los funcionarios lunghistas no tuvieron.
"Políticamente se suelen utilizar los accidentes y cosas fatales, por eso los directores -para mí equivocadamente- sacaron el protocolo anestésico. Pero yo antes extraje mi ficha y la guardé bajo llave en mi casillero", añadió Rossi.
Morey fue más allá. Rossi contó que el accidente había desatado un "gran revuelo" en el área. Esto contrasta seriamente con lo dicho en la causa por el cirujano Carlos Alberto Mesurado, responsable de la operación junto a Pablo Verdecchia. Mesurado le profirió a Morey que para él "no había pasado nada". El fiscal manifestó que el testigo "me subestimó, siento que me tomó el pelo". El mismo imputado afirmó que "era vox populi el hecho, fue como que explotó una dinamita en el quirófano"
Mesurado deberá declarar la semana próxima cuando se reanude el juicio. Y seguramente será consultado por esta polémica postura de desentendimiento.
LA SALUD COMO "PUNTA DE LANZA POLITICA"
Al ser preguntado por el ocultamiento, Rossi contestó que "la punta de lanza de la política es la salud. De hecho el intendente es médico. Hay intereses sectoriales, grupos entre los mismos profesionales. Para el doctor Mesurado no pasó nada porque tratamos de que no se enteren. Después del formol, mis colegas buscan no hacer cosas peligrosas, temen la pena legal, y esto provoca un atraso en la medicina", sentenció el facultativo.
Cabe señalar que la familia tuvo que peregrinar durante mucho tiempo para saber la verdad.
"LAS VICTIMAS SOMOS ROJO Y YO"
El acusado se equiparó al damnificado al sostener que el affaire tiene dos afectados: "un pobre paciente que interpreta ignorando un montón de cosas, y el otro está frente a ustedes, quien trató de hacer lo mejor que pudo".
Por otro lado, Rossi descalificó al periodismo porque "actuó mal" al cubrir el caso: "no felicitan los éxitos y le preguntan a un pobre hombre -por Rojo- en vez de a gente idónea".
IANONNE: "NUNCA VI AL ANESTESISTA EN LA SALA"
La instrumentista Luciana Iannone llevó 4 frascos con formol al quirófano 1 del hospital aquella mañana. Se lo ordenaron porque había tejidos que llevar a analizar al sector de Patología. Uno de los envases era de mermelada, los otros 3, de anestesia, rellenados con el alcohol. Pero más allá de eso, la auxiliar entregó un dato importante: dijo que en las varias oportunidades que entró a la sala donde operaban a Rojo "nunca vi" a Rossi ni Specougna. La pregunta es qué hacían los profesionales fuera del recinto. Rossi la desmintió y argumentó que la cirugía estaba siendo controlada como siempre. De esta manera negó un virtual "piloto automático".

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