En el acto realizado ayer en las escalinata del Palacio Municipal, el senador provincial e intendente saliente, Miguel Lifschitz, realizó un balance de sus dos gestiones.
Luego de los actos realizados en el Concejo Municipal y en el salón Carrasco donde se efectivizó el traspaso de mando, Fein y Lifschitz se acercaron a la puerta principal del Palacio de los Leones para saludar y brindar sus respectivos discursos ante los vecinos y vecinas que se ubicaron por calle Buenos Aires y en la plaza 25 de Mayo.
En ese contexto, Lifschitz recordó emocionado que "22 años atrás, un día como hoy, ingresé por primera vez a este palacio Municipal para asumir como director del Servicio Público de la Vivienda, y no me imaginaba para nada que 22 años después iba a estar en este mismo sitio después de ocho años de gestión municipal".
Según Lifschitz, esos años fueron para él "muy intensos y vertiginosos, con muchos cambios y transformaciones en Rosario; donde se concretaron obras y proyectos muy importantes, en la que la ciudad dejó para siempre su impronta provinciana que la caracterizó durante buena parte del siglo 20, para convertirse definitivamente en una metrópolis moderna, progresista e innovadora, conectada al mundo".
En uno de los párrafos de su alocución, Lifschitz agradeció a los rosarinos, a las instituciones de la ciudad, a las organizaciones sociales, a los dirigentes del deporte, de la cultura, a los vecinalistas, empresarios y comerciantes por "ser socios en cada uno de los proyectos e iniciativas que se llevaron adelante en estos años".
El senador departamental reconoció especialmente a Hermes Binner "que abrió puertas y me dio la oportunidad de estar hoy aquí", y a Mónica Fein porque "me da la tranquilidad y la confianza de saber que dejamos este proyecto político y esta ciudad maravillosa en las mejores manos".



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