La historia se vuelve a repetir cada vez que llueve, y las aguas que se escurren de zonas rurales atraviesan y destruyen la ruta provincial 23 a la altura del paraje Megui-San Martín, cortando por completo esta vía de comunicación que tiene la ciudad de Rosario de Lerma, y dejando aislada a su población.
La solución se hace esperar
Los vecinos señalaron que “esta situación que perjudica a la población se complica y se hace peculiar, debido a que una propietaria de finca con su esposo abogado, hace más de 2 años han presentado un recurso en la Justicia, que ató de pies y manos a Vialidad de la Provincia que ya tenía previsto iniciar la obra de solución.
La finquera aduce que las aguas perjudicarían sus tierras a pesar que la finca se halla a 4 km de la ruta.
Hasta la fecha nadie conoce el estado del trámite de la causa y la Justicia como siempre se toma su tiempo.
Mientras tanto los trabajadores, estudiantes y los vecinos en general de Rosario de Lerma, deben seguir sufriendo daños sicológicos y materiales cada vez que las lluvias inundan ese sector de la ruta 23. Y nadie se hace cargo de nada”.
El jueves un automovilista, cuyo auto Fiat Duna se atascó en ese río transitorio, se lamentaba por los daños mecánicos y especialmente del motor, y prometía iniciar acciones legales por daños y perjuicios al Municipio, al Gobierno de la Provincia y a la terrateniente que impide la solución.
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