Rosario despidió a un militante de los derechos humanos

El Museo de la Memoria y las facultades de Humanidades y Arquitectura cerraron ayer sus puertas en señal de duelo. A metros de los tres edificios, en la cochería Caramuto familiares, amigos...

El Museo de la Memoria y las facultades de Humanidades y Arquitectura cerraron ayer sus puertas en señal de duelo. A metros de los tres edificios, en la cochería Caramuto familiares, amigos y compañeros de vida y militancia despedían a Iván Hernández Larguía. Integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, docente y doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y ciudadano ilustre de la ciudad, falleció el miércoles, a los 89 años, tras una breve afección pulmonar. Pero por sobre estos créditos muchos recordaron ayer su culto a la amistad, su elegancia, su erudición, la amplitud de su formación cultural, su fuerte sensibilidad ética y social y su exquisito don de gentes. Se lo va a extrañar.

Hijo de Hilarión Hernández Larguía, Iván se crió en un hogar de intelectuales. "Mi padre convirtió la casa en el centro de reunión. Nos formamos en ese ambiente, escuchando a Julio Payró, a Jorge Romero Brest. Y también a los poetas Felipe Aldana, Irma Peyrano, a las hermanas Cossettini", recordó su hermano Cristián hace dos años en una entrevista con LaCapital.

Por los 50, se incorporó la facultad de Arquitectura y "la experiencia de radical renovación cultural y pedagógica de inicios de los 70, lo tuvo de protagonista", recordaron sus colegas.

Durante la última dictadura miliar sufrió el exilio. Y pese "al reconocimiento académico recibido en Europa, siente que su lucha está en este país, al que regresa en 1978, cuando se incorpora a la delegación Rosario de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos para militar en los duros años de la dictadura", señaló el decreto de 2005 que lo declara ciudadano ilustre.

Después de 2001 formó parte de la comisión investigadora no gubernamental de los hechos ocurridos el 19, 20 y 21 de diciembre y fue miembro de la comisión directiva del Museo de la Memoria.

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado se destacó su labor social, militante y educativa. "Lo recordaremos siempre, por habernos marcado el sendero de la memoria y de la lucha por la justicia, contra el olvido y el silencio, decimos que Iván, como tantos otros, vive en el corazón de todos los que recorren el mismo camino"

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