Central no brinda garantías en el arranque del torneo y debe corregir defectos en todas las líneas. El equipo aún no es sólido
Hoy el plantel está armado y en el banco hay un técnico de una experiencia indiscutible, que conoce las entrañas del club como casi nadie. Es lo que hay. Ellos son los que deben encontrar la fórmula de hacer de esto un proceso un poco más creíble. Dejar de lado las incapacidades por parte de los encargados de manejar los destinos del club tampoco es un buen ejercicio.
Diagnosticar primero para encarar el tratamiento después. Por ahí pasa gran parte de la cuestión. Para ese diagnóstico necesario, imprescindible, obligatorio, debe existir un verdadero sinceramiento y una autocrítica profunda. Ya no alcanza con que el técnico exprese que cada encuentro es una situación particular, que una desatención en un partido cuesta los tres puntos, que lo mismo pasa en otro porque se falló en el último toque, que porque el rival planteó de tal o cual manera el partido las cosas resultaron más complejas de lo previsto. “Hoy (por el viernes) nos costó el gol porque no lo esperábamos y nos costó levantarnos”, dijo Russo. Un gol en contra nunca se espera.
Lo mismo corre para los futbolistas. Para la enorme mayoría. Por supuesto sin dejar de lado lo estrictamente lúdico.
Porque la confianza del DT hacia muchos futbolistas debe ser aprovechada por quienes gozan de ese privilegio. Becker no puede desnivelar cuantas veces se lo proponga un fin de semana y al siguiente pasar inadvertido. De nada sirve que Costa, aun sin convertir, exija con su potencia y después ni siquiera eso. Muy poco aporta que Yacuzzi dé algunas señales de afianzamiento y que en un abrir y cerrar de ojos permita que quien encara por ese sector entre con facilidad. Son simples ejemplos. No más que eso. Los males de Central no pasan sólo por algunos futbolistas.
La deficiencia, por cualquier lado que se intente abordarla, es colectiva. De allí los “desniveles” a los que hizo referencia Russo y que hoy generan preocupación. Vendrá un tiempo un poco más prolongado de lo habitual (el próximo partido será el lunes 8) para pensar y sacar conclusiones. Lo que no puede pasar es que Central mantenga la línea de juego bajo las coordenadas hasta aquí exhibidas. El GPS futbolístico debe resetearse. No hay otra. Es tiempo de recalcular para encontrar el camino correcto.
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