En el antiguo edificio de oficinas de Rioja 1254 se distinguía ayer a la tarde, a simple vista, que por el lugar habían pasado ladrones.
Los que sufrieron el embate de los malhechores fueron locales y estudios jurídicos ubicados en los pisos 1, 2, 3, 5 y 6. Una de esas empresas fue la agencia de turismo Jelf, en el segundo piso. Su propietario, Ernesto Suárez, se sorprendió ayer a la mañana cuando la administradora del edificio, Mónica S., le anunció que habian irrumpido en su comercio. "Subí que te entraron", le dijo la mujer apenas se topó con el empresario en el hall de la planta baja. Angustiado, el hombre recorrió los dos pisos y apenas llegó a la oficina 205 se encontró con la puerta destrozada y algunos cristales rotos. "Me encontré con un montón de papeles tirados en el suelo y las cajas donde están los folletos de turismo abiertas", explicó Suárez a La Capital.
De esa oficina los intrusos no se llevaron un cuantioso botín. Solamente un monitor de pantalla plana, un tapiz que apareció tirado en el pavimento, frente al edificio, y algunos souvenirs que se les regala habitualmente a los turistas. "No me robaron dinero porque tenemos la precaución de no dejar plata ya que este no es un edificio muy seguro. En cuanto al tapiz creo que se les cayó cuando escapaban", explicó el comerciante.
Otras dos oficinas también fueron vaciadas en el 2º piso y de una de ellas los ladrones se llevaron las computadoras. En un estudio jurídico contiguo a la agencia de turismo, que pertenece a los abogados Blando y Romero "rompieron el vidrio de la parte inferior de la puerta para entrar pero solamente revolvieron papeles y no se llevaron nada", comentó Suárez.
Vidrios rotos.La escena era dantesca en el 6º piso. El cristal de una puerta de blindex ubicada en el palier que conecta con algunas de las oficinas estaba hecho añicos y uno de los barrotes de una puerta de rejas que comunica con el otro bloque del piso había sido barretado para franquear el paso de los ladrones. Allí, un hombre que ocupa uno de los despachos, acomodaba cajas de cartón desparramadas en el suelo. "Sólo te puedo decir que en este piso nadie se salvó", comentó.
Atravesando la destrozada puerta de blindex se llega a las oficinas 604 y 605, ocupadas por un estudio jurídico. Dos jóvenes empleadas atendieron al cronista sin poder disimular el temor que las invadió por el escruche. ¿"Tenés alguna credencial?", preguntó una de ellas. Cuando el periodista se la exhibió, la muchacha se tranquilizó y abrió la puerta. Entonces, contó que los maleantes recogieron dos computadoras con sus CPU. "En realidad, desordenaron todo y hasta abrieron una caja fuerte en desuso", explicó la joven que todavía seguía tratando de acomodar carpetas y expedientes diseminados por el suelo.
La otra empleada del estudio aportó un dato curioso. "Vino la gente de Rastros (de la policía rosarina) pero nos dijeron que no encontraron ninguna huella que sirva". Los ladrones, según Suárez, también dejaron su impronta en una inmobiliaria del primer piso de la cual recogieron algo de dinero. Tampoco se salvó de la irrupción de los intrusos el estudio ubicado en la oficina 2 de la planta baja, donde atienden Carina y Romina, dos jóvenes y simpáticas abogadas. "Se llevaron una notebook y un grabador con música brasileña. Para entrar rompieron la puerta a patadas y además sacaron una cámara de seguridad que teníamos dentro de la oficina para que no quedaran registradas las caras de los tipos", comentó Carina.
La pregunta que quedó flotando es cómo los ladrones entraron por la puerta principal del edificio. "Como no es muy segura la rompieron a patadas", explicó Suárez. Ayer a la tarde, un cerrajero le estaba colocando un bardal de hierro para reforzar la abertura.
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