El senador, que no responde al Gobierno nacional sino a Scioli, tuvo que oficiar de gobernador por la ausencia del ex motonauta y para colmo le entregó la caja de la Cámara alta al ex cuñado de Felipe. Esto generó la preocupación de Kirchner, que acelera la sucesión de Alberto Balestrini en el PJ bonaerense.
La preocupación del santacruceño no pasa solamente por el estado de salud del matancero, que es un hombre de su estrecha confianza, sino porque quien heredó provisionalmente su cargo es Federico Scarabino, un dirigente que no profesa el kirchnerismo puro.
A Scarabino no lo quieren en la Rosada. El ex intendente de Quilmes nunca se mostró alineado con Kirchner sino con Scioli, tanto que es su cerebro legislativo del oficialismo bonaerense y quien le redacta las leyes más importantes al Ejecutivo.
Además, después del 28 de junio del año pasado, fue el primero en fogonear el lema “Scioli 2011” y en ese sentido propuso una reforma política que desdoblara las elecciones de la provincia de las nacionales. Pero Kirchner, rápido de reflejos, obligó a Balestrini a que modificara la reforma y que los comicios se mantuvieran unificados.
Como pudo saber La Política Online, en Casa Rosada están molestos con el nuevo rol de Scarabino, que de ser vicepresidente del Senado bonaerense, pasó a ser el titular de esa Cámara e incluso a cumplir las funciones del gobernador Daniel Scioli, en su nueva faceta de virtual vicegobernador.
En el Gobierno nacional desconfían del quilmeño, quien semanas atrás, como explicó La Política Online, designó al ex cuñado de Felipe Solá, José María “Toco” González Fernández, como Director General Administrativo del Senado, un lugar estratégico desde donde se maneja una caja de más de 300 millones de pesos.
En el Senado se defienden diciendo que el “Toco” está peleado con Felipe, pero están los que sostienen que en 2004, cuando Solá se separó de su hermano, González Fernández permaneció del lado del ex gobernador bonaerense.
Gobernador por una semana
La molestia en la Rosada se agravó esta semana con el viaje de Scioli a Italia por cuestiones médicas. Con el ex motonauta fuera del país por una semana, Scarabino asumió la gobernación provisionalmente. Ya lo había hecho en abril, cuando Scioli debió viajar también por cuestiones de salud.
Esto no sucedía desde hace casi diez años, cuando tras la hégira de Carlos Ruckauf, su sucesor Felipe Solá pidió licencia y fue reemplazado unos días por el senador duhaldista Alejandro Hugo Corvatta.
Y para colmo, en la sesión del pasado miércoles, el Senado quedó en manos de un radical, Roberto Costa. Costa es el vicepresidente primero de la Cámara y el primer radical en presidirla luego de muchos años.
En el Senado relativizaron el hecho y lo atribuyeron a una cuestión momentánea, de coyuntura, a sabiendas de que no se estaba tratando ningún proyecto de vital importancia para el Ejecutivo.
Pero en Casa Rosada, donde saben los costos políticos de tener a un radical como presidente de la Cámara alta, la situación ameritó que se encendiera una luz de alarma.
Como sea, resultó llamativo Kirchner se reuniera esta semana con todo el bloque de diputados bonaerenses y con el presidente de la Cámara baja, Horacio González y ni siquiera hubiera saludado a sus pares del Senado.
Nada más lejos de eso, el santacruceño promovió la creación de una comisión política para acelerar el reemplazo de Balestrini en el PJ bonaerense, sin importar que con eso no se respete la organicidad del partido.






Comentá la nota