El secretario de Medio Ambiente explicó las causas de la relocalización de los puestos, la actualidad y el futuro de la Cuenca Matanza-Riachuelo.
–¿Cómo se llega a este traslado?
–Para ordenar esto tenemos que entender que aquí hay una decisión de la Corte Suprema de Justicia en base a un reclamo de un particular. La causa comenzada por Graciela Mendoza en 2006 tuvo un fallo histórico en junio de 2008 donde la Corte Suprema le impone al Estado nacional, a la Ciudad de Buenos Aires y a la Provincia una condena en las que los intima al saneamiento e instituye al juez Armella como fiscalizador de esa medida. Nosotros, los municipios, somos una suerte de equipo de ayuda.
–¿Desde cuándo el Municipio trabaja en la zona?
–Es una tarea que se ha realizado en los años 2010 y 2011 en el marco de las emisiones de la Corte Suprema y el doctor Armella del juzgado federal de Quilmes. Se ha desarrollado una gran estrategia y un gran proyecto que tendía a prevalecer la realidad social y los intereses de la gente y los comercios.
El Intendente nos encomendó generar un proyecto que cumpliera el enunciado judicial y abarcara la problemática social. Así se elevaron distintas propuestas hasta que llegó una posición muy firme por parte de la Corte que dictaminó que el espacio debía ser liberado en forma absoluta sin ninguna contemplación.
–¿Cómo se llegó a esta instancia?
–Mas avanzado el 2011, desarrollamos un proyecto de traslado temporario para después hacer una obra que contenga a todas las familias que intervienen. Nos pusimos a trabajar en la relocalización en un predio de seis hectáreas que se encuentra a doscientos metros.
Es un playón que muchos entienden que pertenece al grupo Urkupiña, cosa que es relativa, porque el dominio no es de ellos y se ha establecido mediante un convenio. El Municipio ingresa para regular el espacio, teniendo en cuenta que es un espacio de potestad pública, para que ninguno de los puesteros sea coercionado por otro. Nos enorgullece decir que el traslado fue un éxito, ya que se completo en un 100 % en forma eficaz y sin lamentar ningún incidente.
–¿Qué cantidad de puestos se removieron?
–Por el dinamismo que tiene, no se puede asegurar un número fijo. Para mi valoración, tendríamos que hablar de un número que oscila entre los 7 mil y 14 mil. Entendemos que hay muchas consideraciones sociales que hacen imposible llevar una estadística certera al respecto.
–En lo referente a los puesteros, ¿cómo se llegó al traslado?
–Fue consignado oportuno el día 9 ya que, en acuerdo con los feriantes, dejamos pasar la última fecha comercial que era el día 7 con la celebración de la fiesta de Reyes. Hemos concedido eso, pero como el plazo judicial ya no podía extenderse, se señaló ese día en forma anticipada para que se realice un traslado y no un desalojo forzoso, como muchas veces se ve.
–¿Cuáles son las futuras acciones en relación a la problemática ambiental?
–Con trabajos muy intensos en materia limpieza, en un futuro inmediato. Después van a seguir obras de infraestructura de mucha importancia que tienen que ver con la rectificación del curso hídrico, con nuevos taludes, con la remoción de distintas interferencias que ya no tienen que ver con los feriantes, sino con la problemática del río. Finalmente, se llevará a cabo una labor de estética sobre el espacio que tiene que ver con la forestación, el alumbrado, las áreas de descanso, entre otras.
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