Por Martín DinataleEl Congreso salió en las últimas horas de la parálisis en que estaba sumergido y empezó a mostrarle los dientes al Gobierno. Pero paradójicamente los actores que generaron este hecho son antagónicos: por un lado, la oposición buscó demostrar su poder electoral y superar el estigma de inoperancia que venía acarreando; por otra parte, en el oficialismo se vieron las primeras señales del desgaste que sufre el kirchnerismo.
¿Es el mismo malestar que sienten algunos gobernadores del PJ que piensan en desdoblar las elecciones nacionales de las provinciales para despegarse de los Kirchner? No hay respuestas claras aún. Hay hechos: el gesto de Bortolozzi no es aislado. Los peronistas Marcelo Guinle y Luis Viana se aprestaban anoche a votar con la oposición por la coparticipación del impuesto al cheque.
En Diputados, la oposición logró salir de la parálisis por otro camino. Unos 140 diputados se pusieron de acuerdo para rechazar el decreto de uso de reservas del Banco Central. Fue una de las pocas veces en que la oposición mostró una aceitada coordinación para frenar al Gobierno.
"Necesitamos más eficacia legislativa para frenar a los Kirchner y reconstruir a la oposición", se sinceró ayer la diputada Patricia Bullrich, que junto con los referentes del PJ disidente, la UCR, Pro y la Coalición Cívica trabaja en una estrategia parlamentaria común para mostrar un bloque antikirchnerista uniforme y que no dependa de los vaivenes de la izquierda a la hora de reunir quórum. Estos planean proyectos de ley para acotar el poder de los Kirchner. Pero el acuerdo de estas ideas dependerá de que no se antepongan intereses electorales y personales. El final seguro de la parálisis legislativa dependerá de muchos factores externos.


Comentá la nota