Arrasó el martes en cinco Estados y su rival en la interna, Newt Gingrich, abandonaría la carrera la semana próxima. El ex gobernador de Massachusetts junta ahora dinero y critica al presidente, a quien acusa de haber “fracasado” en economía.
Con el camino despejado tras sus arrasadoras victorias en las primarias del martes, el virtual candidato republicano, Mitt Romney, puso en orden sus nuevas prioridades: atacar directamente a su rival de noviembre , el presidente Barack Obama, y juntar las toneladas de dinero necesarias para llevar adelante la campaña por la Casa Blanca.
Tras la renuncia de su principal contendiente, el ultraconservador Rick Santorum, Romney pudo aprovechar la tanda de comicios internos para confirmar su liderazgo entre las filas de la oposición. Se llevó la victoria en Pennsylvania con el 58%, en Nueva York con más del 62%, Rhode Island con 63,2%, Connecticut con 67,5% y Delaware con el 56,5%.
El último rival importante que le queda, el ex diputado Newt Gingrich –quien aspiraba a reunir los votos conservadores que Santorum dejó en el camino–, ni siquiera hizo sombra al ex gobernador de Massachusetts y se espera que anuncie su salida de la carrera republicana el próximo martes, según dijeron ayer sus asesores.
En la noche de la victoria, Romney habló desde Manchester, en el estado de New Hampshire, adonde el proceso de las internas republicanas comenzó en el ya lejano enero de este año. Junto a su esposa, Anne, con su acostumbrado atuendo de prolijo saco y corbata, y conteniendo la euforia, Romney pidió a sus seguidores “un poco más de paciencia”.
“Un Estados Unidos mejor empieza esta noche” , aseguró el republicano.
Romney se tomó un descanso del proselitismo durante gran parte del miércoles, pero por la noche su agenda lo llevó hasta Nueva York, para celebrar una velada de recolección de fondos. En Washington se estima que este nuevo ciclo electoral marcará un nuevo récord en el frente de los dólares que los candidatos juntarán para sostener sus aspiraciones.
Expertos citados por la cadena CNN dieron por descontado que el presidente Obama reunirá más de mil millones de dólares, bien por encima de los ya sorprendentes 850 millones que juntó en el 2008, mientras que Romney espera volver a llenar sus cofres de campaña con una maratón de por lo menos veinte reuniones de recolección de cheques en las próximas semanas, que comenzará con la gala neoyorquina y lo llevará luego desde California a Florida, pasando por Massachusetts y Pennsylvania, entre otros estados.
Si se cumplen los anuncios de sus asesores, Gingrich izará la bandera blanca el martes y endosará la candidatura de Romney, dejando solamente en carrera al singular diputado texano Ron Paul, que siempre pelea hasta el final para mantener la atención sobre sus convicciones libertarias.
Por ahora, mientras se espera la coronación oficial de Romney, la campaña de demócratas contra republicanos ya está apareciendo en los medios y los debates políticos. En la celebración del martes, el ex gobernador de Massachusetts arengó a sus seguidores preguntándoles si están pagando menos por la gasolina, si la vida les resulta más barata que hace casi cuatro años, cuando asumió Obama. Después de recibir sonoros gritos de “¡nooo!”, Romney aseguró que “ eso significa que el presidente no está haciendo bien su trabajo”.
“Como fracasó, (Obama) va a llevar adelante una campaña de distracciones y distorsiones”, afirmó Romney, quien luego parafraseó la célebre declaración de Bill Clinton y reconoció que “todavía se trata de la economía, pero no somos estúpidos”.
Los republicanos siguen mirando hacia otro lado cuando se les recuerda que la demoledora crisis del 2008 se gestó durante el gobierno del presidente George W. Bush, uno de ellos, e insisten en acusar a Obama de no haber hecho suficiente por reactivar la economía del país. Sin embargo, aunque los norteamericanos siguen sufriendo las consecuencias de la recesión, Estados Unidos está mostrando algunas tibias señales de recuperación .
Posiblemente por ello, los comicios de noviembre se resuelvan por el poder de seducción de los candidatos sobre sectores clave del electorado. Obama dedicó gran parte de esta semana a encabezar actos con universitarios, donde los jóvenes mostraron que el demócrata sigue contando con su mayoritario respaldo.
Romney, por su lado, deberá remontar las desventajas entre los hispanos (que no le perdonan sus nuevas posiciones anti-inmigrantes), los trabajadores (que no simpatizan con un ricachón con por lo menos 250 millones de dólares en el banco), los evangélicos y los católicos (para nada convencidos de tener un mormón en la Casa Blanca) y las mujeres, que en gran parte siguen subyugadas por el carisma del presidente.
El ex gobernador todavía tiene que afrontar otras ocho tandas de internas republicanas en diecisiete estados, pero el guión de estas presidenciales ya está escrito y, una vez más, estará protagonizado por demócratas más o menos progresistas contra republicanos cada vez más conservadores.



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