Avanza en la interna, pero su giro a la derecha espanta a un sector clave en una elección general.
Los pronósticos auguran que el 6 de marzo, cuando tenga lugar el “supermartes”, con sus internas simultaneas en 11 estados, ya nadie podrá parar su nominación.
Sin embargo, una vez que comience la carrera contra Barack Obama, el viento a favor que tiene actualmente puede volvérsele en contra.
En Nevada, Romney logró finalmente el voto del Tea Party y de la derecha religiosa, que hasta ahora venía teniéndole mucha desconfianza por ser demasiado moderado y de religión mormona. Sin embargo, el tipo de campaña que desarrolló para conquistar este sector del electorado ultra conservador republicano redujo del 45% a 23% a nivel nacional el apoyo que tenía entre los votantes independientes y moderados, que son los que siempre definen una elección presidencial.
Romney adoptó posiciones mucho más radicales que cuando era gobernador de Massachussetts en, por ejemplo, el terreno de la inmigración y el del problema de la vivienda. Durante los debates, Romney dijo que está favor de las autodeportaciones y en contra de cualquier tipo de medidas que puedan conducir a la legalización de los inmigrantes ilegales que no acepten regresar a sus países primero. También dijo que no había que ayudar a los estadounidenses que padecieron ejecuciones inmobiliarias argumentando que hay que dejar que funcionen las leyes del mercado.
Pero eso no es todo.
La percepción de que Romney es el candidato de los ricos y el representante de un capitalismo frío ha ido en aumento. Los comentarios que hizo sobre los pobres esta semana serán una nube negra que lo persiguirán durante todo su campaña electoral. Durante una entrevista con una periodista de CNN, Romney dijo: “Los muy pobres no me preocupan. Ellos tienen una red de seguridad. Y si tiene agujeros y necesita ser arreglada, yo la arreglaré. Tampoco me importan los muy ricos. A ellos les va bien. Lo que me preocupa es el corazón de América, el 90%, 95% de los estadounidenses que actualmente están luchando por sobrevivir”.
Romney dijo que los más pobres tienen vales para comida, ayuda medica,y cupones para vivienda. “Uno puede elegir donde concentrar las fuerzas. Uno se puede concentrar sobre los ricos. Ese no es mi enfoque. Se puede concentrar sobre los muy pobres, ese no es mi enfoque. Mi enfoque son los estadounidenses de ingresos medios” Sus declaraciones tenían por objetivo impedir que Obama se convirtiera en el candidato de la clase media. Pero el tiro le salió por la culata.
Gingrich lo acusó de estar dividiendo a los estadounidenses. “Los pobres nos tienen que importar”, dijo. Horas después, el propio Obama le salió al cruce.
“Les pido a los ricos que ayuden a los pobres”, afirmó, hablando sobre la reforma del sistema impositivo.
“¿Acaso Romney no se da cuenta de que lo importante es intrumentar políticas que le permitan a los pobres dejar de ser pobres?”, dijo a Clarín , el profesor de Economía Tom Espill.
“Romney está reforzando la idea de que el Partido Republicano es un partido de elite distante de la realidad”, dijo por su parte el asesor electoral de George Bush, Mark McKinnon. “Es por eso que está teniendo problemas con los independientes.Si los republicanos no logran revertir eso, van a perder la elecciones”.
“Su base republicana parece consolidarse”, escribó The Washington Post . “Pero mientras más tiempo dure la nominación, más difícil será para Romney imponerse en la elección general”.


Comentá la nota