Se amplía su ventaja frente a Gingrich para las primarias de hoy; el voto latino, crucial
Las encuestas muestran que Romney recupera terreno y se pone claramente adelante en las preferencias, con casi 12 puntos en su favor. El pronóstico es que logrará el 43% de los votos frente al 29% que obtendrá el ex presidente de la Cámara de Representantes, de acuerdo con el último sondeo conocido de la Universidad Quinnipiac.
"Será un verdadero palazo para los sectores más radicales del partido republicano", decía ayer Donald Mores, un analista republicano que se mantiene independiente en la puja interna. Gingrich , hoy en franco retroceso, está cada vez más condicionado por el discurso combativo del Tea Party.
Si el resultado se confirma en las urnas, el favorito no sólo habrá dado vuelta -magistralmente- la paliza que, por igual diferencia, le dio Gingrich hace una semana en la conservadora Carolina del Sur, sino que, más significativo aún, habrá empezado a despejar, otra vez, su camino para hacerse con la candidatura republicana.
Las encuestas parecen claras, pero la situación de Florida tiene sus particularidades. "Es un estado tan complejo que el escenario casi vale como sistema de pruebas de una elección presidencial" dijo Peter Brown, un analista político de la consultora Quinnipiac.
Florida es una pieza apetecible. Son 50 delegados para la convención los que están en danza, con la particularidad de que, como en el juego de la Perinola, el que gane se los "lleva todos". Si es Romney el que se queda con el codiciado pozo, se pondrá claramente adelante con 81 delegados y dos victorias. Gingrich, en cambio, se quedaría muy atrás, con 26 delegados, una victoria... y un camino de espinas en el corto plazo.
En lo interno es, además, un test de primera línea para el voto hispano -sin el cual es difícil ganar una elección nacional- y la tierra de uno de los favoritos para vicepresidente, el ascendente senador Marco Rubio.
La votación será, también, clave para obtener una pista sobre la preferencia del clan Bush en la interna partidaria y para medir el humor de los votantes en una tierra que pasa por todos los matices de la percepción económica: desde la prosperidad de los campos de golf de quienes lo eligen como el paraíso del jubilado hasta la desesperación por la masiva ola de desalojos hipotecarios y la falta de empleo.
Es pura pimienta: anoche no se sabía, por ejemplo, a cuál de los contendientes apoyaría el ex gobernador Jeb Bush, uno de los referentes indiscutibles del partido y cabeza visible de la dinastía familiar en esta tierra.
La apuesta es que apoyará a Romney. La duda, que provocaba malhumor en los cuarteles del ex gobernador de Massachusetts, era por qué tardaba tanto en abrir la boca para decirlo.
"Semejante silencio dice mucho", azuzaba The New York Times. Aludía así a las dudas que genera Romney en amplias franjas del partido, donde se lo considera demasiado moderado o -más grave aún- "demasiado parecido" al presidente Barack Obama, el hombre a quien quieren derrotar en noviembre.
Florida tiene el agrado particular de ser el estado del que podría salir el vicepresidente de la fórmula presidencial, en caso de que se confirmen las conjeturas que mencionan al ascendente senador Marco Rubio como una de las opciones más portables. Por lo pronto, tanto desde los cuarteles de Romney como de Gingrich se describió a este referente del Tea Party como una de las posibilidades más obvias.
En una de las elecciones en las que se pone a prueba la fuerza del cada vez más influyente voto hispano, que aquí representa el 11% del padrón, Romney tendrá que luchar contra el prejuicio de ser considerado un candidato "antiinmigrante", cuestión que suele calar hondo en esa franja social. "Es erróneo pensar que la inmigración es el tema número uno por el que votan los inmigrantes. En realidad, les importa mucho más que haya trabajo y oportunidades de avanzar", suele decir el ex gobernador.
Es, en todo caso, uno de los sectores más dinámicos de la sociedad. El número de residentes hispanos aumentó en 15 millones en la última década, a una velocidad cuatro veces mayor que la tasa promedio de crecimiento poblacional del país.
Si bien a estas alturas la puja interna ha quedado reducida a una pulseada entre Romney y Gingrich, también siguen en carrera otros dos aspirantes: el ultraliberal Ron Paul y el conservador Rick Santorum..


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