Por Ana Baron.El candidato cerró anoche la Convención Republicana con un duro discurso. Acusó al presidente de no haber cumplido sus promesas. Y dijo que trabajará para ayudar a las familias y crear empleo.
“Ha llegado el momento de restaurar la promesa de Estados Unidos”.
Romney criticó a Obama por haber prometido “frenar la marea de los océanos y salvar al planeta”, ironizó, señalando a los estadounidenses que su promesa es “ayudarlo a usted y a su familia”.
Los 2.280 delegados, otros tantos delegados alternos y cientos de invitados especiales aplaudieron entusiastas. Después de cuatro días de Convención, era lo que estaban esperando. El discurso de Romney había creado muchas expectativas debido a las divisiones que existen en el Partido Republicano, donde muchos lo siguen acusando de ser demasiado moderado. A pesar de que durante las internas del partido adoptó posiciones mucho más duras de las que defendía cuando era gobernador de Massachussets, la base conservadora sigue desconfiando de él.
Durante el discurso, Romney intentó disipar las dudas.
Habló de su familia y del amor incondicional que le dieron sus padres. Pese a que pocas veces menciona su religión mormona –es el primer candidato a la presidencia de esa confesión–, esta vez habló de su fe y de sus valores morales.
Antes de su discurso, varios representantes de su iglesia contaron la manera en que Romney había ayudado a la comunidad en la que vivían. A muchos delegados se les llenaron los ojos de lágrimas cuando Pam Finlayson contó cómo Romney los había auxiliado cuando nació su hija Kate, que padecía hidrocefalia.
Romney explicó cómo hizo su fortuna, un tema espinoso porque sigue negándose a revelar sus últimas declaraciones juradas de impuestos. El oficialismo lo ha acusado de tener inversiones en paraísos fiscales como las Islas Cayman y de tener una financiera que dio dinero a compañías que exportaron trabajos al exterior. Romney habló, sin embargo, sólo de la compañías que fundó que tuvieron éxito.
“Para demasiados estadounidenses los buenos tiempos ya no vienen tan fáciles… Esperanza y cambio tenían un atractivo poderoso”, dijo Romney, en referencia al slogan de la campaña electoral de Obama de hace cuatro años. “Pero hoy les hago una pregunta muy simple: ¿Si ustedes sentían entusiasmo cuando votaron por Obama, no deberían sentir de esa misma manera ahora que es presidente?
“No necesitamos una comisión estatal que nos diga lo que necesitamos. Lo que Estados Unidos necesita es empleos”, dijo, pegando en el talón de Aquiles de Obama.
Alineándose con la tradición conservadora de Ronald Reagan, Romney dijo que, si es elegido presidente, tendrá cinco prioridades: creación de empleos, independencia energética, libre comercio, reducción del déficit y apoyo a las pequeñas empresas .
Reivindicando el nacionalismo estadounidense, agregó que, en materia de política exterior, EE.UU. seguirá defendiendo la democracia y que preservará un poder “militar que sea tan fuerte que ningun país se atreverá a testear”.
“Defenderemos la constelación de derechos, que provienen de Nuestro creador y que han sido codificados en nuestra Constitución”, dijo, en un guiño a la derecha conservadora que todavía no está convencida de que Romney los representará adecuadamente si gana las elecciones.
El encargado de presentar a Romney fue el joven senador cubano estadounidense por Florida, Marco Rubio, una de las estrellas ascendentes del Partido.
Rubio estuvo en la lista chica de candidatos a vicepresidente de Romney. Muchos especularon en que sería el elegido no sólo por sus conexiones con el Tea Party sino también porque habla español y hubiera facilitado mucho las relaciones con la comunidad hispana. Rubio tiene un carisma que no tiene Romney. Pero lo cierto es que los hispanos están espantados con la dureza que los republicanos adoptaron contra esa comunidad.
Se espera que la reacción de Obama al discurso de Romney será tan rápida y virulenta como con el discurso de Ryan. Los demócratas produjeron un video en que califica como “mentiras” varias de las declaraciones del candidato a vice. Por ejemplo, Ryan dijo que, durante su presidencia, Obama redujo en 716.000 millones de dólares el programa Medicare. Esto no sólo no es verdad -dicen- sino que el que está proponiendo una reducción de ese tamaño es el propio Ryan.


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