Lo instó a dejar de "dar excusas"
WASHINGTON.- Con un triunfo de casi quince puntos de diferencia sobre su principal adversario para la candidatura presidencial, el republicano moderado Mitt Romney se vistió de ganador y, en un notable giro de campaña, apuntó sus dardos contra el presidente Barack Obama, sobre cuya espalda cargó los males del país.
"Usted fue elegido para liderar, no para dar excusas, de modo que si no puede liderar, córrase a un costado", demandó un exultante Romney, animado por el 47% de votos que obtuvo en las elecciones internas de Florida y que constituyen el respaldo más grande que cualquiera de los cuatro aspirantes haya logrado hasta ahora.
Fue ayer el día de su mayor alegría y, tal vez por eso, el de su mayor tropezón. "No me preocupan los pobres", dijo, a primera hora, en un reportaje televisivo al que, posiblemente, haya llegado con toda la fatiga por el estrés que supuso Florida.
El desafortunado comentario generó una ola de indignación que hizo que Romney pasara las horas siguientes tratando de explicar tan infeliz sentencia.
"Creo que no hay que preocuparse por los más pobres, porque ellos tienen buena cobertura en este país. Tampoco por los más ricos. Yo me concentro en el 90 por ciento de la población; en esa clase media que es el corazón de la sociedad", dijo después.
Por las dudas, añadió lo que -posiblemente- tampoco será recordado como una de sus frases más brillantes: "Ser pobre no es bueno", disparó.
Cita en Nevada
Pero el tema se considera, por ahora, cerrado, mientras la mira se centra en la nueva cita electoral, que será pasado mañana en los caucus de Nevada.
Los primeros sondeos vuelven a poner a Romney como favorito, mientras que el más radical Newt Gingrich sueña con una resurrección que le permita recuperar terreno.
Animo no le falta: pese al palazo que le propinó Romney en Florida, Gingrich sigue hablando, como si nada hubiera ocurrido, de lo que hará en su primer día como presidente en la Casa Blanca. "A veces me pregunto si vive en otra galaxia", ironizó ayer Matt Folerdale, desde la cadena Mnsbc.
Dispuesto a dar batalla hasta el final, la estrategia de Gingrich de mostrarse triunfador tras la humillante derrota mereció, también, comentarios elogiosos.
"Es una jugada inteligente, un buen paso de campaña con el que lo primero que busca es conectar con el votante", opinó Ed Espinoza, analista político cercano al Partido Demócrata.
Los demócratas, que preferirían a Gingrich como adversario de Obama en noviembre, minimizaron el triunfo del ex gobernador de Massachusetts.
"El y sus aliados tuvieron que gastar más de 15 millones de dólares, cinco veces más de lo que gastó Gingrich en proselitismo", afirmó la subdirectora de campaña del Partido Demócrata, Stephanie Cutter.
"La campaña que hizo Romney en Florida estuvo centrada en mensajes negativos sobre su adversario y ésa no es una manera favorable de acercarse al electorado", añadió Cutter.
Las urnas de Florida, sin embargo, parecieron poner en duda sus afirmaciones..


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