Romney apuesta todo a los debates para tratar de derrotar a Obama

Romney apuesta todo a los debates para tratar de derrotar a Obama
Por Ana Baron.

El primero es mañana. El aspirante republicano jugará sus últimas cartas en la carrera por la Casa Blanca.

De acuerdo a un sondeo de opinión publicado ayer en The Washington Post , el 63,9% de los estadounidenses creen que Obama ganará las elecciones presidenciales de noviembre y el 55% considera que se impondrá sin problemas contra su rival Mitt Romney durante el primer debate presidencial que tendrá lugar mañana en la universidad de Denver, Colorado. Pero ¿es correcto dar por terminada la carrera hacia la Casa Blanca? Más allá de la posibilidad de un deterioro en la situación económica que pondría a Obama en aprietos, el debate será una de las pocas oportunidades que tendrá Romney para cambiar la imagen de perdedor que tiene y para revivir su muy debilitada campaña electoral. ¿Cuál es la probabilidad que tiene de lograrlo?

Los debates electorales presidenciales son una tradición en Estados Unidos desde hace 53 años. Durante la campaña electoral, los candidatos a presidente se dicen de todo a través de la televisión y de los diarios, con sus cortos publicitarios y en sus respectivos actos electorales. Sin embargo, los debates son la única oportunidad que tienen los electores de verlos discutiendo cara a cara.

Es el único momento en que pueden medir a uno contra otro , en vivo y en directo.

Sin dudas hubo muchos debates memorables en la historia política de EE.UU., pero muy pocos fueron definitorios . Los analistas coinciden al afirmar que muchas veces cuentan más los detalles que lo que se dice. Por ejemplo, en el único debate que hubo en 1960, dicen que John F. Kennedy se impuso a Richard Nixon, fundamentalmente, porque este último se presentó mal afeitado y demacrado, mientras que a JFK se lo veía bronceado y descansado.

También, muchos piensan que en el segundo de los tres debates que tuvieron, George Bush padre perdió las elecciones contra Bill Clinton cuando siendo acusado de la debacle económica de Estados Unidos miró aburrido su reloj, lo que fue interpretado como una falta de interés en los problemas del país.

Para los debates, Romney tiene un doble desafío. Por un lado tiene que deshacerse de su apariencia robótica, mostrándose como un político más conectado con las preocupaciones del estadounidense medio. Fundamentalmente debe reconciliarse con el 47% de la población que, según él, vive dependiendo del Estado. Y no son capaces de sobrevivir por ellos mismos. En un editorial, Paul Krugman dijo ayer que Romney se equivocó al plantear las elecciones de noviembre como un referéndum sobre el Estado Benefactor, cuando en realidad le hubiese sido más provechoso que el referéndum siga siendo sobre la política económica de Barack Obama. En ese sentido, debería volver a poner el acento sobre lo económico y no sobre lo ideológico.

“Seamos honestos, ha tenido un par de semanas difíciles”, reconoció el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, uno de los defensores más acérrimos de Romney. “Pero el miércoles va a recuperarse, va a plantear su visión de EE.UU y toda la carrera electoral se va a dar vuelta cuando amanezca el jueves por la mañana’’, agregó.

Consciente de la ventaja que tiene, Obama y sus asesores han tratado de bajar las expectativas y siguen trabajando duramente como si siguiesen empatados. Las expectativas que tienen, sin embargo, es que van a ganar.

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