Rolando Baldasso: el ingeniero que maneja el agua de Mendoza

El presidente de Aysam arrancó su carrera en Irrigación y su último cargo fue en Hidráulica. Desafíos y objetivos de un funcionario que extraña el bajo perfil.
Hasta hace poco tiempo, Rolando Baldasso era un ingeniero civil sólo conocido en ámbitos muy reducidos como un hombre conocedor del manejo del agua. Pero su llegada a Aguas Mendocinas, la empresa estatal sucesora de Obras Sanitarias Mendoza, como presidente del directorio, lo han sometido a la mirada pública y a una exposición que lo pone incómodo.

Cuando el cronista y el fotógrafo de Los Andes llegaron a su oficina, Baldasso interrogó: “¿No tenían fotos mías?”.

-Queríamos fotos nuevas, más a tono con el perfil suyo.

-Es que estoy disfrazado de funcionario- respondió.

El disfraz de funcionario es un saco azul sencillo que parece molestarle.

Entonces, surgió la primera consulta: ¿le cuesta la tarea de enfrentar los micrófonos?. Y Baldasso asume: “Soy de bajo perfil. Me cuesta muchísimo venderme o explicar lo que hago. Me cuesta la prensa, la exposición pública. Me tensiona”.

Sin embargo, cuando se olvidó del grabador incluso se animó al chiste, algunos de neto corte técnico, difíciles para quienes no comparten los códigos de la ingeniería.

Baldasso se reivindica orgullosamente como un clásico producto de la gloriosa educación pública. Primaria, escuela técnica estatales y la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo, son pergaminos en sí mismos para él.

Baldasso dice tener cuatro grandes objetivos. Uno, bajar la cantidad de reclamos insolubles a niveles razonables que, según él, serían unos doscientos o trescientos. “El año pasado llegaron a 11.000. Con la intervención los hemos bajado a 3.000, pero aún es alto”, dice.

El segundo es “dejar efectiva la evaluación del plan maestro de inversiones que hay que hacer para recuperar la capacidad de la empresa; el tercero, lograr que no se nos queden 20 mil vecinos sin agua”, como el verano pasado en Guaymallén.

Su último objetivo es “dejar una empresa autosustentable operativamente, respecto de sus ingresos”.

La historia de Baldasso y el agua se remonta a 1991, cuando obtuvo el título de ingeniero.

Cuenta que a los pocos meses de recibido se presentó ante un docente vinculado a Irrigación y le expresó su deseo de trabajar en esa especialidad de la ingeniería.

Así llegó al departamento rector del agua en Mendoza, para desempeñarse como proyectista de obras hidráulicas; luego, fue inspector de obras. Desde entonces, más allá de sus tareas privadas, ha estado vinculado al Estado y al justicialismo desde lo técnico, aun cuando nunca militó en política, ni siquiera en la universitaria.

Por esos años, se hizo de una beca y partió a España para cursar un posgrado en Hidrología General y Aplicada. Cuando regresó, también lo hizo a Irrigación y participó en la elaboración del primer borrador del Plan Hídrico Provincial y en la licitación para la construcción del dique Potrerillos.

En 1997, de la mano de Eduardo Sancho, pasó por la Dirección Provincial de Vialidad y, cuando llega Roberto Iglesias a la gobernación, Baldasso partió hacia la comuna de Las Heras, donde fue albergado por Guillermo Amstutz y, luego, por Rubén Miranda.

Cuando llega Celso Jaque al gobierno, Baldasso es convocado para hacerse cargo de la Dirección de Hidráulica, además de hacerlo cargo del manejo de proyectos estratégicos como Portezuelo del Viento y Los Blancos. Cuando se toma la decisión de estatizar OSM, Jaque lo nombra como presidente del directorio de Aysam (Agua y Saneamiento de Mendoza SA).

Cuenta que trabajó desde muy chico. “Mi viejo me dijo: 'Tenés garantizado el techo y la comida, pero no el estudio. Si querés estudiar trabajá', así que desde los seis años ando laburando en actividades agrícolas, cobrador, pelando ajo, cosechador de ajo, aceituna y uva, en aserraderos, frigoríficos, empresas de servicios petroleros y jardinero”. Sus manos cuentan esa historia: son grandes, fuertes, de laburante.

El titular de Aguas Mendocinas marca algunos puntos débiles de la gestión y en su discurso se nota la falta de ejercicio ante la prensa. Dice que hay “incertidumbre en el financiamiento real.

Hasta hoy la Legislatura nos viene acompañando, en la medida que hemos pedido y consensuado con el Gobernador, pero hasta ahora está la cáscara, pero no la guita”.

Otro punto débil que marca Baldasso son “las expectativas de la gente, que tiene la paciencia agotada. Las expectativas se pueden caer fácilmente si no doy el target de laburo, de experiencia y de gestión que se necesita. Me siento confiado, porque me acompaña mucha gente que me va resolviendo las trabas que aparecen”.

Por último, dice que tiene poco tiempo para prepararse para enfrentar la demanda de agua durante la temporada estival: “El estado del sistema no es el apropiado. Necesitamos acompañamiento de la gente con el consumo de agua, además de paciencia. Estamos con las reservas bajas de Alto Godoy. Si siguen bajando, algunos barrios pueden empezar a tener problemas y con la temperatura que hay. Imagine cuando lleguemos a 40 grados”.

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