El “rojo” que deja Schiaretti: más deuda, menos pesada, pero en dólares

Durante la gestión del gobernador Schiaretti, la deuda pública creció casi un 60 por ciento, aunque hoy tiene un peso menor sobre el presupuesto general de la Provincia. Igual, más de la mitad de lo que se debe está en dólares.
Más allá de los motivos esgrimidos, la decisión del gobernador Juan Schiaretti de volver a tomar deuda pública a tan sólo dos meses de entregarle el mandato a su sucesor, obliga a repasar cuál ha sido el nivel de crecimiento del endeudamiento provincial durante los cuatro años de su gestión y evaluar el grado de impacto que tiene el rojo cordobés de cara al futuro próximo.

De ese análisis se desprende que durante el gobierno schiarettista la deuda de la Provincia se incrementó notablemente, aunque perdió peso en la actual estructura económica y fiscal del Estado cordobés. Como contrapartida, buena parte del endeudamiento de los últimos cuatro años fue tomado en dólares, lo que genera un nivel de riesgo mayor a mediano y largo plazo.

Cuestión de peso. Cuando Juan Schiaretti se hizo cargo de la Provincia, en diciembre de 2007, la deuda de la Provincia ascendía a 8.088,5 millones de pesos. Hoy, cuatro años después, el rojo creció un 58,3 por ciento, llegando a los 12.801,6 millones, contabilizando los últimos anuncios de colocación de nuevo endeudamiento.

En los dos primeros años de gestión, el gobierno de Schiaretti se mantuvo relativamente tranquilo, sin resolver la toma de nueva deuda. Pero la situación cambió a partir de 2009, con un distanciamiento cada vez mayor del Gobierno nacional por el apoyo que el gobernador brindó al campo durante el conflicto por las retenciones.

A partir de entonces, la relación con el kirchnerismo se tensó y los giros nacionales para la Caja de Jubilaciones comenzaron a demorarse, poniendo en aprietos a las finanzas. Fue así como en noviembre de 2009 Schiaretti lanzó la primera tanda de una larga serie de títulos públicos nominados en dólares y garantizados por coparticipación que rápidamente incrementaron la deuda provincial. Se trató de los Boncor 2017, bonos a través de los cuales el Gobierno cordobés accedió a 746 millones de dólares (casi 3.200 millones de pesos) entre 2009 y 2010.

Desendeudamiento. No obstante el distanciamiento con la Nación, a mediados de 2010 la Provincia se vio muy beneficiada por el Programa de Desendeudamiento lanzado por Cristina Fernández de Kirchner, plan que permitió restar 921 millones de pesos del stock de deuda cordobesa de un sólo “plumazo”. Además, el saldo de los compromisos cordobeses con la Nación (5.333 millones de pesos) fue refinanciado a 20 años, con dos de gracia, a una tasa de interés del 6 por ciento. Con este “perdón” nacional, la administración schiarettista se embarcó entonces en un verdadero festival de licitaciones para llevar a cabo infinidad de obras públicas, a lo que sumó, no obstante, dos nuevas emisiones de Boncor por casi 500 millones de dólares. Con ello, el rojo provincial pegó un fuerte salto en el último año que, de concretarse los últimos anuncios, terminará elevando la deuda pública per cápita (lo que en términos relativos debe cada habitante) de 2.609 pesos en 2007 a 3.868 pesos a finales de este año.

Más manejable. El aumento que experimentó la deuda con Schiaretti en el gobierno fue, no obstante, menor al crecimiento del presupuesto fiscal de la Provincia, una relación que los analistas económicos suelen evaluar para definir el peso que la deuda pública tiene sobre la capacidad de pago de un Estado. Efectivamente, en 2007 la deuda cordobesa (8.088,5 millones de pesos) equivalía a 1,33 Presupuesto de la Provincia (6.053 millones en aquel entonces). Hoy, cuatro años más tarde, el endeudamiento (12.801 millones) representa el 0,68 de la pauta anual de gastos generales de la Provincia (18.725 millones). Vale decir, la deuda creció mucho, pero la capacidad de pago mejoró.

Verde lechuga. Esta mejor relación entre deuda y Presupuesto se ve igual opacada por un profundo cambio en la composición de la canasta de monedas en la que Córdoba tiene distribuidos sus compromisos financieros a futuro.

Hasta la llegada de Juan Schiaretti al Gobierno provincial, la mayor parte del endeudamiento cordobés estaba nominado en pesos, con una pequeña porción de los compromisos contraída en dólares. Pero hoy, la relación se modificó radicalmente a partir de la colocación de los Boncor 2017, lo que llevó a que más de la mitad de la deuda cordobesa esté dolarizada (52 por ciento del total).

Para los analistas, esto implica un nivel de exposición financiera muy alto para la deuda cordobesa, particularmente en momentos en que la situación económica internacional está muy convulsionada por la crisis europea y norteamericana.

Con ello, el Tesoro cordobés no sólo tendrá que soportar en los próximos años el pago del capital y los intereses por los compromisos asumidos (bastante elevados en general, en torno del 12 por ciento anual), sino también las variaciones que experimente la cotización nacional e internacional de la moneda norteamericana.

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Horóscopo: 2017, el año del “ganso”

No lo tendrá que enfrentar Schiaretti, ni siquiera su sucesor, el gobernador electo José Manuel de la Sota (salvo que alguno repita mandato).

Pero lo cierto es que quien esté al frente del Gobierno provincial en 2017 se las verá en figurillas para pagar ese año los vencimientos de la deuda pública cordobesa.

Es que en 2017, entre capital e intereses, la Provincia tendrá que destinar 4.052 millones de pesos en servicios de la deuda, cifra que podrá ser aún mayor si se computa la colocación de nuevos títulos públicos anunciada por el ministro de Finanzas, Ángel Mario Elettore.

Esa cifra casi triplica los pagos por dichos conceptos que tendrá que hacer el Estado cordobés entre 2012 y 1016, los que estarán en torno a los 1.400 millones de pesos por año. Y podrían significar un severo cuello de botella a las finanzas provinciales.

La razón de semejante “salto” en los compromisos financieros de la Provincia son las tres (o cuatro) series de Boncor que lanzó entre 2009 y 2011 la administración schiarettista, todas con vencimientos acumulados de capital dentro de escasos cinco años.

Si hasta entonces no hay una instancia de refinanciación de esos compromisos tan concentrados en un solo ejercicio, quien deba meter la mano en el bolsillo del Tesoro provincial por esos tiempos se sentirá como el protagonista de aquel famoso dicho: “Poniendo estaba la gansa”.

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