Rodríguez cree que una fuerza de centroizquierda puede conducir el cambio

Cuando aún resuenan los ecos de los triunfos de Ricardo Alfonsín en la interna partidaria de Buenos Aires y Neuquén, el presidente del comité departamental del radicalismo, Ricardo “Tachi” Rodríguez, visitó la redacción de EL ARGENTINO para dar su visión del escenario que viene y que desembocará en las elecciones generales de la segunda mitad de 2011.
En este contexto y a nivel local, destacó las jornadas que se inician esta semana y tenderán a fomentar la participación ciudadana con el propósito de que sus inquietudes se plasmen en gestión de gobierno. A largo plazo, hizo hincapié en la necesidad de conformar un equipo y elaborar un plan para plasmar la “necesaria vocación de poder que siempre debe tener la UCR”.

¿Que lectura hace del triunfo electoral de los candidatos del sector que entre otros dirigentes lidera Ricardo Alfonsín en Buenos Aires y en Neuquén?

-Más allá de que la victoria se dio en lugares puntuales, lo interesante de la victoria de Alfonsín es que a nivel partidario dio a entender que por más aceitados que están los aparatos partidarios, estos se oxidan, dado que triunfó la nueva dirigencia cuyo referente es Alfonsín, contra la vieja estructura representada por Leopoldo Moreau y Federido Storani, y apoyada por Cobos. Este fenómeno demuestra que nadie tiene los votos comprados. Por otra parte, dentro del partido estamos acostumbrados al ejercicio partidario de la interna, y me parece más que positivo porque incentiva la participación, dinamiza el partido y los candidatos no son elegidos a dedo.

Entonces, ¿el radicalismo sigue apuntando fuerte a su proceso de renovación?

-Para dar una idea acabada del fortalecimiento de la estructura, se puede citar la reunión del último viernes del MoReNa (Movimiento de Renovación Nacional), que contó con la participación de Atilio Benedetti, Gustavo Cusinato, Arturo Vera, Ángel Rosas, Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Ricardo Gil Lavedra. A su vez, confiamos en que Ricardo Alfonsín visite Gualeguaychú entre el 13 y el 14 de agosto en el marco de una recorrida por todo el país para fortalecer el Acuerdo Cívico y Social que triunfó en las últimas elecciones legislativas de 2009. Todo este movimiento habla de un sector socialdemócrata que construye una propuesta programática.

¿Ese será el espíritu que reinará en la UCR para intentar convertirse en alternativa de Gobierno?

-Inmersos en la renovación, queremos instaurar una forma diferente de hacer política, poniendo punto final a la imprevisibilidad y la prepotencia de los últimos siete años. Vamos a garantizar la estabilidad económica pero para que la sociedad también se ocupe de temas morales e institucionales. En este punto, debemos asumir el rol de docencia sobre dos principios de la democracia plena como son limitar el poder y consensuar una democracia republicana.

¿Puede el Acuerdo Cívico y Social disputar el espacio de centroizquierda del que se había apropiado el oficialismo?

-Es importante recordar y remarcar que la Asignación Universal por Hijo tuvo su origen en proyectos de bloques de la oposición, lo mismo que ahora el intento por materializar la Ley del 82 por ciento móvil a los jubilados. En la actual gestión de gobierno, mientras que se proclama la democracia republicana, por el otro se avasallan principios fundamentales de la equidad social. Ante esta realidad, estamos convencidos que están dadas las condiciones para que un espacio de centro izquierda, con el radicalismo, la Coalición Cívica, el GEN, más el socialismo, sea protagonista del cambio y pueda desarrollarse en plenitud. Aun nos falta un acuerdo programático, pero podemos repetir las experiencias recientes de Chile, Uruguay y Brasil donde el oficialismo convocó a las fuerzas de oposición.

¿Y cómo se plasma toda esta realidad partidaria y de alianzas a nivel local?

-En octubre de este año vamos a vivenciar la renovación de las autoridades partidarias. Antes, aspiramos a lograr un acuerdo entre todos los sectores para que las autoridades sean designadas por consenso. Kirpach de Paranacito, Artusi de Concepción del Uruguay y Kiser de Paraná han manifestado su intención de liderar el proceso de conducción desde el comité provincia. En el ámbito local, y a esto lo asumo a título personal, no visualizamos dirigentes que se encolumnen detrás de la candidatura de Julio Cobos. Lo que busca el afiliado es que el candidato a presidente salga del riñón del partido.

Desde algunas fuerzas minoritarias creen que podrían captar el voto radical, considerando que Julio Cobos basó su apoyo ciudadano en el voto “no positivo” de la resolución 125 y Alfonsín en la fuerza de su apellido. Desde esta visión, ninguno de los dos candidatos podría acreditar gestiones exitosas de gobierno.

-Cobos hizo una muy buena gestión como gobernador de Mendoza y es interesante su desempeño al frente de la Cámara de Senadores de la Nación. En el caso de Alfonsín, es cierto que el apellido pesa, pero lo complementa muy bien con una posición ideológica fuerte y que inspira los atributos del padre, como la confianza, la transparencia y la honestidad. Es, además, un brillante legislador de la Provincia de Buenos Aires y un gran militante que apuesta a construir políticas públicas apostando al consenso y al diálogo. El presidente del partido nacional, Sanz, va en esa misma dirección y es, sin dudas, el dirigente con mayor proyección.

Tras el triunfo del 28 de junio de 2009, ¿es Atilio Benedetti el candidato natural a gobernador de Entre Ríos por el radicalismo?

-En mi parecer es apresurado hablar de un candidato a gobernador por el partido. Actualmente no lo hay aunque hay que admitir que Atilio tiene un hándicap por haber ganado las últimas elecciones en una provincia importante y gobernada por un dirigente allegado al matrimonio presidencial. No obstante, va a ser el funcionamiento del interno del partido, como a lo largo de su centenaria historia, el que va a elegir la fórmula, sin dejar de consensuar con los otros sectores del Acuerdo Cívico y Social.

El año pasado organizaron las Jornadas de Municipalismo. ¿Cuál será la propuesta de este año tendiente a lograr que los vecinos se acerquen al comité y a la actividad partidaria?

-Esta semana arrancamos con las Jornadas para la Acción, el Conocimiento y la Formación en Gestión Municipal que recogerán las inquietudes de las organizaciones intermedias y otros actores sociales, lo que luego se materializará en acciones de gobierno y en la formación de futuros dirigentes políticos. Hay que tener bien en claro que las reglas viejas ya no sirven porque no cumplen con las expectativas de la sociedad. Los partidos no son agencias para construir candidatos. Por el contrario, deben ser generadores de plataformas y de proyectos para la comunidad y para la capacitación de nuevos dirigentes. Solo así retomarán el canal para ser un interlocutor válido entre el Estado y la ciudadanía. Un ejemplo en esa dirección fueron las jornadas de municipalismo, donde abrimos las puertas del partido y muchos vecinos pudieron participar y desplegar su vocación de servicio. Con las actividades que se inician esta semana, el objetivo es encontrar una reflexión positiva de las instituciones y de los agentes sociales que nos visiten. De ese debate entre partido y sociedad, saldrá un decálogo de buen gobierno. No nos interesa quien gane sino aporta desde nuestro lugar de militancia aportar proyectos e iniciativas.

¿Esto no significa renunciar a la vocación de poder?

-Ahora estamos en un rol opositor y trabajamos en ese sentido. Pero el radicalismo no va a renunciar jamás a su vocación de gobierno y cuando nos toque nuevamente, buscaremos llevar las políticas a buen puerto. En esa dirección, vamos a capacitar dirigentes para conformar un equipo con aspiraciones y con la capacidad de implementar un programa.

¿Qué aspectos o problemáticas no deberían quedar exentos de ese programa en el ámbito local?

-Cuando asumimos la conducción partidaria nos abocamos a abordar las cuestiones locales. En este aspecto, planteamos cuatro o cinco puntos al intendente entre los que se destacan la puesta en valor del frigorífico, plan en el que debe estar involucrada toda la comunidad. También hay que profundizar políticas públicas sociales para resolver la problemática de los asentamientos; otro punto que no debe estar ausente es un proyecto de seguridad para prevenir el delito; el Planeamiento urbano debe movilizar a la mayoría de las áreas del Municipio. La ciudad debe profundizar el modelo industrial, con más inversiones y nuevos proyectos, que comenzó hace treinta años con la iniciativa de la Corporación del Desarrollo. El medioambiente también es un tema en el cual Gualeguaychú no debe perder de vista todo la lucha contra las papeleras. Todo esta visión se puede potenciar con la materialización los próximos años de una universidad binacional del medioambiente por ejemplo.

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