Manifestantes causaron serios incidentes y la Policía logró dispersarlos con un carro hidrante hacia la avenida Pueyrredón y Rivadavia.
Pese a que los allegados de Lucas habían pedido sólo una sentada en silencio, y mientras sus familiares se encontraban acongojados en un sector de la estación, un grupo de manifestantes comenzó a incendiar cestos de basura, a romper molinetes y a destrozar vidrieras.
La Guardia de Infantería que trataba de resguardar la seguridad recibió una lluvia de piedras y objetos, aunque rápidamente logró recuperar el control de la estación y dispersar a los jóvenes con ayuda de un carro hidrante, cuando un grupo arrojaba piedras en la intersección de las avenidas Pueyrredón y Rivadavia.
Algunos uniformados sufrieron heridas cortantes producto de los proyectiles, en tanto civiles ajenos a la protesta y policías padecieron los efectos de los gases de los matafuegos activados para impedir la acción policial mientras arrojaban piedras contra vidrieras y automóviles.
En tanto, los familiares y amigos de Lucas se había refugiado en un piso superior de la estación y poco antes de las 21 lograron bajar, luego de ver frustrada su intención de hacer una ‘sentada‘ de reclamo de justicia.
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