Para muchos, es sólo uno de los responsables de los paros del subte. Para otros, un manipulado por el gobierno nacional contra el macrismo. Él dice que es parte de la historia de los trabajadores de su gremio y que ya se puede morir tranquilo.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, dio por terminada la participación del gobierno nacional en el traspaso del subte a la Ciudad. ¿Qué opina?
Para nosotros desde hace rato que es así. Tomamos como concedente al Gobierno de la Ciudad a partir del traspaso y el aumento de la tarifa. No nos cambia nada.
¿Me podría detallar qué acordaron con Metrovías la noche que levantaron el paro?
Lo primero que firmamos es en relación con las enfermedades de tratamiento prolongado. Según la Ley de Contrato de Trabajo, un trabajador con una enfermedad de tiempo prolongado puede estar de licencia durante un año percibiendo su salario. Si no se recupera, queda afuera de la empresa. Lo que firmamos es que se le siga pagando el salario durante seis meses más. También sumamos un día más por semana de vacaciones. Y conseguimos un día más de los que fija la LCT por nacimiento de hijo o fallecimiento de un familiar. También logramos diez días de licencia en caso de adopción. Y firmamos la recategorización de la boletería, de los peones y de un sector de talleres que había quedado al margen hace unos años.
¿A partir de cuándo rige el acuerdo?
Ya. A fin de mes se verá masivamente porque la gente empieza a tomar vacaciones y porque las recategorizaciones se verán en los recibos.
¿Volverían a plantear un paro por tiempo indeterminado?
El paro es una herramienta, nosotros no hacemos una apología del paro. Primero, intentamos dialogar. Si el diálogo se traba levantamos molinetes, hacemos trabajo a desgano, etc. El paro es una medida extrema: esperemos no tener que vivir nunca más un paro como el último...pero no quiere decir que lo descartemos de por vida. Llegadas las circunstancias podríamos parar nuevamente e incluso ejecutar otro tipo de medidas más fuertes.
¿Cuáles?
Nosotros nos tuvimos que tirar a las vías muchas veces cuando la empresa intentó sacar los trenes a circular manejados por jefes. Siempre hay medidas más fuertes que el paro, medidas más fuertes que las que ya hiciste.
¿Cómo están los trabajadores después de este conflicto?
Los trabajadores están con el ánimo muy alto porque sienten que hicieron lo correcto, que se supieron defender, que no bajaron los brazos. Este tipo de paros crea unos lazos de solidaridad geniales: dormís en colchonetas, pasás muchas horas charlando y compartiendo tus penurias con el otro, jugás a las cartas, comés en conjunto. Son cosas que no te olvidás nunca más en la vida. Cuando nos preguntan cómo logramos esa contundencia frente a una medida de fuerza, la respuesta es que hemos pasado muchas situaciones adversas. Por otra parte, después de diez días de paro, los que actuaron mal quedaron al desnudo y ya no te quedan dudas respecto de quien es el otro.
Mucha gente cree que existe un motivo oculto detrás del levantamiento del paro. En verdad, lo obtenido parece poco en relación con semejante huelga.
Si el Barcelona juega con Villa Dálmine se supone que tiene que ganar diez a cero. Y de repente te echaron a dos jugadores porque discutiste con el referí, Villa Dálmine te metió un gol de contragolpe y terminás el partido empatando o ganando dos a uno. En la cancha a veces se dan reveses que tenés que resolver. El revés que tuvimos nosotros es que hubo una actitud absolutamente necia de parte del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que actuó en forma corporativa con la empresa Metrovías. Metrovías desapareció y en un momento parecía una campaña nuestra contra Macri. Se había transformado en un paro de los metrodelegados contra el ingeniero Macri. Vos fijate que el actor menos nombrado durante el paro a pesar de nuestro esfuerzo fue el mayor responsable: el grupo Roggio. Podríamos haber seguido el paro, pero tuvimos la posibilidad de conseguir algunos de nuestros reclamos y lo hicimos porque nos dimos cuenta de que el paro venía mal parido. Nos llevamos lo que nos pudimos llevar. Y contra la opinión generalizada, internamente esto nos superfortaleció. Y creo que quedó muy claro el papel bochornoso que desarrolló la UTA. Para nosotros, el saldo es muy positivo.
¿Cómo es su relación con Néstor Segovia? ¿Están siempre de acuerdo o se pelean de vez en cuando?
Estamos todo el día juntos con Segovia, llevamos juntos todos los conflictos. Cuando yo, durante el último conflicto, me iba a llevar a mi hijo al colegio, él se quedaba hablando con los medios. Tenemos la misma edad: 46 años, ¡eso es redelirante!, pero venimos de lugares distintos. Yo soy porteño y él viene del campo, de Formosa. Hablamos de un modo diferente (todo el mundo lo nota) y la forma en la que nos relacionamos con los compañeros también es distinta. Pero saber convivir con nuestras diferencias es lo que nos ha hecho fuertes. Discutimos muchísimo y los que nos ven de afuera piensan: "Éstos se van a matar". Y después cuando nos ven actuando juntos no lo pueden creer. Cuando discutimos con el otro, aunque no coincidamos, sabemos que el otro cree que lo que está diciendo es la mejor manera de ganar.
Ustedes presentaron una denuncia contra Macri ante la OIT porque los multó por no acatar la conciliación obligatoria. ¿Creen que va a prosperar?
Esperamos que sí. Porque lo que hizo el ingeniero Macri para generar un golpe de efecto en la sociedad es violar toda norma jurídica. Nos puso la multa sin pedirnos un descargo. Y al otro día pide que nos quiten la personería jurídica y eso es ilegal: podría haber pedido que nos suspendieran la personería gremial, pero no tenemos personería gremial todavía. Es el típico golpe de efecto de su amigo Jaime Durán Barba.
Usted dijo que los problemas de la Ciudad se van a resolver el día que Macri no esté más. ¿Por qué cree eso?
Porque durante estos cinco años ha demostrado que no gestiona y que lo que gestiona lo gestiona mal. La mirada política de Macri se acabó en el país: es parte de nuestro triste pasado. El día que se vaya Macri, por peor que sea el que venga, va a ser mejor que él. Yo no fui un fanático del gobierno de Aníbal Ibarra, pero al lado de esto era el paraíso.
¿Qué relación tienen los metrodelegados con el grupo Roggio?
Nosotros tenemos relación con Metrovías y con los representantes del grupo Roggio dentro de la empresa. Hace 15 años que los tratamos, les conocemos las mañas, sabemos adónde van y ellos también nos han estudiado. Estamos por publicar un libro muy interesante que revela cómo la empresa nos estudia a nosotros. Hace seis años descubrimos que basaban sus estrategias en el libro de un sociólogo español de ultraderecha que divide a los trabajadores en tres grupos: apóstoles, mercenarios y terroristas. Allí se plantea que la política de la empresa debe ser darles herramientas a los apóstoles (los alcahuetes) para poder asociarse a los mercenarios contra los terroristas y destruirlos.
Ustedes vendrían a ser los terroristas.
Gracias a Dios (risas). Nosotros sabíamos, durante el último conflicto, que la empresa no iba a mover un dedo porque quería destrabar la situación del traspaso para recibir los subsidios. Mientras la sociedad no quiere ver esto (y no es que no lo puede ver, es que no lo quiere ver) estamos condenados a tratar con rufianes. Esperemos que no suceda una desgracia para que quede al desnudo el funcionamiento de la empresa. Se van a tener que ir tapándo la cara y muchos de los que convivieron con ellos se van a tener que tapar la cara también.
¿Está de acuerdo con el proyecto del legislador Julio Raffo que propone quitarle la concesión a Metrovías?
Como Metrovías debe de haber 40 empresas. El problema es que si sacás a Metrovías, ponés a pirulo y hace exactamente lo mismo, no tiene ningún sentido. Yo soy de los que cree que si en el mundo la mayor parte de las empresas de transporte son del Estado, por algo será. De la manera en la que está Metrovías claramente hay que rescindir el contrato.
¿Y cómo es la relación con Juan Pablo Piccardo, titular de Sbase?
Ninguna: no tenemos relación. Ellos no quieren. Les hemos pedido los archivos de la empresa del período 75-82 para sumar a los trabajos que estamos haciendo sobre la reconstrucción de la historia de los trabajadores del subte en la dictadura, para saber cuántos compañeros desaparecidos hubo, y no nos lo quisieron dar. Imaginate si nos van a consultar sobre el trazado.
¿Qué pasa con las 20 formaciones que Metrovías sacó de circulación?
Están en los talleres, durmiendo el sueño de los justos.
Macri los acusa de kirchneristas. Usted es militante de Nuevo Encuentro. ¿Cuál es la relación de los metrodelegados con el gobierno nacional?
La misma que tenemos con los otros actores, sólo que la que tenemos con el Gobierno de la Ciudad es muy traumática.
El año pasado, la Presidenta los criticó por plantear que muchos de los trabajadores del subte tenían tendinitis por cargar la tarjeta SUBE. Contestó Segovia, ¿por qué no habló usted?
Yo estaba en el quirófano; el mismo día que habló Cristina me estaban trasplantando el hígado. Teníamos el dispositivo de la tarjeta SUBE (cuya implementación apoyamos rotundamente) colgado de un caño. Creo que en ese momento la asesoraron mal a Cristina, alguien le debe haber dicho que estábamos en contra de la SUBE. Me enteré del conflicto -durante la internación nadie me contaba por obvias razones- por dos radiólogos. Uno le dijo al otro: "cuidado con la manito a ver si te agarra tendinitis", y me lo contaron. Estábamos pidiendo que nos reconocieran una enfermedad profesional y la reconocieron.
Usted recibió un trasplante de hígado hace menos de un año y queda bastante claro que tiene una vida muy estresante. ¿Nunca pensó en mandar todo a ya sabe donde y vivir más tranquilo?
Sí, todos los días cuando me levanto. Cuando entré al quirófano creyendo que me moría pensé "qué hice de mi vida". El tema es que nosotros nos fuimos planteando objetivos y nuestro objetivo ahora es conseguir la personería gremial para el sindicato. Con los compañeros somos conscientes de que hemos escrito una parte de la historia de los trabajadores del subte. Recuperamos las seis horas diarias, conseguimos la insalubridad, desprecarizar. Entonces en un punto yo sabía también que podía morirme tranquilo porque había hecho lo que tenía que hacer. Y hoy tengo un montón de cosas para contarles a mi hijo y a mis nietos, cuando tenga. Mientras tenga lucidez y los compañeros tengan objetivos, voy a seguir adelante. Si no, sentiría que estoy desertando.
¿Y qué dice su médica?
Ella no opina lo mismo. Mis seres más cercanos tampoco.





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