El titular de Trabajo en la provincia sostiene que a la hora de desempeñarse son mediadores del conflicto. Por ello remarca que se tienen que considerar los intereses de los dos sectores, el empresario y el laboral. “No podemos matar a la gallina de los huevos de oro”, remarcó.
¿Cuál será su impronta para Trabajo?
Nosotros estamos lidiando en el trabajo que necesita una impronta especial. Nosotros sabemos que administramos el conflicto, un trabajador despedido al que no le cumplen con las leyes laborales o que está desempleado vendrá a que se le solucione sus problemas. Por esto tenemos que funcionar bajo esa necesidad del ciudadano. Tenemos que ser ágiles, eficientes, adecuados, razonables. En esto tenemos dos motores importantes que es el sector empresario y el trabajador. Por esto también tenemos que compatibilizar intereses de ambos sectores. La idea no es matar a la gallina de los huevos de oro, a la empresa hay que cuidarla, mantenerla, no salir a hacer cacería de brujas en cuanto al ejercicio de la policía del trabajo, pero sí evitar la cacería de brujas.
¿Estamos muy complicados en informalidad laboral?
Creo que en la provincia no tenemos los índices que tienen otros lugares, más allá de que no tenemos un trabajo estadístico en ese sentido. Es algo que tenemos que mejorar técnicamente. La informalidad la vemos cuando en otras provincias se ve que hay trabajo esclavo. No hemos llegado en la provincia a esa situación, tenemos informalidad porque tenemos trabajo no registrado. No hay trata de personas o por lo menos no se han registrado casos concretos. A las pequeñas, medianas y grandes empresas, a todas les corresponde el mismo cumplimiento de la ley.
¿Cuál es el rubro más comprometido con la informalidad?
El agro es el que tiene más problemas por la impronta que tiene. Muchas veces no tiene que ver con la ilegalidad del empresario sino que no cumple con algunos requisitos. En el trabajo estacional que comienza en noviembre y termina en abril o mayo, hay una movilidad de unos 40.000 trabajadores en la provincia y los empresarios en muchos casos, más allá de los recursos, no tienen los medios administrativos para operar. En este sentido creo que la situación laboral tiene que estar al margen de la rentabilidad.
Pero se les ha dado herramientas para estar dentro del sistema.
Sí, hubo avances para que los empresarios inscriban o que los empleados no pierdan los beneficios. Estos son beneficios que no tenemos que dejar pasar por alto. Hay que resaltar las bonanzas del convenio de corresponsabilidad gremial que hemos firmado, que ayuda al sector agrario a diferir el pago de los aportes patronales, que implica una flexibilidad en el pago. Lo pueden pagar en cuotas una vez que vendan el producto y para el sector gremial es el blanqueo absoluto de esa situación de trabajo. Hay que destacar que hay señales políticas de que se quieren mejorar las cosas. Otro sector que tiene problemas de informalidad es el de la construcción. También estamos trabajando en eso y pensamos ponerle un enfoque muy educativo.
Otro tema que va más allá de la informalidad es la higiene y seguridad en el empleo.
Nosotros tenemos internalizado que el motor de la economía ha sido el trabajo decente, es una línea que se bajó desde el gobierno nacional y yo estoy convencido que las políticas económicas están a disposición de lo social. El trabajo decente es lo que ha facilitado que las políticas económicas y sociales se puedan mantener como hasta ahora. La calidad del trabajo tiene que se decente y protegido en igualdad de condiciones para hombres y mujeres.

Comentá la nota