Robaron y torturaron al médico Vigorito

Dos delincuentes armados lo derribaron en la vereda de su casa, mientras entraba el auto. Lo arrastraron inconsciente hasta su habitación, lo ataron y lo rociaron con alcohol. Se llevaron mil pesos, aproximadamente.
Un robo de inusitada violencia aconteció durante las primeras horas de ayer, y tuvo como víctima al reconocido médico Roberto Vigorito (80). Dos asaltantes armados lo abordaron mientras entraba el auto a su vivienda, y lo golpearon hasta que quedó inconsciente. Lo llevaron al interior de la morada, lo ataron a su cama y lo torturaron. "Me quedó el alma hecha pelota", dijo a LA ARENA.

Según el comisario Héctor Melchor de la Seccional Tercera, el hecho ocurrió a las 2.20 de la madrugada en 9 de Julio al 600, casi Ayala (zona céntrica). El "famoso facultativo de la medicina", según refirió el uniformado, estaba guardando el auto, y cuando se bajó a abrir el portón dos desconocidos encapuchados lo golpearon. Lo arrastraron sin conocimiento hasta su habitación y lo ataron de pies y manos a la cama. Se llevaron entre 300 pesos y 500 y huyeron.

Relato.

Un cronista de este medio se entrevistó con Vigorito, y éste relató el desarrollo del asalto de forma más detallada y escalofriante. "Había ido al Casino y salí tipo 2", contó. "Llegué a mi casa y seguramente ya me estaban esperando, escondidos entre los arbustos. Tenían los rostros completamente cubiertos: sólo pude verle los ojos, pero eran morochos y supongo que tenían entre 25 y 30 años. Uno de ellos me puso un revólver chiquito debajo del mentón y me derribó de un golpe. Estando en el suelo continué recibiendo piñas en la cabeza y perdí el conocimiento", explicó el profesional.

Estando en su habitación, Vigorito fue atado a la cama con dos cinturones y con el cable de un teléfono, y continuó sufriendo tormentos por parte de los sujetos. "En un momento agarraron dos botellas de alcohol etílico que había en el consultorio (ubicado dentro de la misma morada) y me rociaron en casi todo el cuerpo. '¿Dónde están los dólares?', me preguntaban una y otra vez. Yo les decía que no tenía nada, que revisaran, pero ellos continuaron golpeándome. Después uno agarró un diario y lo prendió fuego, y lo pasaba bien cerca mío. 'Te prendemos fuego si no nos das los dólares', me decían. Recién cuando les dije que la semana pasada me habían robado se tranquilizaron, y al poco tiempo se fueron", explayó el facultativo.

Los asaltantes revolvieron toda la casa y encontraron 400 pesos que había en un cajón ("los honorarios del día") debajo de un mazo de cartas, y 800 pesos en uno de los bolsillos del pantalón del médico. Ambos estaban armados con revólveres y cubrieron sus manos con guantes de lana. "Muy mala gente" expresó el malherido doctor, quien tras la partida de los delincuentes pudo desatarse y llamar al 101 con su celular.

El otro robo.

Según la hipótesis de una alta autoridad policial, los delincuentes tenían el dato de que en la casa había 30.000 pesos. Sin embargo, ese dinero había sido sustraído por otro grupo de ladrones el miércoles por la noche, pero como los jefes de la Seccional Tercera prefirieron no informarlo a los medios de comunicación, los violentos asaltantes no se enteraron de que tal dinero ya había sido robado. "Si hubieran sabido capaz que no entraban", expresó Vigorito.

Ese delito ocurrió entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves. Los ladrones entraron a la casa por el techo y descendieron al patio por una escalera. Sin embargo, no utilizaron guantes y los peritos policiales habrían hallado algunas huellas digitales que permitirían identificarlos, pero hasta ayer no había habido avances en esa investigación.

Una bala perdida.

Vigorito presenta hematomas en sus manos, su cara y su cabeza. Ambos ojos -ayer inyectados en sangre- deberán ser revisados por un oculista, según refirió la propia víctima. Efectivos policiales de la Tercera, de la Brigada de Investigaciones y de la División Criminalística revisaron toda la vivienda, pero no pudieron hallar una bala calibre 22 que este cronista encontró a simple vista en la habitación de Vigorito.

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