El “Millonario”, que se puso 1 a 0 y tenía un hombre más sobre mitad del segundo tiempo, no se animó a liquidar el partido y Aldosivi se lo empató sobre la hora para festejarlo como un triunfo. Gigli fue el héroe ante un Minella que vibró como nunca
Con todo a favor, los de Matías Almeyda no se animaron a liquidar el partido. Le faltó ese instinto asesino inherente a un equipo ganador y no apretó el acelerador cuando el trámite se lo pedía. Aldosivi advirtió la falta de decisión de su rival y, con los cambios de Fernando Quiroz, echó el resto para intentar la epopeya en el final. El destino le dio nuevamente el premio a los marplatenses, que consiguieron el empate sobre la hora, esta vez de la mano de Matías Gigli, que desafía el almanaque con su olfato goleador. Medio Minella celebró el 1 a 1, que volvió a sembrar dudas en River y fortaleció el alma de los portuenses, invictos en la temporada ante un gigante del fútbol argentino.
Como se preveía, la posesión perteneció a River en el comienzo. Arrancaron precisos los de Almeyda en el juego de control de balón, con la precaución de no fallar pases en la zona central para impedir el rápido despegue de Aldosivi. Estaba agazapado el equipo marplatense, preocupado por los movimientos del “Chori” Domínguez que, a pesar de jugar libre, amenazó con sacar rédito recostado sobre la derecha en tándem con Carlos Sánchez.
Pero a las buenas intenciones de River les faltó el complemento decisivo de la profundidad. Lo advirtió Aldosivi, que de a poco se animó a presionar en situaciones favorables para recuperar y sacar rápido la contra electrizante por los costados. Lo hizo a los 7', cuando Briones ganó y abrió para Malcorra, que llegó al fondo y envió un centro picante que Piñero no pudo capitalizar en el área.
Que Aldosivi disfruta del contraataque no es novedad, pero pocas veces se lo vio ejecutar uno tan perfecto como el que inició con una recuperación de Blanco a los 15'. La pelota derivó en Gigli -muy inteligente-, que combinó con Vega y, tras un excelente taco de Piñero Da Silva, le dio continuidad con la llegada de Malcorra por el lado opuesto. El zurdo envió el centro y, lo que fue una réplica de manual, no terminó en gol por el oportuno cierre de Maidana, que incomodó al longilíneo misionero en el área chica.
Le costó a River traducir posesión en peligro y por eso cayó en el recurso de la media distancia. El primero en amenazar por esa vía fue Cavenaghi. Luego, a los 23', tras un muy buen desmarque de Trezeguet -de gran lectura de juego y excelsa técnica-, el “Chori” Domínguez probó desde afuera y su remate pasó muy cerca.
Curiosamente, River generó su situación más clara a partir de un contraataque. A los 25', tras un tiro de esquina para Aldosivi, Domínguez le ganó en la carrera a Briones, superó a Roselli y, ante el achique de Campodónico y el poco ángulo para definir, eligió el pase atrás para Cavenaghi, que falló una ocasión que no suele desperdiciar.
Bien bloqueado en los costados por Aldosivi, River se pinchó en el cierre de la etapa inicial. Porque “Maestrico” González perdió el duelo con Roselli y Vega, y Carlos Sánchez ya no pudo progresar por derecha. El plan defensivo de los marplatenses tuvo una correcta ejecución de los intérpretes.
No se modificaron las posturas en el complemento. Tras una gran corrida del “Maestrico” González a los 4', que terminó con un remate apenas desviado, Aldosivi respondió con un contragolpe de su sello. A los 8', Piñero Da Silva pivoteó y tocó para Blanco, que cedió para el pique al espacio de Vega, aunque el ex Morón elevó demasiado su disparo.
Hasta que River encontró el premio a su búsqueda ofensiva. Ya estaba Ocampos por González en la cancha cuando a los 15' Cirigliano filtró el pase para Cavenaghi, que punteó la pelota antes que Cajaravilla, que lo derribó adentro del área. Penal claro, que el “Chori” Domínguez ejecutó con clase para el desahogo de medio estadio.
La inmediata expulsión de Briones -justa sanción de roja directa por dura entrada a Trezeguet- parecía complicar definitivamente el panorama de Aldosivi. Pero River, con todo a favor, no tuvo nunca la determinación necesaria para liquidar el pleito. Quiroz advirtió esa actitud pasiva de los de Almeyda y a falta de 10 minutos se la jugó y metió a Seccafién y Leandro Aguirre sin sacar a ningún delantero, a costa de quedar con tres defensores.
No podía salir mejor la apuesta. Porque a los 41', en un tiro libre, Seccafién envió un centro al área, Cajaravilla logró bajarla y Zunino, otra vez Zunino, ensayó una chilena para ubicar a Gigli, que metió el cabezazo y desató el grito desaforado de la mitad más marplatense del estadio.
El gol liquidó el alma de River. El ingresado Gabriel Funes Mori casi arruina la fiesta portuense a los 45', pero ahí estuvo Campodónico para tapar el remate y asegurar el festejo. Porque Aldosivi, aunque no ganó, volvió a sonreír ante uno de los más grandes. Y sus hinchas pueden contar orgullosos que, contra su equipo, River no pudo cantar victoria en ninguno de los dos enfrentamientos. Imposible no celebrarlo.



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