Piñón fijo volvió a la provincia para presentar su nuevo espectáculo ante unas 4 mil personas.
Con su típico traje de payaso, Piñón despliega sus encantos acompañado por sus hijos, Sol de 23, que canta y Jeremías de 22, con su guitarra, que trabajan en forma permanente en el show hace dos años, dedicados un público menudo, tanto que algunos no llegan al año. Es que con un lenguaje llano y divertidos ritmos, Piñón convierte sus canciones en útiles consejos y mensajes relacionados al lavado de dientes, el uso de la mamadera, o cómo prestar atención al semáforo. Hacia el final llegó el ultrafamoso Chu chu ua y el estadio estalló en una sola voz y fuegos artificiales fríos -papelitos y serpentinas- cerraron una tarde muy colorida.
Carcajadas, exclamaciones, canciones a viva voz y muchos aplausos es lo que cosechó Piñón fijo en San Juan. Además del sincero cariño de los niños hacia el entrañable payaso, aquel que como antaño, hizo soñar a muchas generaciones.
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