¿El ritmo de expansión crediticia encuentra un techo?

Como se hiciera referencia en notas anteriores, el mercado financiero local continúa convulsionado. Si bien no se tienen datos respecto al efecto de las nuevas medidas de control de AFIP sobre los demandantes de dólares, se puede observar que de aquí en adelante la expansión del crédito comenzará a enfrentar distintos obstáculos.
Con datos hasta octubre, se tiene que el total de préstamos significó casi $271 mil millones, de los cuales el 85% corresponden a financiaciones en pesos.

Por un lado, la continua suba de tasas de interés que encarece cada vez más el capital y, por el otro, la abundante liquidez con la que contaban los bancos para expandir sus líneas crediticias pareciera encontrar una limitante por el lado del fondeo.

Con datos hasta octubre, se tiene que el total de préstamos significó casi $271 mil millones, de los cuales el 85% corresponden a financiaciones en pesos. Los préstamos al sector privado se expanden a una tasa interanual récord del 52%. En detalles, las líneas que cuentan con mayor dinamismo son las de créditos comerciales (58% interanual), principalmente mediante la comercialización de documentos. Les siguen, las financiaciones al consumo (49% interanual) y; por último, los denominados con garantía real (43,2% interanual), que incrementaron su ritmo gracias a la impresionante expansión de los préstamos prendarios.

Por su parte, los depósitos del sector privado, que suman $321,8 mil millones -con un componente en pesos de 77% sobre el total-, en octubre se expandieron al 36,6% respecto de igual mes del año pasado. Aquí, las colocaciones más dinámicas han sido las de Caja de Ahorro (49,3% interanual), motorizadas por las denominadas en dólares. Le siguen las colocaciones a Plazo Fijo (32,7% interanual) y las en Cuenta Corriente (29% interanual).

DUDAS HACIA EL FUTURO

Si bien la “foto” refleja que el mercado de créditos y depósitos goza de muy buena salud de acuerdo al dinamismo observado, lo cierto es que en las últimas semanas han aflorado algunas cuestiones que, cuando menos, ponen en duda su trayectoria hacia el futuro cercano.

Por un lado, las tasas de interés se han disparado significativamente. Si bien aún no hay datos de la suba en las tasas activas, se puede presuponer que la escalada en las pasivas ya está impactando en el costo del capital crediticio, tanto para las empresas como para los individuos. Como muestra el gráfico de la izquierda, la tasa por depósitos en pesos minorista pasó de promediar 9,9% anual entre mayo y julio a 12,1% en octubre pasado, con picos de rendimiento cercanos a 14%. Por su parte, la tasa de plazos fijos en pesos mayorista (BADLAR), que funciona como referencia de las demás tasas de interés activas y pasivas, pasó de 11,4% anual entre mayo y julio a 17,5% en octubre, esta vez, con picos que superaron el 20% anual.

Por el otro, la holgada situación de liquidez con la que contaban las entidades bancarias hasta hace unos meses, muestra hoy signos de agotamiento. Para mostrar este fenómeno, se realizó el cociente entre el stock de créditos en pesos y el stock de depósitos en moneda local.

En este caso, el gráfico de la derecha es más que elocuente. Entre 2006 y mediados de 2008, el ratio créditos sobre depósitos creció paulatinamente pasando de 53% a 80%. A partir de allí, se demarca una estabilización en torno a ese porcentaje, que llega hasta el mes de mayo pasado. Esta situación, se dio en un contexto en el cual, si bien los créditos en pesos se expandían a mayor ritmo que los depósitos, la brecha entre ambas trayectorias se mantenía prácticamente igual con el paso del tiempo. Además, este proceso existió en un contexto en el cual los bancos contaban con un nivel de liquidez sumamente elevado.

Sin embargo, a partir del mes de mayo, el guarismo creció vertiginosamente hasta alcanzar un máximo en octubre de 93%. Esto significa que el ritmo actual de expansión de los créditos, no podrá apoyarse por mucho tiempo más en la holgada situación de liquidez de los bancos ya que la expansión de los depósitos comienza a mostrar signos de estancamiento o estabilización. Este fenómeno muestra que gran parte del incremento de los créditos del último período, fue financiado con una merma del exceso de liquidez que tenían los bancos y que, al observarse un nivel tan elevado del indicador, en delante cada peso que se incrementen los créditos va a necesitar tener detrás un aumento de un peso de los depósitos. Además de impactar, naturalmente al alza, sobre la evolución futura de las tasas de interés.

Comentá la nota