La Convención Provincial, escenario en el cual comienza la transición de un cambio de época. Pertenezco a una generación que en el ´83 andaba por la escuela primaria, en el ´87 entre tertulias y cumpleaños de quince. Recién a comienzos de los ´90 comenzamos a interesarnos por la política. Como muchos, votamos por primera vez a Massaccesi, luego a Verani y a Saiz.
A todos, cada etapa, nos encontró en un lugar, enrolados en una expresión política interna del partido, a veces más cerca o más lejos de las mayorías circunstanciales, pero siempre adentro.
También cada etapa, tuvo su cambio de época, que no siempre fue el cambio de gobierno, sino que se gestó a partir de la maduración de las propias generaciones de dirigentes que expresaban el momento político de la época.
Siempre la discusión nacional, como expresión ideológica de su tiempo, tuvo su marco referencial en cada etapa provincial. Entre tantos momentos, solo dos, que lo expresan quizás con mayor intensidad. El alfonsinismo de comienzo de la recuperación democrática y el kirchnerismo de la recuperación política.
Nuestra generación viene militando en personalismo diferentes, de los cuales nos debemos hacer cargo porque expresan parte de nuestra propia identidad.
Algunos comenzamos a comprender lo imprescindible de reconstruir una identidad que represente el cambio de época, un espacio generacionalmente nuevo, hacia adentro y fuera del partido, en cada ciudad y en toda la provincia.
Hoy vemos quienes están y quienes dejaron de estar. También los que permanecen.
Nos paramos frente a la necesidad de reconstruir nuevos espacios, de sentir toda esa fuerza contenida, y de asumir los desafíos y riesgos que significa, hacer, en lugar de comentar.
En términos de Ortega y Gasset, hoy somos una minoría frente la comodidad del hombre masa representado por generaciones políticas que nos preceden. Y como señala el autor, el hombre va siendo y dejando de ser a la vez, en función de las circunstancias, en la búsqueda de poner en marcha su voluntad, para llevar adelante su proyecto. Convertir lo que nos limita en posibilidad, con el fin de llegar a lo que debemos ser.
El proyecto político de CESAR BARBEITO llega con vientos de cambio de época, su impronta, su construcción y la vocación política del radicalismo rionegrino, también dependerá de los que formamos parte de esta generación.
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